El preso que apuñaló a su compañero de celda seguirá encarcelado por homicidio
La pelea faca en mano que terminó en muerte en la cárcel de Barker tuvo un correlato judicial. El juez dictó la prisión preventiva del recluso que ahora suma una causa más gravosa en su haber: un homicidio.
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El juez de Garantías de Azul, Federico Berberena, dictó la prisión preventiva para Aaron Emanuel Yñiguez, por la muerte de su compañero de celda, con quien se trenzó a facazos hasta la muerte.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailComo oportunamente se informó, una pelea entre internos en la celda que compartían, faca en mano, terminó en un homicidio. Los funcionarios del Servicio Penitenciario fueron advertidos por los gritos de auxilio cuando la disputa ya había cesado. La víctima fue trasladada al Servicio de Sanidad y a pesar de los esfuerzos del médico a cargo, falleció el 16 de abril.
A más precisiones, según rezó en la imputación del fiscal que ahora contó con la venia del juez, momentos antes de las 20, el acusado, que estaba alojado en la celda 5 del pabellón 8 de la Unidad Penitenciaria 37 -Bárker-, le aplicó de manera intencional y con el fin de causarle la muerte, con un elemento cortopunzante de fabricación casera armado para atacarlo, al menos una puñalada en el cuerpo a José Antonio Pereira Díaz, quien también se encontraba preso en dicha celda, hechos que merecieron la calificación legal de “Homicidio”.
A la hora de probar la materialidad del suceso como la autoría, el juez valoró el testimonio del funcionario penitenciario Pablo Leonel Mosse, quien relató que cuando se encontraba prestando funciones, más precisamente en el exterior del pabellón 9, escuchó voces provenientes de la celda 5, a la que se dirigió, pudiendo observar que el imputado poseía una faca de fabricación casera en una de sus manos, mientras que otro de los internos se encontraba tendido con claros signos de haber sido herido, y un tercero estaba en una actitud pasiva.
Lo propio atestiguó el otro agente penitenciario Roberto Bulacio, quien también concurrió al llamado de auxilio y vio al imputado Yñiguez con una faca en una de sus manos, lo que motivó a que le ordenara que arroje dicho elemento hacia el exterior de la celda, por debajo de la puerta, a lo cual obedeció.
Asimismo, el magistrado valoró el testimonio del otro recluso que fue testigo de la pelea en la celda, quien a pesar de desconocer los nombres de las personas que cohabitaban -imputado y víctima-, nombrándolos como “Ema” y “Tucumano” los identificó fehacientemente, describiendo una mecánica que culmina en el deceso de Pereira, previo desarrollarse un acometimiento recíproco entre ambos; aclarando que los dos poseían facas y se lanzaban puntazos entre sí, hasta que en cierto momento se abrazaron, prosiguiendo en esa actitud, hasta que él intervino separándolos, observando que ambos poseían sangre en las prendas, yendo el apodado “Tucumano” (referenciándose a la víctima) hacia el sector de entrada a la celda y cayendo al piso; ante lo que el deponente le dice al encausado “qué hiciste bol…, lo mataste” (sic), obteniendo como respuesta de parte de “Ema” (el imputado) “lo maté, lo maté”.
Finalmente, el juez analizó la declaración del imputado Yñiguez, sobre la cual se consideró que surgieron diversos espacios de notoria mendacidad, cuando ensayó como coartada que fue en defensa propia y que la faca era de la víctima, no de él. Además de señalar que la intención no era matarlo, sólo lastimarlo.
Para el magistrado, y conforme los elementos probatorios reunidos en el expediente, la versión dada por el encausado carece de sustento, intentando con ello colocarse en una mejor su situación procesal.
