Comisaría Cuarta: el escenario donde nació una denuncia por presunta corrupción que casi tres años después sigue sin respuestas
La absolución del excomisario José Luis Ratto en la causa por calumnias e injurias volvió a poner el foco sobre la Comisaría Cuarta de Tandil, dependencia donde se originó la denuncia por presuntas irregularidades en el manejo de horas adicionales. Mientras la Justicia descartó que el policía hubiera cometido un delito al denunciar, la investigación sobre los hechos que expuso continúa sin una definición conocida.
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La resolución de la Cámara de Apelación y Garantías de Azul que confirmó la absolución del excomisario José Luis Ratto no solo puso punto final a la causa por calumnias e injurias iniciada en su contra. También volvió a dirigir la atención hacia la Comisaría Cuarta de Tandil, el lugar donde, según el propio denunciante, funcionaba el esquema de irregularidades que decidió llevar ante la Justicia y las autoridades policiales.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailFue allí donde Ratto se desempeñaba como jefe de turno hasta fines de 2023. También fue allí donde, según sostuvo en distintas presentaciones administrativas y judiciales, comenzó a advertir maniobras vinculadas con la registración de horas de servicio que, de acuerdo con su versión, no eran efectivamente prestadas.
La dependencia policial, ubicada en Independencia 1934 en el barrio Villa Aguirre, quedó desde entonces en el centro de una investigación penal que todavía no tiene una resolución pública sobre el fondo del asunto.
El origen del conflicto
Antes de que el caso adquiriera repercusión pública, el conflicto se desarrolló puertas adentro de la propia seccional.
Según relató Ratto, las diferencias con el entonces titular de la Comisaría Cuarta, Nicolás Kopp, comenzaron a raíz del manejo de las denominadas horas Cores (Compensación por Recargo de Servicio).
Incluso solicitó una carpeta psicológica y remitió una nota al entonces jefe departamental, Roberto Landoni, en la que explicó las razones de esa decisión.
En ese escrito denunció que en la dependencia "se registran en el libro de guardia personal cubriendo servicio de horas Cores que realmente no vienen a prestar servicio", afirmando que existía un mecanismo mediante el cual se liquidaban horas que, según su versión, nunca eran trabajadas.
Aquella denuncia no quedó únicamente en el ámbito administrativo. Poco después fue presentada también ante la Justicia y dio origen a una Investigación Penal Preparatoria que, casi tres años más tarde, no registra avances públicos conocidos respecto de eventuales imputaciones o responsabilidades.
Una denuncia que sacudió a la fuerza
Las acusaciones generaron un fuerte impacto dentro de la Policía Bonaerense.
Ratto sostuvo que, además del comisario Kopp, el entonces segundo jefe departamental, Marcos Andrés Irusta, conocía la situación denunciada y no había impulsado medidas para investigar los hechos.
Tiempo después de presentar esas acusaciones, el policía fue trasladado a la Superintendencia Regional Oeste, con asiento en Moreno.
El entonces comisario interpretó aquella decisión como una represalia por haber denunciado presuntas maniobras de corrupción dentro de la fuerza, especialmente porque el nuevo destino le impedía compatibilizar su actividad policial con el ejercicio de la abogacía y su emprendimiento turístico en la zona serrana.
La causa que sí llegó a juicio
Mientras la investigación por las presuntas irregularidades avanzaba lentamente, uno de los jefes policiales mencionados decidió querellar a Ratto por calumnias e injurias.
Ese expediente terminó recorriendo todas las instancias judiciales hasta llegar a la Cámara de Apelación de Azul.
La resolución conocida esta semana confirmó la absolución que ya había dispuesto el Juzgado Correccional Nº 1 y entendió que las expresiones del excomisario estuvieron vinculadas con un asunto de evidente interés público.
Los camaristas sostuvieron que el control sobre el manejo de recursos públicos y el desempeño de funcionarios estatales goza de una protección especial dentro de la libertad de expresión y remarcaron que quienes ocupan cargos públicos deben tolerar un mayor nivel de escrutinio por parte de la ciudadanía.
La investigación pendiente
Mientras quedó definitivamente resuelta la causa iniciada contra quien denunció los hechos, continúa sin conocerse cuál fue el resultado de la investigación sobre las supuestas irregularidades ocurridas en la Comisaría Cuarta.
La propia Cámara hizo referencia a esa circunstancia al señalar que la denuncia penal presentada por Ratto continúa en trámite y que, precisamente por esa razón, no podía afirmarse que sus acusaciones fueran falsas.
Los jueces destacaron que la existencia de una investigación penal en curso constituye un elemento suficiente para descartar la configuración del delito de calumnias, ya que todavía no existe una resolución judicial que determine que los hechos denunciados nunca ocurrieron.
Esa observación dejó expuesta una situación: casi tres años después de la denuncia original, el expediente que debía establecer si efectivamente existieron maniobras irregulares en la Comisaría Cuarta permanece sin una definición pública.
Más allá del desenlace judicial favorable para Ratto, el caso volvió a instalar interrogantes sobre lo ocurrido en la seccional durante 2023.
Las acusaciones nunca estuvieron dirigidas contra toda la dependencia, sino sobre el presunto funcionamiento de un sistema de registración de horas adicionales que, según el denunciante, permitía el cobro de servicios que no se prestaban efectivamente.
Ese fue el núcleo de la denuncia que motivó la apertura de la investigación penal y también el origen del conflicto que terminó con el traslado del entonces jefe de turno y con una causa por calumnias e injurias que ahora quedó definitivamente cerrada.
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