Necrológicas
V LEÓNIDAS IVÁN GÓMEZ
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEl pasado 18 de enero de 2019, falleció en Tandil Leónidas Iván Gómez, un joven de 26 cuya familia acercó un sentido escrito con el que lo recuerdan.
“El día que nadie quiere vivir. Es ese día, cuando recibes la noticia, que no querías escuchar, tu corazón estalla, algo por dentro duele, algunos dicen que duele el alma. Tus piernas se doblan, caes, gritas lloras, duele. Y todo va en proceso de un gran dolor a un dolor infinitamente intenso. Y sigue. Con la despedida, la más corta, la más dolorosa de tu vida, no lo notas pero algo murió dentro de ti también, en ese momento, no comes, no duermes, no escuchas. Aún así el tormento sigue. Y llega no sé si el peor o quizás el más doloroso momento que no deseaste vivir nunca. El silencio, la luz del lugar, pareciera que una nube tapa ese espacio y que algunos rayos de sol se escapan, no puedes llorar de lo mucho que has vivido en un solo día, todo parece estar en calma, pero no es así. El sonido de las palas cavando en la tierra, el aroma de la tierra, el susurro del silencio y del dolor, están ahí. Entonces deseas no estar viviendo, que no sea real, que despiertes y sea un mal sueño. Todo duele, no existe medicina, ni un concepto médico, solo una palabra fría, llamada duelo. Un abrazo para quienes viven hoy el día indeseado por todos. Hasta siempre Pon. Tus papas Miguel y Ángela; tus hermanos Belén, Nayla, Casiana, Ariadna, Oriana, Jeremías; tus sobrinos Karina, Katya, Sharon, Lucas, Eloy, Valentino, Franchesca, Miguel y Shaina; tus cuñados Víctor, Agustín y Braian y tus primos Giovani y Khloe. Un agradecimiento especial a la doctora Paula Martínez, a las enfermeras y mucamas de maternidad de la Clínica Chacabuco; al doctor Fernando Romagnoli, al kinesiólogo Hernán Moreno, a la nutricionista Luciana Quiroga y al enfermero Patricio Medrano”.
V JOSÉ ALBERTO LEGUIZAMÓN
El 14 de enero esa maldita enfermedad le ganó la batalla, pese que peleó hasta el último suspiro. Se la habrá ganado, pero la guerra la ganó él por haber formado una familia en base al trabajo, respeto y cariño junto a su compañera de toda la vida. La ganó por haber dado todo por sus hijos y también por sus nietas; la ganó porque fueras donde fueras, se hacía querer cuando se daba cuenta la fabulosa persona que era y lo seguirá siendo siempre.
Hoy duele en el corazón en sus deudos por la tristeza de no poder verlo, por no poder estar o simplemente compartir una charla. Pero también les dejó el orgullo y la felicidad por la familia que formó.
“Alberto, ‘Albertico’, ‘Manso’, ‘Negro’, ‘Beto’, ‘Abeto’, ‘Vieji’, abuelo, papá, descansa en paz. Viviste todo lo que tenías que vivir. Reencontrate con tus seres queridos en el cielo y seguí guiando y cuidándonos como siempre, que nosotros te tendremos siempre presente en nuestros corazones y cada vez q miremos una estrella sabremos que ahí estas. Tu familia”.
“Querido abuelo: ¿Quién iba a decir que te ibas a ir tan pronto? Todavía no podemos creer que no vayamos a poder jugar más con vos. No podemos creer que ya no podremos verte sonreír nunca más. Pero nos queda lo más lindo de vos, todos los momentos que pasamos. Esos momentos que nunca se van a borrar, porque son parte de nosotros, así como vos vas a serlo siempre. Te amamos un montón y siempre vamos a recordarte como la hermosa persona que fuiste, que lo único que sabía era dar amor. Siempre con nosotros abuelo. Te amamos, Morena, Mía y Uma”.
V RAYMUNDO HÉCTOR MARABELLI
Nació en María Ignacia (Vela) un 11 de octubre del año 1941 y desde muy pequeño se dedicó a las tareas rurales junto a su familia, trabajando en distintos campos de la zona realizando tareas de mensual y diversas tareas rurales.
