Creían que había muerto por un cáncer, pero la autopsia reveló un femicidio
La víctima tenía 43 años y atravesaba una enfermedad oncológica avanzada. La autopsia determinó que murió por asfixia mecánica y su pareja quedó detenida.
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Lo que inicialmente parecía ser una muerte vinculada al delicado estado de salud de una mujer con cáncer avanzado terminó convertido en una investigación por femicidio. El hecho ocurrió en la localidad bonaerense de Moreno y la pareja de la víctima fue detenida como principal acusado.
La víctima fue identificada como Karina Villarruel, de 43 años, cuyo cuerpo fue encontrado junto a la cama de una vivienda ubicada en Italia al 900.
El llamado al 911 fue realizado por Lucas Matías Nittioli, pareja de Villarruel, quien manifestó ante los efectivos que se había despertado y la había encontrado sin vida.
Familiares de la mujer señalaron además que atravesaba una enfermedad oncológica en estado avanzado y que tenía antecedentes de consumo de alcohol y estupefacientes. Esos elementos llevaron inicialmente a considerar la posibilidad de un fallecimiento por causas naturales.
Personal de la Policía Científica y un médico forense trabajaron en la vivienda y, en una primera inspección, no detectaron signos evidentes que permitieran sospechar de una muerte violenta.
El fiscal Martín Borgnia, de la UFI 4 de Moreno, ordenó entonces el traslado del cuerpo a la morgue judicial para realizar la correspondiente autopsia. La investigación quedó inicialmente caratulada como averiguación de causales de muerte.
Sin embargo, el resultado de la necropsia cambió por completo el rumbo de la causa. Los especialistas establecieron que Villarruel falleció como consecuencia de una insuficiencia respiratoria provocada por asfixia mecánica mediante un mecanismo de compresión externa.
A partir de ese resultado, la Justicia profundizó la investigación sobre las circunstancias que rodearon la muerte y dispuso que Nittioli se presentara en la comisaría.
Allí, un examen médico detectó lesiones similares a rasguños en ambos antebrazos del hombre. De acuerdo con la investigación, esos indicios fueron cotejados con el material genético obtenido debajo de las uñas de Villarruel.
Los investigadores determinaron que las marcas serían compatibles con maniobras defensivas realizadas por la víctima durante la agresión, elemento que resultó clave para avanzar contra su pareja.
Con las pruebas incorporadas al expediente, Nittioli quedó detenido e imputado por homicidio triplemente agravado por el vínculo de pareja, por alevosía y por mediar violencia de género.
En caso de ser encontrado culpable, la calificación legal prevé una pena de prisión perpetua.
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