"La escuela es un termómetro de lo que está pasando en la calle"
El concejal y docente Federico Martínez se refirió sobre la violencia que se vive en las aulas.
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Tras el violento ataque sufrido por un docente en el Colegio San José, el concejal Federico Martínez brindó su mirada técnica y política sobre la problemática. Con su experiencia como docente e integrante de los equipos directivos de la escuela de Cerro Leones, advirtió sobre la urgencia de aplicar protocolos claros, recuperar los valores familiares y garantizar que los hechos de agresión no queden impunes dentro del sistema educativo.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEn una entrevista brindada al programa Ultimo Bondi por la radio de El Eco, el concejal del bloque Fuerza Patria, Federico Martínez, se refirió con preocupación a la creciente escalada de violencia en las instituciones educativas de Tandil.
Martínez calificó el hecho como "verdaderamente alarmante" y señaló que no se trata de un caso aislado, sino de un síntoma de una crisis mucho más profunda. Según su visión, lo que sucede dentro de las escuelas no es más que un reflejo de lo que ocurre fuera de ellas. En ese sentido, aseguró que la institución educativa actúa como un termómetro de la sociedad, captando las tensiones, frustraciones y comportamientos violentos que los estudiantes absorben en sus entornos cotidianos, ya sea en la calle, en los hogares o a través de las redes sociales.
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El aula como espejo
de la realidad externa
Para el concejal, resulta imposible pretender que las escuelas funcionen como burbujas aisladas del contexto de agresividad que se vive a nivel general. El edil relató que, en su experiencia como director, pudo observar de cerca el surgimiento de una "tensión constante" que afecta a todos los estamentos de la comunidad educativa. Describió un escenario complejo donde conviven docentes enojados por las condiciones laborales y la falta de respaldo, alumnos cargados de malestar y padres que manifiestan una disconformidad creciente hacia la institución.
Bajo este análisis, Martínez destacó que la situación en Tandil ha llegado a un punto de inflexión. El ataque en el Colegio San José incluyó no solo el golpe físico al profesor, sino también elementos que demuestran una pérdida de límites simbólicos, como el lanzamiento de una silla y el hecho de que otros alumnos estuvieran filmando la agresión para difundirla. Este último punto fue remarcado por el entrevistado como una señal de la época, donde la espectacularización de la violencia parece primar sobre el respeto elemental hacia la figura del docente.
El referente de Fuerza Patria insistió en que se ha perdido el valor de la palabra y el respeto hacia los directivos, quienes se ven desbordados por la magnitud de los conflictos que deben arbitrar diariamente. Martínez sostuvo que para abordar esta problemática se requiere un debate honesto sobre qué tipo de educación se pretende y qué rol debe ocupar cada actor. En sus palabras, la crisis de valores es el trasfondo real que debe discutirse, evaluando a quiénes se premia socialmente y qué conductas se validan en los medios y las plataformas digitales que consumen los adolescentes.
Finalmente, hizo hincapié en que el proceso de enseñanza y aprendizaje se ve severamente interrumpido por estos episodios. Afirmó que, mientras la atención se centra en resolver situaciones de violencia extrema, quedan postergados los otros 30 alumnos que asisten a clases con el deseo de progresar y aprender. Esta interrupción del vínculo pedagógico genera un daño a largo plazo que la sociedad tandilense no puede permitirse ignorar, especialmente en un contexto de tanta fragilidad institucional.
Falta de comunicación y
la ausencia de sanciones
Otro de los puntos críticos señalados por Martínez fue la respuesta institucional ante estos ataques. El concejal cuestionó la demora y la falta de claridad en la comunicación oficial por parte de la Jefatura Distrital y del propio establecimiento involucrado. Según su criterio, ante un suceso de tal magnitud que trasciende las fronteras del colegio y conmociona a la ciudad, es imperativo que las autoridades brinden información precisa y transparente a la comunidad para evitar la proliferación de versiones cruzadas en las redes sociales.
En concordancia con los reclamos vertidos por los gremios docentes durante la última movilización en la ciudad, Martínez subrayó que el sistema educativo debe garantizar que las agresiones no resulten "gratuitas" para los responsables. Si bien reconoció que existen protocolos de convivencia y derechos que proteger por tratarse de menores, enfatizó que las faltas graves deben conllevar sanciones efectivas. Consideró que la impunidad dentro de la escuela envía un mensaje peligroso al resto del alumnado y debilita la autoridad de los profesores frente al grupo.
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