Junto a su familia se trasladó a Tandil donde conoció a su gran amor, Stella Maris Cruz y con tan sólo 18 años se unieron para nunca más separarse. Recorrieron casi 60 años juntos. Ya con una familia propia se dedicó a su otro gran amor: los camiones. Por muchos años manejó para distintas empresas recorriendo las rutas del país. Después de casi 20 años, retornó al campo donde permaneció hasta la llegada de su merecido descanso con la jubilación. Sus historias y anécdotas siempre quedarán en los corazones de sus hijos, tres con los cuales se debe haber encontrado ya que desde muy pequeños se convirtieron en ángeles. Seis quedaron aquí recorriendo el camino de la vida, como él les enseñó, con esfuerzo, sacrificio, trabajo, amor y la enseñanza de un guerrero incansable que dio todo por su familia y por aquellos que estuvieron a su lado en todos los momentos.
Así era Raymundo Marabelli, un hombre de trabajo, un hombre duro pero tierno, un guerrero de la misma vida que nunca bajó los brazos.
“Se nos fue pero sabemos que al igual que él, le dimos todo y lo vivimos a pleno hasta el último suspiro. Hasta siempre papá te amaremos y guardaremos tus palabras en el corazón como nuestro mayor tesoro. Tus hijos Miriam, Miguel, Virginia, Luis, Julio y Soledad y por supuesto tu vieja como le decías a mamá, nietos, yernos, nueras, tu gran familia. Hasta siempre viejo. Un especial agradecimiento a todo el personal del Hospital Ramón Santamarina por la excelente atención recibida por parte de facultativos, enfermeros y auxiliares. Eternamente gracias. Su familia”.
V JUAN ALFREDO ROMAN
El pasado 6 de enero falleció Juan Alfredo Román a la edad de 70 años. Nació en Tandil el 4 de julio de 1948 y vivió feliz con su entereza y el deseo por viajar por la Argentina.
Tuvieron con Delia dos hijos: Mónica y Pablo Román, quienes le dieron nueve nietos y cinco bisnietos. Fue un abuelo muy querido e hizo llegar su cariño a pesar de la distancia.
Por el año 1975 se trasladó a Buenos Aires, Ituzaingo, donde conoció a Stella Maris Tello, quien fue su compañera, amiga, confidente y aventurera hasta el momento de su partida. Junto a ella compartió y vivió momentos muy felices como el placer por viajar.
Ella le brindó una nueva familia, un hijo del corazón y su familia quienes fueron su apoyo durante sus años en Buenos Aires. Pasó por diferentes trabajos, hasta que llegó a ser parte de Transporte Mezquita, donde no solo encontró compañeros de trabajo sino amigos de la vida.
Fue un gran hombre, que supo cosechar grandes amistades, su partida generó mucho dolor y vacío entre todos sus seres queridos que lo extrañan y agradecen las enseñanzas dejadas y compartidas.
“Dios, sé que Juan está contigo en paz, sin sufrimiento, sé que volveremos a vernos y estar juntos para siempre, pero mientras llegue ese momento dame fuerzas para seguir. Tu gran amor Stella”.
V NÉLIDA AGUSTINA MARCOVECCHIO
No alcanzaría un libro para hablar de Nélida Agustina Marcovecchio quien nació un 25 de octubre de 1929. Ahora le dicen seres de luz, pero ella fue la luz. “Tuve el honor de ser su ‘ sobrina´, pero además su alumna predilecta recogiendo un vasto aprendizaje en animales, plantas, juegos de mesa, a vivir sin luz, a disfrutar de una cama calentada a ladrillo, a saborear la naranja sacada de la cocina a leña y adorar el mate cocido. Doctora en simpleza, discreción y sencillez, esa era su impronta. Mujer humilde si las hubo, generosa incondicional, amante de la naturaleza, Nélida Agustina la llamaron, como la ‘Negrita’ la conocieron y para mí fue “la tía negrita”. Jamás fue a la escuela, su papá le enseñó a leer y escribir. Vivió para sus padres, su Rulito, un corazón amplio para recibir y dar y así cerró su camino acá, cerrando hermosamente el 2018”.
“Ya volas en los colibríes de arena y en tu bastón de tu casita. Te fuiste llena de amor, de ese que enseñaste, amor de amigos, vecinos, sobrinos, cuñadas y sobre todo de ese ‘hijo’ que la vida te regaló al final de tu camino. Vuela negrita que es tu momento. Vuela alto”.
