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El Concejo creó el boleto para jubilados tras un intenso cruce político como antesala de la campaña

El nuevo programa de accesibilidad y movilidad para el transporte público salió por unanimidad. Unidad Ciudadana acompañó la propuesta oficialista para subsanar la “injusticia” que padece la tercera edad. Facundo Llano y el bloque Integrar cuestionaron falencias en parte del articulado, ausencia de estadísticas y la estimación del costo para el Municipio, pero también advirtieron que deja afuera a muchos jubilados y pensionados.

El Eco

 

 

 

El Concejo Deliberante creó ayer, por unanimidad, el Programa de Accesibilidad y Movilidad para Adultos Mayores y Veteranos de Guerra de Malvinas (Pampam), que establece la utilización gratuita o subsidiada del transporte público de pasajeros. Este nuevo beneficio para pasajeros de los colectivos urbanos generó un fuerte e intenso debate, no por su espíritu sino por la forma en que se construyó y redactó la ordenanza pero además porque restringe los beneficios a jubilados y pensionados que cobren la mínima y que perciban un único ingreso.

Animaron las tres horas de discusión los integrantes del flamante Sindicato de Trabajadores Pasivos, que aplaudieron las intervenciones de opositores y oficialistas siempre que reconocieron desde sus bancas la compleja situación socioeconómica que atraviesa el sector.

Este proyecto había sido presentado por la UCR Cambiemos en abril, cuando se trató el último incremento escalonado de la tarifa de los colectivos urbanos. José Luis Labaroní, presidente de la Comisión de Transporte, vio oportuno implementar algún beneficio para la población más vulnerable en momentos en que se discutía otro ajuste.

Desde Unidad Ciudadana, Darío Méndez se había anticipado a esta iniciativa cuando, en abril de 2016, propuso el boleto para jubilados, pensionados y héroes de Malvinas, entre otros sectores que no accedían a los subsidios para viajar debido a que Tandil no logró acceder al sistema SUBE.

Estricta justicia social

En principio, Labaroní reconoció que el boleto para jubilados y pensionados es una demanda de muchos años, teniendo en cuenta que en 1988 ya había un pedido de la UCR en este sentido. Con cierto halo sentimental, sostuvo que “es un acto de estricta justicia social, más allá de los defectos del proyecto”.

El presidente de la Comisión de Transporte insistió al destacar la importancia del transporte público pero también el costo, por eso definió que el problema a resolver es cómo se financia. En este caso, citó que se utilizarán los recursos (unos 38 millones de pesos) del Fondo Compensador que la Nación giró a las ciudades que no accedieron a la tarifa social federal, es decir al SUBE.

En cuanto a las críticas por el universo acotado de personas que gozará de este beneficio, resaltó que no disponen de una tasa de uso, lo que permitiría delinear el impacto económico que el programa tendrá para el Municipio. Por eso valoró el aporte de Unidad Ciudadana, para en 60 días evaluar la marcha y ver si pueden incluir a más usuarios con los recursos del Fondo Compensador.

Labaroní aclaró que estaban creando una nueva categoría, el boleto social, que costará el 80 por ciento del plano. Entonces, los jubilados, pensionados y veteranos de la Guerra tendrán 10 pasajes gratuitos por mes y luego pagarán el 50 por ciento del boleto social.

Una buena idea mal implementada

El justicialista Facundo Llano fue positivo en el arranque y consideró un “primer paso” que el Legislativo hable de transporte por fuera del incremento de la tarifa. Al mismo tiempo, recordó que este año vence la concesión, por lo que deberán trabajar en un estudio integral del servicio.

