Odiseo: las parábolas de Christopher Nolan
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En 1981, a los comienzos de la investigación doctoral, encontré un texto sobre Héroe griego y santo cristiano (1962). Al leerlo, tomé conciencia que la tercera y última modernidad (cientificista-mecanicista-puritana), iluminada para unos pocos, como sus salones victorianos, había trasmitido las experiencias humanas del héroe y el santo, de un modo diferente a como las mismas fueron relatadas y escritas.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailDurante la primera Modernidad, las experiencias del héroe griego fueron redescubiertas por los profesores de las recién inventadas Universidades (Bolonia 1088, Oxford 1086 y Paris 1150), al igual que los principios de la ciencia griega. Galileo Galilei (1564-1642) no se entiende sin la disponibilidad de los escritos de los Pitagóricos, Platón, Aristóteles, Arquímedes y Claudio Ptolomeo. En lo biológico, Alberto de Colonia (1193-1280) elaboró tratados enciclopédicos sobre animales y plantas, y con su método empírico (“Yo lo observé; yo hice el experimento") sentó las bases de lo que conoceríamos como el método científico.
En ese tiempo se descubren también los textos que hablan del héroe, su sumisión o no (Ulises para los latinos), al designio de los dioses, y se escriben los relatos de los santos, quienes, a partir de su experiencia cotidiana de Dios, van desarrollando una relación profunda, que progresa en algunos, a la unión con Él (mística).
La segunda Modernidad (ilustrada), impugna las Escrituras sagradas y todo lo que de ellas se deriva (el santo), y coloca al héroe griego en el terreno de lo extraordinario, vaciándolo de la cotidianeidad de su humanidad sumergida en lo ordinario. Desaparecido el santo y el deseo de trascender a lo divino en el héroe, queda sin referencia las muy frecuente, activa y cotidiana libertad de las personas comunes, que de un modo u otro se plantaban diariamente sobre su dignidad para no ser arrastrados por el “nosotros” de la colectividad, o por la “sumisión” al poderoso de su aquí y ahora. Como Antígona ante Creonte (de la antigüedad griega, que seguirá presente y resonando con Fuenteovejuna y El alcalde de Zalamea en la literatura española): No creí que tus decretos tuvieran tanta fuerza como para que un mortal pudiera transgredir las leyes no escritas e inquebrantables de los dioses. Estas no son de hoy ni de ayer, sino de siempre, y nadie sabe de dónde surgieron.
La parábola geométrica
En geometría, una parábola es una curva abierta y simétrica que comienza en el lugar geométrico de los puntos en un plano, que representan una línea llamada directriz.
La separación de esta directriz de la cultura occidental, se genera contra la esclerotización victoriana de los valores europeos (en su tiempo Inglaterra controla la mayor parte del mundo, y ella es “abuela” de casi todos los reyes de Europa), mediante una serie de reacciones, en diversos campos, entre los que son más conocidos Nietzsche, Marx y Freud, a quienes Paul Ricoeur llama los maestros de la escuela de la sospecha (1965).
Pero aun cuando no coincidiéramos con la perspectiva desde la cual escriben, en cierto modo, su sospecha era fundada, es decir esos valores ya eran solo fantasmas, que ocultaban la realidad en su crudeza (Los miserables, Víctor Hugo, 1862). No la interpretación, sino la correspondencia con realidades, permite que se ponga en marcha una verdadera maquinaria/mecanismo de destrucción sistemática de esos valores, que, aunque fantasmas, “mochos” en el ascenso espiritual de sus orígenes, y mínimos en sus “pies” populares, servía todavía de referencia a las raíces de la cultura ya euroamericana.
Así entramos al siglo XX culturalmente “inermes” (anómicos) para detener los totalitarismos, y a merced de los vientos, para posibilitar que luego de la segunda guerra civil europea (que se extendió al mundo), las democracias euroamericanas, incorporaran los mecanismos represivos de los estados totalitarios que, habían usado “excepcionalmente”, en su lucha contra los totalitarismos.
A la par de esa vida social, cada vez más encorsetada en un Estado en crecimiento de su poder sobre los individuos, una minuciosa investigación “contracultural” sobre todo lo que condiciona la libertad (como si la impidiera), fue trasvasada a una marea educativa iconoclasta, formadora de hombre “auténticos” que luego descubrirán su vida rutinaria (“inauténtica”) al ingresar al mundo del trabajo.
