Necrológicas
V JUAN PABLO VÍCTOR
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailJuan Pablo Víctor nació el 23 de agosto de 1976 en la ciudad de Tandil, para llenar de alegría a sus padres Jorge y Elba, junto a su hermana Cecilia. Cursó su primaria en el Colegio San José y culminó sus estudios secundarios en la Escuela Secundaria Técnica 1 “Villa Alduncín”. Luego se dedicó al encavado artesanal de cuchillos.
En el año 2007 le diagnosticaron un cáncer linfático, razón por la cual inició un tratamiento durante 12 años, dándole batalla como un héroe a esta enfermedad.
En el transcurso de este tiempo aprendió el oficio de soguería en cuero y tientos, a la cual se abocó laboralmente. Fue ésta su gran pasión y vocación, realizando magia con sus manos con estos nobles materiales.
No formó su familia pero cosechó en su paso por esta vida amistades entrañables, nobles y honestas, fruto de su paso por la escuela, por el encavado de cuchillos, por la soguería artesanal y por otras de sus grandes pasiones: el fútbol.
Batalló hasta el final. A veces con mejor humor, otras con menos, pero nunca quejándose y siempre pensando positivamente.
Es por ello que queda en sus familiares y amigos su bello e inmenso recuerdo junto con su admirable ejemplo de lucha y valentía.
Entre todos los que tuvieron la alegría de transitar junto a él parte del camino de la vida le dicen hasta pronto querido Pablo.
Dedicatoria
“Hoy revolotearon a mi alrededor varias mariposas, naranjas, brillantes. Dicen que simbolizan el alma, la muerte y el renacer a un estado más puro y elevado. Yo elijo creer en que emprendiste el vuelo más hermoso, libre, feliz, elevándote muy alto, y que cada tanto me revoloteas para secar mis lágrimas y que brote mi sonrisa.
Fuimos, a nuestra forma, buenos compañeros, unidos en las buenas y en las no tanto. Queda conmigo por siempre todo lo vivido y compartido juntos, lo simple, lo cotidiano.
Me enorgullece tu ejemplo incansable de lucha hermano hasta el final, hasta que no pudiste más. Serás mi ejemplo de aquí en más.
Fuiste humilde, buena gente, reservado tanto en la vida como en el dolor que te tocó atravesar, verdadero amigo de tus amigos, bueno y noble como pocos. En los tantos mensajes que cada uno de ellos te escribió está el amor y el cariño que supiste sembrar. En cada uno de tantos que se acercaron y en el aplauso y minuto de silencio que el domingo a lo largo de los partidos te dedicaron en la cancha, te despidieron a lo grande y como lo que eras: un tipazo inmenso.
Creo que la vida no se mide por los años vividos sino por lo que construimos en nuestro paso por ella y sin duda construiste vínculos honestos, sanos y nobles.
Creo también, que la muerte no es nada, que no nos vamos con ella, entre tanta impermanencia de este mundo apurado y agitado. Sé que hay un algo que permanece vivo. Sé que estás y, de maneras sutiles, me lo has hecho sentir. Solo hay que aprender a ver de otra manera, no con los ojos, sino con el corazón y así lo estoy haciendo.
Me quedo con la frase que leí en una tarjeta tuya que ‘causalmente’ encontré: ‘piensa en mí como en un cielo, no por lo grande y hermoso, sino porque siempre podrás verme si alzas la mirada y allí estaré, algunas veces celeste, otras nublado y no faltarán las ocasiones en que sea oscuro pero con pequeñas estrellas que con su luz rompen la más negra penumbra dando esperanza a cada día’.
Gracias hermano mío por quererme y cuidarme a tu manera. Gracias por las risas, las peleas, las reconciliaciones. Gracias por la vida compartida. Sé que estás en el mejor de los lugares, en el más soñado y sé que estás feliz, libre, luminoso y pleno.
Aún en este dolor inmenso la vida me regala también felicidad, no voy a evitar las lágrimas cuando quieran salir, pero te prometo que ellas no van a opacar ni mi alegría ni mi sonrisa. Sé que ahora hay varios ángeles que velan por mí y me acompañan en cada paso hasta que volvamos a reencontrarnos y fundirnos en un abrazo que ya no tenga fin.