Antes de entrar en la letra del proyecto de ordenanza del Pampam, le facturó al Ejecutivo que Tandil perdió una “oportunidad histórica por la decisión política de no subirse al SUBE” y consideró que fue para privilegiar a la empresa Eycon, que administra el SUMO. Recalcó que la población que accederá a los boletos gratuitos y subsidios representa un mínimo porcentaje con respecto a los contemplaos en el SUBE que, además, financia la Nación y no tiene costo para los municipios. En la misma línea, le recordó al oficialismo la creación de la Sapem (Sociedad Anónima con Participación Estatal Mayoritaria) destinada a manejar el clearing del transporte y generar beneficios como el pasajero frecuente, que nunca se puso en marcha. “El Departamento Ejecutivo decidió plancharla en detrimento de la gente y del erario municipal”, advirtió.

Sobre el transporte en general, sostuvo que “no está estudiado el comportamiento” y la ciudad no es la misma que hace 20 años, cuando se redactó el pliego licitatorio que luego fue prorrogado por otra década. Evaluó que todas las deficiencias se cargan sobre “las espaldas” del boleto plano.

“Creo en las políticas públicas de carácter igualitario y progresistas”, aclaró, pero adelantó que el Pampam contemplará a un universo “ínfimo” en comparación con la SUBE.

Las falencias del expediente

Llano fue muy preciso al puntualizar inconsistencias que detectó en la ordenanza y las falencias del expediente, aunque reseñó que quedó en evidencia que se trata de una medida “electoralista” para inyectar dinero al transporte y no tener que aumentar otra vez el boleto.

Fundamentó que “no es serio” que sólo se incorpore una planilla que informa que hay 28400 jubilados y pensionados en Tandil, de los cuales 14 mil cobrarían la mínima y unos 9400 utilizarían el colectivo, para luego estimar porcentajes del costo para la comuna. En esa línea, achacó que “no tienen idea” del número de pensiones no contributivas.

“Es un buen programa, una buena idea, pero la escribieron sin fundamentos y de forma complicada”, resumió antes de pasar al inciso f del artículo 5 que pone como requisito “percibir la jubilación mínima establecida a la Ley de Movilidad Jubilatoria 26417” que fue derogada.

El asado que no será

Por otro lado, Llano puso en crisis el artículo que establece que el boleto social costará el 80 por ciento del plano y que el 20 por ciento restante será sostenido por el Municipio con el Fondo Compensador, aunque si los recursos de Nación no llegan lo tendrá que afrontar la Cámara de Transporte.

Llano ofreció hacer un asado en su casa si algún concejal le podía explicar ese artículo que “no se entiende” y lo reclamó en tres oportunidades, pero no consiguió que el oficialismo lo clarificara. Concluyó que tiene “conceptos equivocados e ilegales”, ya que compromete a la Cámara de Transporte a financiar ese 20 por ciento pero la institución no participó del expediente. Además, rechazó que se cree un boleto nuevo pero se tenga en cuenta un porcentaje del plano.

Es importante lo que incorpora

Darío Méndez, de Unidad Ciudadana, en varias ocasiones, celebró la herramienta para otorgar un derecho a un universo que hasta ahora no lo tenía e inyectar recursos al sistema de transporte para no tener que aumentar el boleto.

El concejal, que en abril de 2016 había presentado un proyecto para que los usuarios beneficiados por el SUBE obtengan los mismos subsidios con el SUMO, sostuvo que “deja afuera a un montón de sectores pero es importante lo que incorpora” y festejó que el oficialismo escuchara, al menos, una de sus ideas.

Por otra parte, marcó que los gobiernos nacional y provincial recortaron los subsidios al transporte, los costos siguen aumentando y los pasajeros pierden poder adquisitivo, lo que obliga a inyectar recursos municipales o a subir la tarifa.

“Si bien hay desprolijidades, hay una urgencia en nuestros jubilados que vienen perdiendo dinero”, afirmó y agregó que el Pampam “subsana una injusticia”.

La ampliación que no fue

Desde Integrar, Nilda Fernández lamentó que se mencionara la justicia social cuando quedaban afuera los jubilados que también perciben una pensión, teniendo en cuenta que el Municipio otorga exenciones impositivas a personas en esa misma condición.