Salidos del héroe griego y el santo cristiano, y mientras los próceres de la ilustración siguen siendo deconstruidos (por esclavistas, misóginos, etc.), seguimos siendo no solo culturales, sino también naturaleza. Y la deconstrucción cultural de la libertad, se topa así con el límite de la experiencia humana y su sed de libertad, de modo que el vacío generado por la negación de la libertad humana, es llenado en nuestra Actualidad, por la libertad de los superhéroes Marvel y DC Comic.
La parábola literaria
Christopher Nolan, se educó en literatura, y en sus obras explora la moralidad humana, así como la construcción humana de los significados de su entorno y acción personal.
Escribió, dirigió y produjo la saga cinematográfica de la historieta de DC Comic de Batman: 2005, Batman Begins (la única en la cual no fue también el productor); 2008, The Dark Knight; 2012, The Dark Knight Rises.
Solo fue productor en El hombre de acero (2013), siendo productor, guionista y director de Oppenheimer (2023) y La Odisea (2026).
Su proceso, de Batman a Ulises, me recordó la experiencia como profesor del IAE, la escuela de negocios que dio origen a la Universidad Austral. En ella, parte de nuestra dedicación era investigar y escribir los casos reales de estudio para los cursos que cada uno diera -siguiendo estrictamente el método de la Harvad Bussines School-. Al trabajar no podíamos inventar el caso, ni dejar ningún punto ciego en la investigación, ya que, de lo contrario, la sesión de discusión con los alumnos fallaría, había algo de realidad ausente (inventado o no suficientemente investigado) que no podía ser suplido por la imaginación.
Seguir la trayectoria fílmica de Noland es un camino de la imaginación a la experiencia, con creciente incorporación de humanidad a sus personajes, hasta reencontrar en el héroe griego; no un personaje, sino el resultado de la acumulación sobre una persona, de una multitud de atributos y experiencias que parecen extraordinarias (cíclope, gigantes, monstruo de agua, una bruja y una ninfa), experiencias observables a nuestro alrededor (brutalidad, traición, venganza, fealdad, belleza, generosidad, empatía, lealtad, amor)
A la centralidad de La Odisea, agrega Noland elementos propios de La Eneida de Virgilio y Agamenón de Esquilo. La traducción al inglés de La Odisea (Emily Wilson), aporta accesibilidad, claridad y ritmo, y si bien ha sido acusada de una tendencia marcada, de tres años a esta parte la discusión “woke-anti woke” estaría quedando atrás. Así como a los viejos que fuimos jóvenes en 1968, nos quedaban ya atrás las batallas de Nietzsche, Marx y Freud, a los jóvenes de hoy los tienen sin cuidado las batallas de Herbert Marcuse, Theodor Adorno y Max Horkheimer, de la Escuela de Frankfurt. Si alguien sobrevive de esa marea (fuera de la obligatoriedad de los primeros cursos de carrera en Ciencias Sociales, en algunas Universidades), es solo Erich Fromm, particularmente, en lo que -a pesar de sus diferencias, coincide con Víctor Frankl-, respecto que la principal motivación del ser humano está en la libertad, y el sentido, y no en la búsqueda de placer o poder.
En la obra de Nolan está esa perspectiva. Los varones complejos y los conflictos entre ellos, la memoria y el tiempo, la libertad y el sentido, el deseo de regresar con la mujer que aman, así como también el ingenio humano y sus consecuencias.
En este último tema, Oppenheimer, quien era un estudioso de los textos sagrado hindúes -en el sánscrito que dominaba-, luego de la prueba de la bomba atómica, cita en la película el texto sagrado hindú, Bhagavad Gita: "Now I am become Death, the destroyer of worlds" (Ahora me he convertido en la Muerte, el destructor de mundos).
Difícil no recordar esa escena, cuando La Odisea de Homero está concluyendo, y en La Odisea de Nolan, Ulises reflexiona sobre como las acciones de los griegos, y las suyas en particular, han violentado la xenia -ley de Zeus-, de tal manera, que, al hacerlo, han destruido su propia civilización, regresando así a Antígona, y mostrándonos, ante la desmesura, que la ley de los dioses es la línea directriz, en la cual concluye la parábola (son incontables las veces que varios personajes repiten que hay que recibir y atender al visitante, porque puede ser un dios disfrazado).
