Pepo Sanzano reflexionó sobre la evolución del humor
En una charla íntima, repasó su trayectoria y destacó la importancia de contagiar pasión a las nuevas generaciones.
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Pepo Sanzano se sentó frente a las cámaras de Parada Cultural, el ciclo producido por Bici Productora junto a El Eco de Tandil, para desandar un camino que comenzó hace cuatro décadas. A sus 60 años, consolidado como una de las figuras más influyentes de la cultura serrana, el actor recordó sus inicios y reflexionó sobre el compromiso de ser un referente local.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEl inicio de un camino: De la veterinaria al teatro
Sanzano recordó que sus primeros pasos en la actuación fueron a los 20 años, protagonizando la obra “El Destete”. Poco después nació Los Prepu, un proyecto que surgió entre estudiantes de veterinaria y que terminó por profesionalizarse, llevándolos a radicarse en Buenos Aires durante dos décadas. Aquella etapa fue el motor que lo llevó a abandonar la carrera universitaria para abrazar el teatro como forma de vida.
A pesar de ser marplatense de nacimiento, el comediante es tajante al definir su vínculo con la ciudad: considera a Tandil su lugar en el mundo. Tras vivir diez años en Capital Federal, decidió regresar a las sierras, convencido por la conexión colectiva y el "proceso de juego" constante que le brinda el escenario.
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El actor destacó la vitalidad de la escena local, que cuenta con más de 20 estrenos anuales y una oferta constante cada fin de semana. Para Sanzano, el éxito radica en la sinergia entre artistas y espectadores, y en el rol de las usinas de formación como la Facultad de Arte de la Unicen y salas independientes como el Club de Teatro, Bajo Suelo, la 990, La Fábrica y Éter.
El humor y sus nuevas fronteras
Uno de los puntos centrales de la entrevista fue la transformación del género humorístico. Sanzano reconoció que las formas de hacer reír han evolucionado para mejor: “El humor cambió mucho por suerte. Antes estigmatizaba, era homofóbico, machista y racista”, admitió, señalando que hoy no repetiría comportamientos del pasado.
En relación a los límites de la comedia, citó una premisa compartida con Pedro Saborido: el humor no tiene límites per se, sino consecuencias de las que el artista debe hacerse cargo. Su límite personal, explicó, es no abordar temas que no puede explicar desde la ironía o el juego.
La docencia y el legado de la pasión
Como profesor en la Unicen, Sanzano mantiene un vínculo estrecho con los jóvenes. Su pedagogía se basa en el respeto y en la creación de un espacio de confianza. Para él, cualquier proyecto grupal debe sostenerse sobre tres pilares: la admiración, el amor y el respeto.
La emoción se hizo presente al recordar un mensaje de sus alumnos: “Si yo logré pasar por esta vida contagiando pasión, ya está”. Para el actor, esa "huella" es más importante que cualquier éxito comercial.
Del escenario a la pantalla grande
Pese a su vasta experiencia, Sanzano sigue sumando desafíos. Recientemente incursionó en el cine con la película “La luna de Coco”, dirigida por Javier Lester, donde compartió escena con su padrino artístico, Víctor Laplace.
Con la mirada en el futuro, Sanzano aseguró que su único deseo es seguir haciendo teatro y que la gente continúe riendo. Acompañado por el afecto de sus hijos y su nuevo rol como abuelo, el actor sigue apostando por la risa como la herramienta más potente para transformar la realidad.