El caballo más rápido no siempre es el que gana
Para alcanzar el desarrollo necesario hacia Tandil 2050, la ciudad debe abandonar la improvisación y adoptar una planificación estratégica con gestión profesional. Es momento de trascender la urgencia y construir una visión con relevancia a largo plazo.
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¿Qué soluciones, si las hay, estamos proponiendo hoy para el desarrollo de nuestra ciudad? ¿Un caballo más rápido? ¿O el auto que revolucione, al menos por unos años, la forma en que pensamos, nos movemos y habitamos Tandil?
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailHace unos días mantuve un intercambio muy enriquecedor con un arquitecto conocido de la ciudad (que seguro debe estar sonriendo al leer estas líneas), precisamente en el marco de esta serie de columnas que vengo publicando últimamente sobre urbanismo, planificación y el desarrollo futuro de Tandil.
Durante la charla, me planteaba la importancia de hablar o comunicar con "criterio técnico" para "no ser desautorizado" en el debate público.
A partir de ahí me quedé pensando en cómo opera cierto concepto de autoridad o de “voz validada” que, muchas veces, se malinterpreta en la discusión pública.
¿Qué tupé tenés vos para hablar de urbanismo si no sos arquitecto ni ingeniero? Muy probablemente esa sea la pregunta que algunos me quieran hacer. Sé que la plantean por lo bajo, entre amigos o conocidos, aunque a mí dudo que me la digan de frente.
¿Por qué? Porque lamentablemente formamos parte de una sociedad con una buena dosis de hipocresía: de mucho hablar y poco hacer, de criticar puertas para adentro y señalar “con el dedo”, pero después apurarse a posar en la foto como “los amigos del campeón” (y ojo que no me considero un campeón, eh).
El refrán popular dice que "si la vida te da limones, hay que hacer limonada". ¿Y qué es lo que estoy haciendo?
La vida me dio la oportunidad de nacer y criarme en la cuna de El Eco de Tandil, que —justo en el día de la publicación de esta columna— cumple 144 años de historia. Un hito que no solo marca un aniversario más, sino que demuestra en la práctica lo que significa trascender, perseguir la relevancia y sostener un compromiso histórico con el desarrollo de la ciudad, habiéndose consolidado con los años y mucho trabajo como un referente del interior a nivel nacional.
Pero no me quedé solo con eso: mi trabajo final de carrera estuvo enfocado justamente en estudiar la responsabilidad social de los medios de comunicación. De hecho, en el afán de transformar la industria de los medios tradicionales y trascender ese rol meramente informativo, creamos Grupo Rotonda, una plataforma estratégica para conectar los medios con sectores clave como el agro, el real estate y la tecnología, buscando generar un impacto positivo y real que vaya mucho más allá de la pantalla, el micrófono o la tinta.
Por eso hoy elijo ejercer esa responsabilidad en la práctica: utilizando todos nuestros canales no como meros “espectadores”, sino como verdaderos “puentes” entre el sector productivo, la industria y la ciudadanía para potenciar el desarrollo de Tandil. ¿Por qué no voy a aprovechar a los medios para despertar el interés ciudadano, incomodar las inercias y abrir una conversación seria sobre el futuro de la ciudad en la que elijo vivir y criar a mis hijos?
Hay otros que con una mirada “más picante” o desconfiada, se preguntarán: ¿Y qué interés oculto tiene este muchacho? ¿Estará buscando desarrollar una carrera política?
Como apasionado y conocedor de la “cocina” de esos ámbitos, diré que "nunca hay que decir nunca". Pero lo que verdaderamente me moviliza es algo mucho más transparente y terrenal, como lo expuse tiempo atrás en mi charla en el marco de FLAMA (cuyo video está disponible en YouTube): quiero dejar un Tandil mejor que el que recibí para mis hijos y quiero vivir en una ciudad próspera donde sea viable desarrollar proyectos y negocios exitosos. Ni más, ni menos.
Mantener la relevancia y trascender: el plan por encima del parche
En nuestra organización, como en muchas otras, perseguimos continuamente dos objetivos esenciales: mantener la relevancia en el presente y trascender en el tiempo.