V JORGELINA ESTHER GARCÍA
Jorgelina Esther García más conocida como “La Negrita”, nació en Tandil el 7 de junio de 1969. Fue mamá de dos hijos Marina y Cristian y una nieta que viene en camino y no llegó a conocer. Fue una mujer trabajadora, excelente ama de casa y muy querida por todos.
“Estarás siempre presente en nuestro corazones, te queremos mucho siempre. Descansa en paz junto a tu querida mamá que tanto extrañabas. Te amamos Marina, Diego, Cristian, Daiana, familiares y amigos”.
V JOSÉ RUPPEL
Su nacimiento se produjo el 7 de enero de 1944 en la vecina ciudad de Ayacucho, pasando su infancia mayormente en Napaleofú y vinculado desde chico con las actividades rurales hasta su jubilación.
Se casó con Norma Iturria y fruto de ese amor nacieron sus hijos: María Laura, María José, José Esteban y María Ermelinda, quienes le dieron cinco nietos: Brisa Ayelén, Facundo, Fausto, María Fernanda y Bautista José.
Junto a su esposa lucharon firmemente para poder criar a sus hijos y darle una adecuada educación. Sus yernos y nuera Carlos Lungren, Fernando Reinoso, Anahí Lafargue y Julio González también lamentan su deceso.
Nunca es fácil decir el último adiós y más si ha sido una persona tan valiosa. La partida nunca será un evento común y corriente pero Dios da el consuelo y la esperanza. Fue una excelente persona en su vida, siempre fue ejemplar en todo lo que hizo y siempre tuvo motivos suficientes para ser feliz y eso es lo que dejó como legado a su familia.
V MARÍA ANA MARINO DE SANTÍN
El 13 de enero pasado falleció María Ana Marino, quien había nacido un 21 de abril de 1924, muy pronto a cumplir 95 años. Fue esposa y compañera de toda la vida de Licio Santín, alías “Licho” y de esa unión nacieron sus dos hijos Claudio y Mario. Más adelante se agrandaría su familia con Elena y María, sus nueras.
Fue abuela y bisabuela. De muy joven trabajó en la fábrica de tejidos de la avenida Colón y después se abocó al cuidado de su esposo y sus hijos para el resto de su vida. Su casa fue su refugio, siempre rodeada de sus plantitas y acompañada en sus últimos años por Marita a quien la familia le agradece profundamente.
“Querida mamá a pocas horas de tu partida tus seres queridos siempre te vamos a recordar con el mismo amor que vos nos diste y cuidaste de nosotros. Desde donde te encuentres seguro ya al lado de papá, juntos de nuevo y para siempre, como decías, sean la estrella que nos guíe en la vida. Que descanses en paz”.
V NÉSTOR ELVIO FERNÁNDEZ
Algunos le decían “Gallego” y también algún nieto le había inventado un nuevo apodo “Terminestor” debido a todas las circunstancias por las que había pasado y como había logrado salir adelante. Fuerte y duro como un roble. Nació en Santiago del Estero, pisciano y bostero. No digan que los santiagueños no son trabajadores, porque salvo su siesta, que era sagrada, quedó demostrado para todos y para la familia, que trabajando, con mucha responsabilidad, rutina, dedicación, honestidad, y sobre todo con una prolijidad increíble se pueden lograr las cosas. También muchos lo conocían, como “el señor que arregla las lámparas”.
Allá por el 1959 llegó a Tandil siendo viajante, conoció a una bellísima mujer, su fiel compañera que lo cuidó y amó hasta el último día. Ella era Isabel Celestina Cucci, “Bety”, como todos la conocen. Se casaron en 1960 y se fueron a Buenos Aires, a San Martín. Ahí nacieron Alejandro Néstor Fernández y Rubén Daniel Fernández.
Buscando nuevos rumbos, también vivieron en Santa Fe, Cañada de Gómez. Hasta que en 1971 retornaron a Tandil, con una idea, un proyecto que se hizo realidad: Tandilux, su gran obra y a la que le dedicó su vida trabajando hasta octubre del año pasado. Increíble la fortaleza que tenía, admirable y un gran ejemplo de superación para todos.
En el 1973 llegó la nena y se crió, entre lámparas, tulipas, focos y enchufes. Nunca dejó que nada faltara. Responsabilidad, eso es algo que enseñó y mucho.