Tras la recuperación del trono de Ítaca el Ulises de Nolan renuncia al poder, se embarcar con rumbo al Oeste para rendir honor a los dioses, y a los hombres que perdió, para recuperar la paz, en un camino por la naturaleza y con los hombres (Penélope), a la armonía con los dioses y con sus muertos (sobre el mar de Poseidón y bajo el cielo de Zeus).
Epílogo sobre otras líneas parabólicas
Para un nuevo ciclo cultural que viene desarrollándose, al menos desde el inicio del siglo XXI, mencioné particularmente los últimos tres años, por la profusión de productos culturales de los mas variados que exploran con nuevos aires y nuevos lenguajes, las raíces culturales de nuestra civilización, en su identidad ante el reconocimiento de otras civilizaciones, en un mundo único.
Si Nolan dedicó sus tres últimos años al héroe, Rosalía (a quien tendremos en Argentina los primeros días de agosto) dedicó sus tres últimos años al santo, o mas precisamente al Dios que se manifiesta en LUX, y a las mujeres místicas relacionadas con Él en sus diversos contextos culturales.
Sus dieciocho canciones están divididas en cuatro movimientos, con letras en catorce idiomas diferentes: los nativos de Rosalía, catalán y español, junto con el árabe, inglés, francés, alemán, hebreo, italiano, japonés, latín, mandarín, portugués, siciliano y ucraniano. Las letras de cada idioma corresponden al origen cultural y la vida de distintas místicas, y resultan de un gran esfuerzo por componer poesía en varios idiomas a la vez y adquirir la capacidad de vocalizarlos.
Cuando canta en francés es Juana de Arco, la doncella de Orleans. Cuando canta en ucraniano es Santa Olga de Kiev, la primera soberana de los eslavos en convertirse al cristianismo. En los versos en hebreo, se inspiró en Miriam, líder de las mujeres de Israel en canto y danza después del cruce del Mar Rojo, reconocida como profetisa. También están presentes Teresa de Jesús, Hildegarda de Bingen, Rabia al Adawiyya y de modo muy significativo la búsqueda vital de Simone Weil, de quien toma el nombre de su producción LUX: El amor no es consuelo, es luz.
Simone Weil colaboró con la Francia Libre entre 1942 y 1943, entre quienes trabajaban pensando el futuro luego de la guerra. Lo hizo particularmente en la redacción de una nueva Declaración Universal de los Derechos Humanos.
Weil inicia su aporte en que los deberes anteceden a los derechos. Hay un destino eterno que nos une, el desarraigo es la enfermedad más peligrosa de las sociedades humanas y quien lo sufre, a menudo también lo provoca. Para Albert Camus el libro de Simone sobre El Arraigo (L'Enracinement, prélude à une déclaration des devoirs envers l'être humain) es uno de los libros más lúcidos, más elevados, más hermosos, que se han escrito sobre nuestra civilización.
En él Simone considera la importancia de la obligación de respetar las necesidades que todos los seres humanos comparten, la libertad y la alegría, para cimentar una civilización orientada al bien. Para ello cree que "el arraigo es quizá la necesidad más importante y desconocida del alma humana", porque arraigarse significa vivir en conexión con una comunidad, un pasado y unas tradiciones, una idea de naturaleza y de belleza y, especialmente, con una espiritualidad -una tensión a Dios- que desactiva las pasiones destructivas que llevan a ver a los otros como enemigos.
Parece que no solo el héroe, sino también el santo, están nuevamente en el horizonte, de esta nueva civilización que está naciendo. La misma no es -en primer término- mejor o peor que otras, sino distinta; y que sus desafíos hacen de ella otra oportunidad para nuevas síntesis civilizatorias creacionistas, a la cual las grandes tradiciones siguen en condiciones de aportar.
* El autor es Profesor titular ordinario de filosofía política FCS – UCA; presidente Asociación Santo Domingo, Tandil; https://robertoestevez.academia.edu/
Profesor titular ordinario de Filosofía Política, FCS-UCA.