Te amo por siempre. Hasta pronto mi amado Pablo. Te elegí y te volvería a elegir una y mil veces. Fuiste y sos el mejor hermano, el que Dios me regaló y eligió para mí. No me quedan ya dudas de que el amor y las buenas personas trascienden siempre. Podes estar más que tranquilo en que lo lograste. Estoy tranquila, estoy en paz, sé que estás. Tú hermana Cecilia”.
V EDUARDO CESARIO CRUZ
Eduardo Cesáreo Cruz, “Eduardito” para la familia, “Chiche” para los amigos, era el único hijo de Tita y Raulito. Nunca se cansó de contar lo feliz que fue su vida ya que, aunque muchos no lo entendieran, para todo tenía la misma justificación: “es mi vida y la vivo como quiero”.
Al pensar en escribir algo, aparecen los recuerdos y parece que aún escuchó contar cuando Evita le regaló el trencito en la estación Iraola o cuando se mudaron a Tandil a “su casa” comprada gracias al crédito hipotecario, o las infinitas anécdotas de su querida mercería de Alberdi y Del Valle que atendía con devoción en compañía de su abuela. Cuando salía de la Escuela 7, su juventud en el Club Rivadavia y los viajes para jugar a las bochas; las salidas al teatro en la costa y en especial los espectáculos de tango. Hasta parece que escucho a Tita Merello diciéndole a una señora de la primera fila que le dé la teta al chico para que no llore.
Chiche el pasado 31 de enero festejó sus 70 y así lo van a recordar, feliz, haciendo planes, sacando cuentas y buscando ofertas. Era un amigo incondicional, recto, honesto, cabrón, ahora seguramente estará recorriendo el cielo en bicicleta, tomando un tinto con el gordo, comiendo un asado con Cabarco o unas pastas con “El Guri” y obviamente cantando su tango favorito “Antiguo reloj de cobre”.
V ENRIQUE MASTROPIERRO
Nació en Tandil el 25 de abril de 1943, transcurriendo su infancia en el campo en la zona de Estación La Negra, para posteriormente radicarse en Tandil junto a sus padres Antonio y Aurelia Mastropierro.
Se desempeñó en diversas empresas como Martínez Escalada y últimamente en venta de hierros con su hermano Rodolfo (f) y Pittsburg Cardie.
Formó su familia con Marta Visgarra y sus hijos Daniel (f) y Marcos, su hija política Cecilia Larrabide y sus nietos Luca y Maia.
Más tarde sufrió un gran dolor en su vida por el fallecimiento de su hijo Daniel, situación que nunca fue superada ya que no se resignaba a su ausencia.
Ya jubilado falleció el pasado 12 de abril. Familiares y amigos incondicionales sienten su pérdida y ruegan que Enrique descanse en paz.
V ÁNGELA BEATRIZ CENTENO DE FERNÁNDEZ
Ángela Beatriz Centeno de Fernández, más conocida como “Betty”, nació el 27 de octubre de 1947 en la ciudad de Córdoba capital. Sus padres son y serán María Mansilla y Basilio Centeno. Cuando era muy pequeña la trajeron a vivir a esta linda y gran ciudad, más precisamente en cercanías del Parque Independencia, lugar en donde vivió toda su infancia y adolescencia, junto a su hermana María Cristina Centeno.
Con el correr del tiempo se casó en primeras nupcias con Domingo Louro con quien tuvo dos hermosas hijas: María Josefa y Marcela Beatriz Louro, quien por circunstancias de la vida y a raíz de un accidente de tránsito falleció cuando sus hijas eran muy pequeñas.
Pasaron los años y conoció Orlando Ramón Fernández, alías “El Flaco” o “Ramón”, con quien tuvo dos hijos varones: Orlando y Claudio, conformando una gran familia y siendo queridos y amados de la misma forma sin ningún tipo de diferencia entre ellos.
En el momento que comenzó la vida junto con Ramón se fueron a vivir al barrio de Villa Italia, siendo la vivienda de la familia una de las primeras que había en el centenario barrio, recordando que solamente existían calles de tierra y muy pocas casas alrededor. Solamente se sentía ese gran amor familiar. Mientras tanto, ya habían nacido sus sobrinos Guillermo y Carmen con quienes compartió excelentes momentos. Años después tuvo la suerte de tener a sus nietos que fueron de mayor a menor: Nahuel, Belén, Nicolás, Matías; Rosario; Emiliano; Máximo. Y sus bisnietos Eloy y Amaia.
