Un falso entierro que terminó a los faconazos en pleno centro de Tandil
Ocurrió en 1936 cuando el supuesto profesor Malheiros intentó engañar a los vecinos de la ciudad. La bienintencionada intervención de un gaucho desató un duro enfrentamiento con la policía.
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Para poder ir tirando, el hombre hace de todo. Para evitarse los dolores de las carencias económicas, el faquir se arroja al peligro del fuego. Y para poder dormir tranquilo luego en su cama, se acuesta antes en un lecho de pinchos. O como Blakaman Juniors, que una vez en Tandil, allá por 1954, ayunó en su afanosa lucha en procura de los bifes. Hombres y mujeres hacen las más disímiles cosas para poder vivir. Tanto, que algunas de ellas se desnudan para poder vestirse bien después.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailAntiguamente —ahora son otros los métodos— había quienes apelaban a la credulidad de la gente para hacerse de algunos pesos, como el "vivo" que se enterraba vivo o el que se hacía el chancho para vivir de las chanchadas.
Allá por mayo de 1936, llegó a Tandil el que se hacía pasar por profesor Malheiros, misterioso hombre de larga melena y breve barbilla, con marcado acento brasileño. Su andar por la ciudad y las redacciones de los diarios provocó no poca expectativa. Tanto, que cuando se anunció que iba a pasar ocho días de vacaciones en la "casa de la muerte", mucha gente preguntaba cómo era eso. Y el raro personaje respondía: "Permaneceré una semana bajo tierra para volver después al mundo de los vivos y seguir mi vida".