Una ciudad es, en el fondo, la organización más compleja que existe. Si Tandil no planifica hoy cómo sostener su atractivo, perderá relevancia frente a otras regiones del país y del mundo. Y si no construye una visión de largo plazo, jamás logrará trascender, ya que se limitará a envejecer atrapada en sus propias inercias.
Cuando en columnas anteriores sostenía que el Tandil del 2050 no se puede pensar con el espejo retrovisor ni bajo la falacia del "yo llegué primero", lo hacía justamente con esa convicción: cualquier territorio que aspire a trascender necesita un norte claro, un diagnóstico preciso de su situación inicial y una estrategia concreta para acortar la brecha entre dónde está parado y a dónde quiere llegar.
Hay quienes dicen, casi como un murmullo resignado: "hay cosas mucho más urgentes e importantes en el día a día como para estar hablando de acá a 25 años". Y la verdad, es una postura totalmente refutable.
Confunden lo urgente con lo importante: lo importante, mientras no se vuelva urgente, es lo único que verdaderamente se puede planificar y controlar. Si solo atendemos la urgencia del día a día, pasamos la vida apagando incendios que nosotros mismos provocamos por no haber previsto esa chispa años atrás.
Otros afirman con escepticismo: "es imposible planificar con tanto tiempo en un país como el nuestro". A ellos simplemente hay que recordarles una certeza: sin un plan de largo plazo, sos un simple explorador que va a la deriva, cambiando de rumbo según el viento del momento, sin un camino claro y sin una identidad (me suena a una historia conocida… ¿no?).
Tan convencido estoy de esto que sostengo que el Plan Estratégico Tandil 2050 que debemos construir (y que te invito acá: www.tandil2050.com) no puede depender de los vaivenes políticos de turno ni convertirse en una herramienta partidaria. No considero que debamos buscar un consenso unánime y paralizante sobre cada detalle, pero sí es indispensable construir una visión compartida sobre la cual ese plan pueda desarrollarse, medirse y aplicarse en el tiempo.
De ahí para abajo, toda la normativa y la gestión deberían alinearse a esa visión de largo plazo. Y de más está decir que, para pasar de las buenas intenciones a la ejecución concreta, se necesita una unidad de gestión profesional —independiente del Sector Público, el Sector Privado y el Tercer Sector— conducida por un gestor o equipo dedicado en forma exclusiva y remunerado.
Como aprendimos al analizar la experiencia histórica del Acuerdo del Bicentenario, las grandes mesas de diálogo institucional que carecen de un brazo ejecutivo, de un modelo de financiamiento directo y de proyectos concretos de infraestructura con indicadores de seguimiento, terminan diluyéndose con el tiempo y quedando prácticamente en la nada (podemos conseguir ejemplos de sobra).
¿De dónde debería salir el presupuesto para sostener esa estructura de gestión? Si saliéramos a pedirle un aporte de $100 a cada uno de los 150.000 habitantes del partido de Tandil sin una propuesta clara, dudo que lo aporten.
Pero si fuéramos con la firme convicción y la certeza fáctica de que en 25 años vamos a tener un territorio con mayor seguridad, movilidad fluida, servicios básicos garantizados, espacios públicos de calidad que cuiden nuestra identidad y empresas locales que facturen un 40% más por competir en un entorno verdaderamente integrado —sumado a que Tandil será una ciudad faro a nivel global con una calidad de vida excepcional—, ¿no lo pensaríamos dos veces antes de negar esa inversión?
En el fondo, todo se reduce a una palabra clave: confianza.
Y todo esto no lo digo postulándome para asumir ese rol ejecutivo: mi enfoque profesional de hoy está puesto en consolidar el grupo empresarial que conformamos hace poco más de un año.
Pero si algo tengo claro es que en el mundo real, cuando hay presupuesto, gestión profesional y reglas claras, las cosas finalmente suceden.
Mantener una ciudad "disponible"
Existe un concepto fascinante (y agradezco a mi osteópata el habérmelo explicado) en el ámbito de la kinesiología y la “biomecánica corporal”: la importancia de mantener un cuerpo disponible.
¿Qué significa esto? Significa tener un cuerpo funcional, flexible, sin bloqueos estructurales, preparado para responder con agilidad ante cualquier estímulo, movimiento o sobrecarga sin lesionarse. Un cuerpo que no está "disponible" es rígido, le duele moverse y colapsa ante la primera exigencia.