El pasado 15 de abril del año 2019, luego de haber vivido una gran vida junto a sus seres queridos, principalmente la gran familia que logró tener, se fue físicamente orgullosa de haber podido dar amor a sus seres queridos, no solamente a su familia sino a todas esas personas que la conocieron y compartió cada minuto.
Por supuesto, cabe señalar a sus hijos políticos Alejandra y a Pablo quienes le supieron dar y comprender el amor que por cada uno de ellos tuvo. Ahora descansa en paz dejándole a su familia como legado el amor brindado y su sonrisa tan especial.
“Hasta muy pronto viejita. Te amamos y siempre estarás con nosotros”.
V JUAN MARIO GONZÁLEZ
Nació un 3 de noviembre, al igual que su madre, pero del año 1947, siendo hijo de don Epifanio González y Adelina María Gómez. Era el tercero de cinco hermanos nacidos y criados en Tapalqué.
En el año 1965, hizo el servicio militar en Río Gallegos, provincia de Santa Cruz.
Con sus estudios primarios de 6 años y dos de escuela Monotécnica, su primer trabajo fue como cadete de una farmacia en su pueblo natal, hasta que pudo entrar a trabajar en una empresa Vial, primero como chofer y luego en la parte de mantenimientos de los equipos.
Alrededor del año 1975 ya instalado en Tandil y trabajando como tornero, conoció a Lucía Sastre y fruto de ese amor tuvieron tres hijos varones: Mario, Facundo y Luciano.
Vivió siempre en el barrio Villa Galicia donde siempre fue muy querido por sus vecinos. Fue una persona trabajadora, sencilla y muy servicial con el prójimo.
Le gustaba ir de pesca y el automovilismo, siendo siempre su comida preferida chuletas con ensalada.
Disfrutó su vida siempre haciendo lo que quería, hasta el último momento.
Se fue con 71 años de edad, un grande y un maestro para todos los aquellos que lo conocieron.
Hoy a dos semanas de su partida, sus hijos, nueras, nietos, exesposa y pareja, familiares y amigos los recuerdan como la gran persona que fue.
V CARLOS DANTE MAZZANTI
El pasado 15 de marzo del presente año falleció Carlos Dante Mazzanti, causando su deceso un profundo dolor en sus seres queridos y amigos.
Nació en Tandil el 4 de noviembre de 1955, hijo de Juana Buscaglia y Carlos Ismael Mazzanti, viviendo toda su infancia en calle Uriburu al 1200. Cursó sus estudios primarios en la Escuela 37, posteriormente la formación secundaria la realizó en la Escuela Técnica situada en Alem y Maipú. Tras abandonar los estudios, comenzó a trabajar en la empresa Tahersa. Posteriormente fue zapatero con Julián Siani.
El 9 de marzo de 1979 contrajo matrimonio con Beatriz Trinidad Monty, naciendo de esa unión Carlos Martín, Susana Beatriz, Mariela Carolina, Noelia Soledad, Luciano Ezequiel y Pablo Alejandro.
Fue una familia muy humilde y unida, atravesando juntos momentos difíciles y otros de alegría, pero siempre juntos.
En el 2011 perdió a su esposa, quedándose a cargo de sus seis hijos y nietos y llevando un duelo durante cuatro años. Tiempo después conoció a Andrea Fabiani con quien se casó en segunda nupcias. Disfrutaron de viajar y hasta iniciaron un emprendimiento comercial juntos realizando artesanías en madera fibrofacil.
En el año 2018 se produjo el deceso de su segunda esposa y meses después comenzó con problemas de salud que derivaron en una operación en la ciudad de Buenos Aires. En medio de la recuperación su deceso se produjo por una insuficiencia respiratoria cardiovascular.
“Abuelo te extraño mucho y te voy a amar siempre. Te llevamos en nuestros corazones y nunca te olvidaremos. Tú nieta Brenda”.
V CRISTIAN ANDRÉS
Para mi gran amigo y compañero al que nunca olvidaré y con el cual trabajamos juntos en la Municipalidad. Te recuerdan con cariño tus compañeros del fútbol de la Municipalidad. “Cristian Andrés fuiste una gran persona y estoy seguro que tus ojos nos miran desde el cielo. Francisco Marino (Pancho)”.
