Los padres del niño que fue baleado en el ojo rechazaron el abreviado y esperan el juicio oral
No aceptaron el acuerdo de la fiscalía y la defensa, al considerar insuficientes las penas de dos y tres años para los hermanos imputados. Las jornadas de debate están previstas para el 10 y 12 de diciembre. “Voy a ir a juicio igual para que la gente vea la clase de fiscal que tenemos”, expresó Raúl Giménez, padre de la víctima.
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Los padres del niño de 9 años que fue impactado por perdigones y perdió un ojo no prestaron conformidad con el acuerdo en juicio abreviado y aguardarán el juicio oral y público previsto para el 10 y 12 de diciembre. Raúl Giménez, el papá de la víctima, se mostró disconforme con las penas de tres y dos años para los imputados, quienes debían reconocer la autoría como condición para recibir la condena.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEn diálogo con este Diario, Giménez contó que se tomó una semana para pensar si aceptaba el acuerdo en juicio abreviado y realizó consultas con un letrado, respuestas que lo llevaron a inclinarse por el juicio oral y público.
“El abogado con el que hablé me dijo que el fiscal debería haber arrancado con más años”, dijo en cuanto a la pena en expectativa, entendiendo que la estrategia de la defensa siempre será la absolución o lograr una menor condena.
Lamentó que los imputados quedarán en libertad aunque sean encontrados culpables y cuestionó con dureza al fiscal Morey, a cargo de la investigación. “De la forma que él hizo las cosas son 3 años y 2 como mucho, si no son menos. Voy a ir a juicio igual para que la gente vea la clase de fiscal que tenemos”, expresó indignado.
Luego de recibir asesoramiento de un abogado, Giménez cuestionó que “el problema es que el fiscal tiró pocos años para los dos” y se mostró desesperanzado de que en el juicio se logre una pena ejemplificadora.
“No está muerto quien pelea”, dijo y ratificó la decisión de la familia de luchar por una condena que pueda ser ejemplar y que desaliente que otras personas salgan a disparar ante cualquier conflicto entre vecinos.
“Vamos a juicio porque si no esto va a quedar impune y le va a dar permiso a todos los otros pibes, va a impulsar a otras personas que tienen pensamientos erróneos, a sacar un arma y pegarle un tiro a cualquiera, si total no van en cana. Entonces la idea es que si alguien pega un tiro, vaya preso; que demuestre la Justicia que si andan con un arma en la calle y pueden herir a cualquier persona, van presos”, señaló.
Y agregó que “es una manera de estar un poco más seguro, ya que en Tandil no dejan moto, no dejan nada, se lo llevan todo puesto, de demostrar que está la Justicia. Tiene que haber una condena por eso”.
El caso
El 14 de julio del año pasado ocurrió un violento suceso, en Quintana 2045, en medio de una pelea entre dos familias. Raúl Giménez, quien tenía 9 años y se encontraba en la vivienda que fue atacada a disparos de escopeta, fue impactado por perdigones que le provocaron lesiones graves.
En principio, la Justicia había demorado a un menor de 16 años como el autor de los disparos que dieron contra el rostro del niño, pero con el paso de las horas la instrucción sufrió un vuelco que no hizo más que ratificar la hipótesis que tenía el padre de la víctima.
Días después, la fiscalía imputó a Carlos Alberto Martínez, de 39 años, con domicilio en Quintana 1919, por “Portación ilegal de arma de fuego y lesiones graves agravadas por el uso de armas de fuego”. El otro implicado es su hermano, Miguel Ángel Martínez, por “tenencia de arma sin la debida autorización”.
Sobre el suceso violento, se determinó que en medio de una disputa familiar, una de las partes (Martínez) disparó con una escopeta contra los vecinos que habitan en una precaria casa. Los perdigones hirieron al niño Raúl Giménez -que estaba de visita en el lugar-, quien tras las primeras atenciones en el Hospital fue trasladado a un centro de mayor complejidad, desde donde finalmente se confirmó que había perdido el ojo.
