Un gobierno marcado por la desconfianza y la incertidumbre
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Una sociedad agotada, pesimista y dividida. Un sistema político trabado. Una economía estancada, sin incentivos para la inversión, en la que la inflación aumenta a ritmo acelerado y el desempleo y la pobreza no paran de crecer.
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu emailEn este contexto desalentador, los niveles de confianza del mundo en el país se desplomaron. Ahora, de acuerdo con Morgan Satanley (MSCI), Argentina es considerada por los mercados como un estado “Standalone”, es decir, inclasificable.
Pero lo que es tal vez peor, la confianza de los argentinos en la administración nacional también se derrumba mes a mes. Según Poliarquía, que mensualmente elabora para la Universidad Torcuato Di Tella el Índice de Confianza en el Gobierno (ICG), este indicador de mayo a junio cayó un 10% y ya registra un 40% anualizado. Argentina ya no confía ni siquiera en Argentina.
Y en línea con el pulso social, la confianza de Cristina Kirchner en Alberto Fernández, si es que alguna vez existió, también se evapora poco a poco. Ahora, la vicepresidente sale a jugar de cara a la campaña y se muestra en público con Axel Kicillof. Resignada a que otra vez deba ser ella la armadora de su espacio para poder tener un resultado más o menos decoroso en las próximas elecciones, hace meses que le preocupan los números que le acercan por medio de las encuestas. Incluso en los sondeos de las consultoras cercanas al oficialismo, el Frente de Todos también hace agua.
Ni con Victoria Tolosa Paz, que tiene una intención de voto que raspa el 25%, ni con Sergio Berni, que apenas pasa el 23%, no le alcanza al oficialismo para arrimarse a los 30-35 puntos que hoy estaría consiguiendo Juntos Por el Cambio con Facundo Manes y Diego Santilli en territorio bonaerense. Ya no hay relato que valga para tapar la realidad, ni candidato que pueda retener los votos de aquellos desencantados que en 2019 se entusiasmaron con la oferta de kirchnerismo light ¿Por qué el sector que aportó entre un 15% de los votos para la victoria de Fernández ahora renovaría su apoyo?
Otro dato que pinta el panorama complejo al que se enfrenta el kirchnerismo es que el Presidente, en la única provincia donde su imagen positiva supera a la negativa es Santiago del Estero. En la Provincia de Buenos Aires, el bastión del Frente de Todos en el que el oficialismo enfrenta una inflación con recesión, el Jefe de Estado se acerca poco a poco al 60% de imagen negativa.
Por el momento, el Frente de Todos cree saber cómo evitar una crisis social. No sería descabellado que en las próximas semanas se refuercen las medidas que compensan la inflación entre los grupos de menores ingresos, se dilate la suba de tarifas, etc.
Por otro lado, en el mundo, hasta el momento los procesos de vacunación exitosos fueron condición necesaria pero no suficiente para fortalecer a los oficialismos. En Israel, Netanyahu aún no puede formar gobierno, en Estados Unidos Trump perdió y Biden arrancó con shock de vacunación y paquetazo económico para no trastabillar, y en Chile, a Piñera no le va bien en las encuestas. Este es un dato que deben mirar con interés los que se encargaron de la negociación con Pfizer.
Sin embargo, a pesar de que la matemática electoral no le ayuda y por ahora va derecho a la derrota electoral, conviene ser cauteloso. Hasta el momento el peronismo sigue unido, aunque también es cierto que eso sólo es relevante para evaluar los apoyos en términos electorales. Existen otros factores, como el humor social. Además, el oficialismo mira de reojo la candidatura de Florencio Randazzo. La experiencia de 2017 aún sigue vigente.
Así las cosas, la confianza se vuelve nuevamente un concepto central para entender cualquier relación social. El que confía en los demás vive su vida como si fuera un fluir constante, pero quien no lo hace, se siente sometido a la duda insoportable del próximo paso. Así está en su interior el Frente de Todos, así está la relación de Cristina y Alberto. Así está Argentina, sistemáticamente sometida a la incertidumbre de las acciones que vendrán.