Un informe de Unicef advirtió por un aumento del 14% en el suicidio de jóvenes de entre 20 y 29 años
El estudio reveló que, si bien se registró una baja en la tasa de adolescentes, las cifras de mortalidad por suicidio crecieron significativamente en la población joven durante la última década.
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Desde 2023, el suicidio se consolidó como la principal causa de muerte violenta en el país. Al analizar la evolución de este fenómeno en las últimas tres décadas, un nuevo Monitor de Unicef expuso realidades diversas según la edad, el sexo y el territorio, marcando una señal de alerta en el segmento de jóvenes de 20 a 29 años, donde se registró un aumento del 14% entre 2014 y 2024.
El informe detalla que en 2024, el suicidio representó el 6,3% de las muertes entre los 10 y los 14 años, ubicándose en el octavo lugar entre las causas de fallecimiento. Sin embargo, el impacto crece con la edad: entre los 15 y los 19 años, explicó el 14,7% de las defunciones, posicionándose como la segunda causa de muerte, un lugar que también ocupó en la franja de 20 a 24 años, donde los porcentajes pasaron de 12,8% a 14,6%.
“La reducción registrada entre adolescentes convive con un aumento en las edades posteriores, especialmente entre los 25 y 29 años”, indicaron desde Unicef.
En cuanto a la población adolescente de 10 a 19 años, el organismo destaca una reducción pronunciada del 36% en el segmento de 15 a 19 años respecto a 2014, mientras que entre los 10 y 14 años la baja fue del 28,5%. No obstante, las tasas actuales permanecen por encima de los registros de las décadas de 1980 y 1990.
“El suicidio es una de las expresiones más graves de mortalidad evitable durante la adolescencia”, sostiene el informe. “Desde el punto de vista de la salud mental, esta etapa de su desarrollo se caracteriza por vulnerabilidades muy particulares determinadas por factores sociales, económicos y culturales”, añade.
Otro aspecto crítico es la brecha de género. A partir de los 15 años, la tasa masculina aumenta con mayor intensidad, siendo 2,5 veces superior a la de las mujeres, un rasgo estructural que se mantiene durante la juventud temprana.
Disparidades territoriales
El estudio advierte que la tasa nacional oculta realidades territoriales profundas. Entre 2017 y 2024, las provincias del norte presentaron los índices más elevados, liderados por Salta con 16,2 suicidios cada 100.000 adolescentes, seguida por Formosa, Catamarca, Santiago del Estero y La Rioja. En contraste, la provincia de Buenos Aires presentó una tasa de 4 y la Ciudad de Buenos Aires de 2,8.
Ante este escenario, Unicef propone fortalecer la detección temprana en escuelas y centros de salud, mejorar las rutas de derivación y ampliar el acceso a servicios de salud mental. Asimismo, el organismo aclara que las cifras deben interpretarse como una aproximación, debido a las dificultades en los registros y el estigma asociado a la problemática.
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