Necrológicas
V WALTER ALBERTO BIANCHI
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEl pasado 8 de enero falleció Walter Alberto Bianchi, a la edad de 57 años.
Tandilense de pura cepa, nació el 2 de marzo de 1961 y vivió toda su vida feliz y convencido de su ciudad.
A los 31 años conoció a Mónica Puggioni con la cual formó familia y crió 4 hijos.
Walter trabajó toda su vida y dedicó su tiempo y energía a cuidar de su familia y sus seres queridos incondicionalmente.
Heredó de su padre el amor por el fútbol y la sabiduría de aquel que trabaja recorriendo la calle, cultivando la amistad de toda persona que se le cruzara por el camino.
Fue padre y amigo de sus hijos hasta el último día y compañero inseparable de aventuras de más gente de la que se sabe.
Durante 20 años trabajó como vendedor de Dicva y se ganó el cariño de todos los dueños y empleados de los comercios de la ciudad mientras que al mismo tiempo, como trabajo paralelo, manejó como jefe de mozos diferentes servicios de catering. Aprendió a amar estos dos trabajos y los llevó hasta el último momento con pasión, respeto y dedicación.
Su partida genera muchísimo dolor entre sus seres queridos que lo aplauden y lo celebran agradecidos por todas las enseñanzas y el amor dado.
V JOSEFA ORTEGA DE SPAGNUOLO
Josefa Ortega, más conocida como “abuela Chita”, nació en Tandil el 1 de diciembre de 1928. Era una mujer fuerte, de mucho carácter pero sobre todas las cosas una persona con un corazón de oro, buena, noble y dedicada de lleno a su familia.
La más inquieta de ocho hermanos, disfrutaba de jugar, hacer mandados e ir a comprar caramelos al kiosco de la esquina. Repartía sus días entre la escuela y la vereda, pero sobre todas las cosas, disfrutaba pasar tiempo junto a su madre, a quien cuidó hasta el último día.
Mujer trabajadora, desde chica fue comerciante, primero en un bazar, luego en los puestitos del Calvario y finalmente optó por los fiambres y embutidos.
Se casó a los 19 años, el 12 de febrero de 1947, con Salvador Spagnuolo, o mejor dicho, el “Abuelo Salva” con quien lograron tener su propia fiambrería, primero en Ayacucho y finalmente en Tandil. Su tan amada “Fiambrería Spagnuolo”, en la avenida Buzón a pasitos de la Terminal de Omnibus.
Supo tener su frigorífico junto a otros miembros de la familia que funcionaba en la mítica casa rosa de Las Heras y Alsina, allí escribió gran parte de su historia.
Cumplió su sueño de tener hijos, Rodolfo y Claudia a quienes dedicó su vida entera. Más adelante la familia se agrandaría con la llegada de su yerno Gustavo y su nuera Geraldine. Toda la familia y en especial sus nietos, Florencia y Gianni Spagnuolo y Jimena, Facundo y Bernardo Czop, la recuerdan con mucho amor y le agradecen todo lo que hizo por ellos, por quererlos, cuidarlos y hacerlos saber a cada momento que eran lo más lindo que tenía, ella también lo era. Hoy los cuida desde el cielo junto al abuelo.
V JUAN DOMINGO MENICI
El pasado 5 de enero falleció Juan Domingo Menici, dejando un gran dolor en su esposa y sus hijos Alejandra y Germán y en todos los que lo quisieron.
Sus seres queridos que lo llamaban “Meni”, “Juan” o “Flaco” lo extrañan demasiado. Estuvo 44 años casados, más los de novios, pasando una vida junto a su mujer Cristina, afrontando buenos y malos momentos.
Su desaparición física genera una profunda congoja en quienes aún lo siguen esperando que aparezca como habitualmente lo hacía. La familia agradece a todos los que lo acompañaron cuando más necesitó.
“Dios mío, se que Juan está contigo en paz, sin sufrimiento. Sé que volveremos a vernos y estar juntos para siempre, pero mientras llegue ese momento dame fuerzas para seguir”.
V YOLANDA MEREB
Yolanda Mereb falleció el pasado 6 de enero del presente año, causando un profundo dolor entre sus familiares, amigos y gente que la conoció.
Sus seres queridos destacan las bondades y virtudes que tenía y que era memoriosa, afectuosa, piadosa y abnegada.
Tenía buen humor y supo llevar los infortunios siempre rodeada del afecto incondicional de sus sobrinos quienes la llevan en sus corazones.
“Querida tía Yoli que tu profunda fe en Dios y en nuestra santísima Madre te otorguen su eterna recompensa. Gracias por el cuidado y cariño amoroso que nos brindaste en cada instante”.