También fue muy conocido en el ambiente de los fierros, junto al “Pato” Politano, y sus peñas y en el Moto Club Tandil, del cual integró la comisión y acompañaba a todas las carreras que disputaba su hijo Alejandro, conocido en el ambiente como “El Papa Fernández”.
Incursionó en el folklore, un día se animó, se calzó el poncho, las botas y se pusieron a bailar con su mujer formando parte de varios grupos de baile.
Siguió la vida, y vinieron los nietos, Facundo F., Gonzalo F., Guido F, Mauro F, Franco Molina F, Mateo Molina F y Valentín Molina F (los últimos tres nacieron en Granada, España), Fermín F., y el ultimo Joaquín F. Tres nietos cada hijo. Y dos bisnietos Lorenzo y Libertad.
Vale nombrar a su hija política Susana Luque que siempre estuvo para lo que necesitaba, y hace más de 34 años que forma parte de la gran familia que supo armar Néstor Fernández.
“Hoy es difícil no verte por todos lados, porque toda la familia tenemos cosas hechas o arregladas por vos. Nos dejaste una huella importante, con tus dichos y tu forma de ser imposible no recordarte el resto de nuestras vidas. Hasta mi firma, la copie de la tuya. Este homenaje es en nombre de toda tu familia y de los que te conocieron y apreciaron. Cierro con una frase que nos decías siempre que te ibas a dormir: Que se diviertan. Gracias, gracias, gracias viejo por todo. Siempre en mi corazón, tu hija, “la nena” Liliana F.”
V JOSÉ SANTOS BRUZANITI
Nacido el 1 de noviembre de 1935 de la unión de Juan Antonio Bueno Bruzzanitti (inmigrante) y María Arana, en la zona de San Martín y Rivadavia de Tandil.
Fue el hermano mayor de tres, le seguían Carlos Domingo y María Juana. Cursó sus estudios primarios en la Escuela 1 y los secundarios en la Escuela Técnica 2 Felipe Senillosa (anteriomente conocida como Escuela Industrial).
El Club Gimnasia y Esgrina lo formó desde su juventud, el cual fue fundado por sus tíos Genaro Rafael y Pascual Arana entre otros.
En el año 1955 realizó el servicio militar en la Base Aérea. Basado en sus estudios comenzó a trabajar en tornerías y metalúrgicas. Los años de experiencia lo llevaron a ingresar a Metalúrgica Tandil donde cumplió con 35 años de labor, jubilándose en el año 1998.
Se unió en matrimonio con Ana María Pereyra en el año 1966, quien lo acompañó desde entonces hasta el día de su fallecimiento. De este vínculo nacieron dos hijos María Andrea y José Javier y dos nietos Ariel y Belén.
También nació el amor por su barrio, donde se asienta, y la dedicación hacia el barrio Maggiori o barrio Parque La Movediza. Formó parte de las comisiones que levantaron la Guardería del barrio y la Sociedad de Fomento del mismo. Recibió un reconocimiento por parte del intendente Lunghi.
Fue fanático de la pesca de laguna, del Turismo Carretera (hincha de Ford) y de su equipo del alma San Lorenzo. Le encantaba viajar y pudo conocer vastas zonas de su querida Argentina.
En reconocimiento a su persona fue alguien excepcional, extraordinario, con la virtud de ser querido por todos los que lo conocieron. Era responsable, agradecido, respetuoso, precavido, prudente, alegre (sobre todas las cosas), comprometido, honesto, tenía sentido del humor y era muy ocurrente, persistente, luchador, íntegro, paciente, resistente, entusiasta, leal, auténtico, amigo, optimista, excelente esposo, padre y abuelo.
“Quienes formamos parte de su vida lo recordaremos con sumo afecto por siempre: Familia Bruzzaniti. Familia Galitiello. Familia Lipani, Familia Arana. Familia Posetti. Familia Filgueira. Familia Toledo. Familia Terruelo. Familia Hidalgo. Familia Alarcón, amigos de la vida, amigos del Club Gimnasia y Esgrima, compañeros de la pesca, compañeros metalúrgicos y vecinos de los diferentes barrios que habitó”.