Luego, su compañero de bloque Mauricio D’Alessandro mocionó modificar el proyecto para incluir a los jubilados con la mínima que cobran pensiones, pero el oficialismo no acompañó y se frustró la iniciativa.

 

 

Prudencia, la palabra del día

Uno de los conceptos utilizados por los integrantes de los distintos bloques ayer fue prudencia, aunque se aplicó en diferentes contextos para dejar sentadas posturas antagónicas sobre el Programa de Programa de Accesibilidad y Movilidad para Adultos Mayores y Veteranos de Guerra de Malvinas (Pampam).

La lanzó José Luis Labaroní para argumentar los motivos que llevaron a reducir a la población de jubilados que tendrá diez boletos gratuitos mensuales y el descuento para el resto de los pasajes. Indicó que al no contar con la tasa de usuarios, debían esperar a la primera evaluación que permita al Municipio calcular los costos para luego ampliar el beneficio a más pasivos.

En contraposición, Llano expuso que si algo le faltó al proyecto fue prudencia, porque en el expediente no quedó establecido el costo fiscal, ni contempla a otros jubilados con ingresos mínimos como los provinciales ni los municipales.

Avanzada la sesión, Marcos Nicolini coincidió en la prudencia, a partir de la responsabilidad de generar una política que se pueda sostener en el tiempo para no tener que cortar el beneficio a los jubilados en unos meses por falta de recursos.

El escenario electoral se palpa en el recinto

El debate con eje en el nuevo programa de acceso al transporte público dejó ver las estrategias de los espacios políticos de cara a las elecciones que se aproximan. Con intervenciones vehementes y encendidas, los legisladores con aspiraciones reales se mostraron rápidos de respuestas y no dejaron pasar la ocasión para marcar sus diferencias.

En varios pasajes de la discusión, concejales como Facundo Llano, Marcos Nicolini y Nora Polich dejaron a la vista los acuerdos alcanzados entre el presidente de la bancada oficialista Mario Civalleri y el edil José Luis Labaroní con integrantes de Unidad Ciudadana.

“En este recinto hemos superado la grieta y ahora se tiran flores”, marcó Nicolini en relación a las argumentaciones de su jefe de bloque y Darío Méndez, quienes en la víspera se mostraron en sintonía y hasta se profesaron elogios.

Por otra parte, Nora Polich volvió a blanquear los matices al interior del oficialismo y retrucó las declaraciones de Méndez ante este Diario, quien había dicho que “el nicolinismo” introdujo cambios en el proyecto que excluían en lugar de ampliar derechos. Aseguró que “hasta el hartazgo” pidieron que se contemplara a los jubilados que ganan la mínima y tienen una pensión, por lo que le hubiera gustado votar a favor de la moción que hizo Mauricio D’Alessandro, pero se sometía al juego de las mayorías y minorías en la interna partidaria.

En tanto, Facundo Llano contó con el apoyo del Bloque Integrar, aunque recibió el guiño de Nicolini y Polich en relación a los cuestionamientos técnicos a la ordenanza que, incluso, se apoya en una ley nacional que fue derogada.

Así las cosas, la bancada que impulsa el cuarto mandato de Miguel Lunghi reconoce en Rogelio Iparraguirre a un competidor con el cual polarizar, con quien le conviene abrir el diálogo y generar consensos, mientras Nicolini marca sus diferencias y Llano se mantiene lejos de la posición de Unidad Ciudadana.

Nota proporcionada por :

  • ElEcodeTandil

1 comentario

  • Como están dadas las cosas en el consejo deliberante políticamente hablando, lo NUEVO enfrenta a lo VIEJO. Y no es una cuestión de edad, sino de métodos. Nicolini, Llano et alt, se erigen como lo nuevo de la política en detrimento de la vieja y perimida rosca.

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