En un contexto de violencia verbal cotidiana, una agente de Tránsito fue agredida con medio ladrillo
El ataque se registró el lunes por la tarde, en Ijurco casi Chapaleofú. La trabajadora debió ser hospitalizada luego de que un hombre le arrojara medio ladrillo que impactó sobre la cabeza de la víctima. Fue durante un operativo de control de estacionamiento. El director Walter Villarruel radicó la denuncia. El agresor, quien no estaba vinculado a las infracciones, fue reconocido por los vecinos.
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Una jornada de trabajo habitual en la zona norte de la ciudad terminó de forma violenta cuando una inspectora municipal resultó herida de gravedad en su cabeza. El lamentable episodio ocurrió en momentos en que el personal de Control Urbano Vehicular realizaba actas sobre el estacionamiento en Ijurco, arteria que al tener doble sentido de circulación, posee prohibición de estacionar en una de sus manos.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailSegún relató Walter Villarruel, titular de Control Urbano Vehicular, los inspectores se encontraban labrando las infracciones correspondientes a los vehículos en falta, cuando un individuo comenzó a increparlos. El funcionario detalló que el hombre, que se encontraba merodeando la zona a pie y no era un infractor directo del operativo, empezó con una agresión verbal sistemática, insultando a la trabajadora por el solo hecho de ejercer su labor de control en el barrio.
La situación escaló rápidamente de la violencia verbal a la física. En un movimiento sorpresivo, el atacante le arrojó una piedra y luego medio ladrillo, proyectiles que impactaron en la trabajadora.
“Por suerte, está bien”
“Estábamos haciendo un control en calle Ijurco, que en una mano tiene prohibición de estacionar porque tiene doble sentido”, contextualizó Villarruel sobre el hecho y agregó que los inspectores estaban labrando actas por los vehículos parados en la vereda incorrecta.
“Una persona que estaba ahí, que era supuestamente del barrio, primero empezó a agredir verbalmente, insultando porque veía mal que la inspectora estuviera haciendo infracciones y que esté controlando. Segundo paso, arrojó unas piedras. Lamentablemente, una rozó a la inspectora y la otra, que era medio ladrillo, le impacta en la cabeza”, describió.
Tras el ataque, desde Control Urbano trasladaron a la inspectora al Hospital Ramón Santamarina, “donde se hizo los estudios correspondientes, le hicieron una tomografía. Por suerte, estaba bien. Por supuesto con el golpe, el dolor de la cabeza, hinchada. Después, realizamos la denuncia correspondiente en la comisaría Cuarta”, agregó el funcionario.
Por otro lado, señaló que ayer acompañaron a la trabajadora a hacer la denuncia a la ART para que pueda recibir atenciones. “Por suerte, está bien”, reiteró el director y precisó que “ya está en la casa, con la pauta de alarma correspondiente pero está bien”.
En esta situación, los vecinos habrían reconocido al autor. “Nosotros hicimos la denuncia correspondiente, y esperamos que pueda ser identificado y puesto a disposición de la Justicia”, expresó el director.
Insultos naturalizados
Al evaluar lo ocurrido, Walter Villarruel lamentó que “estas acciones violentas a veces uno las naturaliza porque no pasan más que la agresión verbal”, aunque el último lunes “sucedió lo que muchas veces puede pasar que es la agresión física”.
El funcionario recalcó que el hombre no se encontraba circulando en vehículo, ni tenía relación con los autos infraccionados por no respetar las reglas de estacionamiento sobre Ijurco. Por ese motivo, “la inspectora al principio no le prestó importancia porque generalmente, cuando uno está trabajando hay mucha gente que pasa o te insulta o no quiere que estés”, advirtió sobre un contexto de trabajo habitual para los agentes.
Sin embargo, en este caso el hombre “después se aleja un poco, y cuando pasa la inspectora le arroja una piedra. No era un infractor sino alguien que no estaba de acuerdo con el procedimiento de control que uno tiene que hacer desde el área”.
Villarruel puso de relieve que las agresiones verbales o insultos son cotidianos durante los operativos. “Muchas veces la gente pasa y siempre tiene algo para decir con los controles, y es muy frecuente que pase alguien y te insulte, o no quiere que estés trabajando en el lugar, pero no se llega habitualmente a esta cuestión de agresión física”.
Sorprendido y consternado, el director advirtió que “uno tiene que hacer cumplir la norma y sobre todo, tomar recaudos porque a veces no le damos importancia a los insultos que por ahí terminan en una acción como la que ocurrió”.
En ese sentido, descansó sobre la denuncia radicada, por lo cual será la Justicia la que deberá identificar al agresor y avanzar con los procedimientos que corresponden.
Más presencia en los barrios
Por otra parte, el titular de Control Urbano señaló que comenzaron a fiscalizar algunas situaciones de tránsito en los barrios a partir de contar con disponibilidad de personal y reveló que la presencia de los inspectores ha sorprendido a los vecinos, generando diversas reacciones.
Más allá de ciertas manifestaciones de rechazo, expuso que “hemos estado trabajando mucho con lo que es la recuperación de espacio público con las notificaciones de los vehículos abandonados, y eso nos ha dado la visión de que no toda la gente está en desacuerdo” con los controles.
Y agregó que “nosotros nos llevamos la sorpresa a veces de que la gente del barrio se asombra y además está dispuesta a colaborar, pero no dejan de existir estas personas que son inadaptados que no corresponde las acciones que hacen y sobre todas las cosas, que nadie es dueño de nada, la vía pública hay que controlarla y aquel que está fuera de la norma puede ser sancionado”.
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