Un estudio reveló que la medicina hiperbárica logró
revertir temporalmente los síntomas del Alzheimer
Por primera vez se documentó, mediante tomografías por emisión de positrones (PET), que la oxigenoterapia hiperbárica (OHB), un tratamiento médico basado en oxígeno puro al 100 por ciento que se realiza en una cámara presurizada, produjo mejoras en el metabolismo cerebral de una persona con Alzheimer. Eso significa que la terapia detuvo el avance de la enfermedad e incluso logró revertirlo temporalmente.
El estudio, que se realizó sobre una mujer de 58 años que tenía un caso acelerado del mal, comprobó el modo en que la OHB permitió que la paciente recuperase funciones deterioradas. Como a los dos meses sufrió una recaída, se la volvió a someter al tratamiento. Su respuesta abrió la esperanza a un tratamiento de largo plazo que reduzca los síntomas del Alzheimer mediante OHB y medicación.
Los investigadores Paul Harch, de la Escuela de Medicina de la Universidad Estatal de Louisiana (LSU) en Nueva Orleans, y Edward Fogarty, titular de radiología en la Escuela de Medicina de la Universidad de Dakota del Norte, narraron el caso de una paciente que llevaba ya cinco años de rápida decadencia cognitiva, con un diagnóstico de Alzheimer comprobado. La mujer recibió un total de 40 tratamientos de OHB a una presión de 1,15 veces la de la atmósfera, de 50 minutos cada uno, durante 66 días.
“Luego de 21 tratamientos, la paciente manifestó un aumento de energía y mayor nivel de actividad, mejora anímica y la capacidad de realizar actividades cotidianas y también de completar las palabras cruzadas”, informó la página de noticias de la universidad del sur de los Estados Unidos, LSU Health.
“Luego de 40 tratamientos, ella manifestó un aumento en la memoria y la concentración, el sueño, la conversación, el apetito y la capacidad de utilizar una computadora; también más días buenos que malos (cinco sobre siete) y menos angustia, desorientación y frustración. También mejoraron los temblores, la flexión profunda de la rodilla y la velocidad motora”.
Al comparar las imágenes de la PET realizada un mes después de finalizado el tratamiento OHB con los estudios anteriores, se hallaron cambios visibles del metabolismo cerebral entre el 6,5 y el 38 por ciento.
“Demostramos la mayor mejora en el metabolismo cerebral de todas las terapias para el mal de Alzheimer”, dijo Harch a Medical Press. “En esta paciente, la OHB podría ser el primer tratamiento que no sólo detiene, sino que temporalmente revierte temporalmente el progreso de la enfermedad”.
El trabajo incluyó imágenes en 3D de la PET que reconstruyen la superficie del cerebro de la mujer, donde se pueden ver los cambios. “La PET se utiliza en el mundo como un biomarcador en oncología y cardiología para evaluar las respuestas a los tratamientos”, dijo Fogarty en la página de LSU. “Ahora tenemos un sistema de biomarcación irrefutable que muestra que esta intervención tiene potencial allí donde antes no existía una esperanza real de recuperación de la demencia”.
Dos meses después del fin de la terapia, la paciente sufrió el regreso de sus síntomas. Durante los 20 meses siguientes los médicos volvieron a someterla a OHB (un total de 96 sesiones), sumándole oxígeno suplementario y medicaciones. “Nuestros resultados sugieren la posibilidad de tratar el Alzheimer en el largo plazo, con OHB y farmacoterapia”, concluyó Harch.
La medicina hiperbárica trata quemaduras, lesiones y distintas patologías, muchas relacionadas con la inflamación. Al ingresar en una cámara donde respira oxígeno puro a una presión que puede llegar a tres veces la de la atmósfera, una persona aumenta la presión parcial del gas en sangre arterial más de 20 veces. Eso pone en marcha rutas metabólicas que puedan estar deprimidas por distintos motivos.
“La OHB apunta a los procesos patológicos del Alzheimer —explicó el artículo de LSU sobre este estudio— al afectar la microcirculación, la disfunción mitocondrial y la miogénesis, reducir el impacto de los amiloides y la fosforilación de la proteína tau, controlar el estrés oxidativo y reducir la inflamación”.
Si bien el primer estudio sobre el uso de OHB en el tratamiento del Alzheimer data de 2001, este es el primero que presenta un caso documentado completo. Y la paciente es la primera de una serie de 11 que fueron tratados con esta técnica y manifestaron mejoras sintomáticas, anunciaron los investigadores. (NA).
