Política barata para la tribuna e hipocresía son las caras de la política en Tandil
Un texto de opinión de Yanina Venier.
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4 años de un Municipio que no hace nada. Lunghi y sus funcionarios utilizan electoralmente a toda la comunidad de un barrio popular a costa de que centenares de familias continúen viviendo sin luz, sin agua y bajo un constante hostigamiento municipal.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailA la politiquería de un gobierno sin horizonte y sin política, no le queda más que tirar la pelota para otro lado. Pero su desprecio ya llegó al límite de lo intolerable.
Desde hace 4 años Miguel Lunghi le dice a las niñas, niños y jóvenes de barrio Movediza que son delincuentes, que no tienen derechos, y que –aunque hayan nacido en Tandil- no pertenecen aquí. Desde hace 4 años Miguel Lunghi le dice a mujeres y varones trabajadores que son delincuentes. Sin fundamento y de una manera vergonzosa acusa a toda una comunidad por problemas sociales que se niega a resolver.
Parece que dos manzanas de la ciudad son las únicas responsables de los problemas de Tandil. Lo que expresa la impotencia de un intendente sin capacidad de gobernar una ciudad que desconoce y a un pueblo que odia.
Pero también se cumplen cuatro años de complicidad por parte del conjunto de los bloques políticos, más preocupados por mirar las redes y lo que creen es la opinión pública, para no hablar acerca de temas incómodos. Y aunque nadie les pidió que opinen sobre si están de acuerdo con que exista este barrio, nos ofrecen sólo respuestas soberbias mientras continúan sin proponer un proyecto político capaz de resolver los conflictos que sí preocupan a la gente de a pie y construir una ciudad próspera para todas y todos
Asistimos a un circo mediático de políticos que sin vergüenza hablan de problemas sociales como situaciones totalmente ajenas a sus propias vidas. Utilizan los temas más preocupantes de manera superficial para reproducir un discurso meramente electoralista desde un lugar cómodo, que no sufre junto a la gente los problemas estructurales de una ciudad cada vez más desigual.
“Hay una profunda ignorancia de la normativa vigente por parte de los diferentes bloques políticos”
Hay una profunda ignorancia de la normativa vigente por parte de los diferentes bloques políticos. No es cierto que la ampliación del polígono de Movediza I en el Registro Nacional de Barrios Populares (Renabap) se hiciera mal y a las apuradas. La solicitud se hizo conforme al procedimiento estipulado y llevó meses de informes y análisis para llegar a la resolución que lo incorporaba como parte de un barrio pre-existente. Esa incorporación no dependió de una decisión unilateral, ya que involucró el análisis inicial de la situación patrimonial del lote en conflicto y una serie de análisis que nunca dependieron de caprichos personales. Todo se hizo de acuerdo a procedimientos estrictos, que incluso negaron para la ciudad otras incorporaciones similares. Pero además no fue una decisión particular sino que la evaluación de la situación se dio a nivel nacional junto a otras cientas de localidades y barrios.
Según el municipio y los bloques políticos que han mentido sobre esta situación: la justicia actuó mal, el gobierno nacional actuó mal e incluso el congreso de la nación se equivocó al sancionar esta ley. A la ignorancia sobre su funcionamiento, se suma un preocupante tono de soberbia y desconocimiento sobre las potestades de un Municipio.
Hay que ponerle fin a la hipocresía
Esos mismos habitantes –y migrantes- de los barrios populares de la ciudad son los que construyen cada uno de los edificios que se aplauden como parte de la escena de prosperidad de una ciudad que crece. Pero esos trabajadores viven en condiciones muy alejadas de los edificios que construyen para que otros hagan negocios. Muchas y muchos de los trabajadores que hacen la ciudad viven en condiciones de precariedad sin seguridad, sin condiciones dignas para acceder a una vivienda en alquiler y sin acceso a servicios básicos.
Las colectividades son lindas para las fiestas a las que el Intendente no falta. Pero a la hora de garantizar condiciones de vida, parece que el racismo y la xenofobia afloran en el mandatario y sus funcionarios que sin ningún tapujo acusan a la población migrante de ser la responsable de la delincuencia de la ciudad.
A Lunghi no le interesa cómo se vive en los barrios populares. No ha pisado en años las calles de los barrios populares de la ciudad que gobierna, y desde una cómoda y calentita oficina se dedica a juzgar a cientas de familias, cientos de niños, niñas y jóvenes a los que a diario se les estigmatiza, se les vulnera derechos, se les discrimina. Esa niñez y esa juventud solo recibe odio de su gobierno. Son señalados sin justificación como no tandilenses y como no argentinos, a pesar de haber nacido en esta ciudad, en este país.
Cuando escucho a estos políticos sólo veo falta de coraje para asumir que el cuidado es la principal tarea que cualquier gobierno debe priorizar para construir comunidad, futuro y prosperidad.
Por Yanina Venier