Con las ciudades pasa exactamente lo mismo: necesitamos mantener una ciudad "disponible" en todos sus sentidos.
- Disponible en su movilidad e infraestructura: Una ciudad atascada por el tránsito o bloqueada por la falta de redes de agua y cloacas es un cuerpo rígido que sufre para funcionar, como vimos al discutir la tirantez entre la densidad y la movilidad urbana.
- Disponible para la inversión y el desarrollo: Un entramado normativo burocrático y prehistórico, que depende del parche de la excepción individual para aprobar proyectos, es un síntoma claro de patología estructural.
- Disponible en su espacio público e identidad: Reconvertir estratégicamente áreas neurálgicas, como planteamos al proponer el rediseño del centro o el modelo tripartito con el tercer sector como garante, no es otra cosa que devolverle flexibilidad a los nodos vitales de la comunidad.
Una ciudad "disponible" es aquella que no le frena el paso a la innovación ni asfixia la iniciativa privada. Tampoco permite que el crecimiento desordenado termine rompiendo la calidad de vida de sus vecinos.
Si no hay “resto”, tampoco hay "yo"
Es natural que cada actor social intente llevar agua para su propio molino. Los intereses individuales casi siempre priman por sobre los colectivos, ya que es un instinto de supervivencia que llevamos muy adentro. Primero yo, después el resto.
Sin embargo, hay un límite lógico que solemos ignorar: si no hay resto, tampoco hay "yo".
- ¿Quién te va a pagar el sueldo si no hay empresas locales viables y prósperas?
- ¿Quién te va a comprar si la economía local se estanca por falta de competitividad?
- ¿Y quién va a querer invertir un solo peso en Tandil si la ciudad se transforma en un desastre urbano, colapsado en sus servicios y fragmentado en su tejido social?
La plusvalía urbana, la captura del valor del suelo y el crecimiento planificado son las únicas garantías reales de que el desarrollo sea sostenible para todos y de que el entorno conserve su atractivo económico y social.
El "jardín" que hoy disfrutamos los tandilenses estoy seguro de que alguien lo pensó con generosidad hace varias décadas. Esa persona o ese grupo de personas hoy ya no están. Nosotros tenemos hoy la oportunidad histórica de convertirnos en ese "alguien" que empiece a planificar el jardín de las próximas generaciones, garantizando que el patrimonio y la identidad local logren trascender el paso del tiempo.
Cambiar de carrera: hacia una mirada sistémica
No pretendo tener la única verdad ni presentar algo cerrado e inamovible.
De lo que estoy convencido es de que si todos empujamos para el mismo lado —aun aceptando las diferencias y matices que naturalmente van a surgir—, la marca Tandil se va a escribir con mayúscula. SIEMPRE.
Es cierto: el caballo más rápido "casi siempre" (depende del jinete, desde ya) gana en las carreras de caballos. ¿Pero qué pasa si lo que verdaderamente necesitamos como sociedad es dejar de correr esa carrera?
Seguir compitiendo por ver quién consigue la solución más rápida a un problema viejo es seguir dando vueltas en la misma pista. Hay algo mucho más ambicioso para desafiarnos y se trata de cambiar las reglas del juego y construir el vehículo del futuro. Porque, al final del día, la historia nos enseña una lección inevitable: al caballo más rápido no le gana otro purasangre, le termina ganando el auto.
Buscar ese "caballo" será siempre la primera respuesta cuando falta audacia, porque es lo conocido y lo cómodo. No escribo estas líneas por ser mejor ni peor que nadie, sino para tirar esa primera piedra y elevar la voz. Mi objetivo es que esta conversación prenda en toda la ciudadanía para que no nos conformemos con "tomar agua sola" únicamente por no imaginarnos algo diferente.
Por eso te invito a que nos unamos en www.tandil2050.com para empezar a diseñar, entre todos, el auto que nos merecemos.
Nos debemos una ciudad moderna, ágil, sana, disponible y preparada para trascender. Ni más, ni menos.
Hasta la próxima columna, porque seguiré haciendo limonada… y te invito a compartirla.
Director de Grupo Rotonda. Impulsor de Tandil 2050.