Una investigación buscará cómo convertir residuos del puerto de Mar del Plata en bioplásticos
Un equipo científico desarrolla una solución para transformar desechos industriales en polímeros biodegradables, buscando mitigar el impacto ambiental y fomentar la economía circular.
:format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/06/investigacion_bioplasticos_mar_del_plata.webp)
La actividad industrial del puerto de Mar del Plata genera diariamente residuos con una alta concentración de grasas y aceites que son vertidos al sistema cloacal. Estos desechos, al enfriarse, provocan obstrucciones, malos olores y problemas de corrosión en las cañerías antes de alcanzar la planta de pretratamiento situada en la zona de Camet. Ante esta problemática, un equipo del INCITAA —instituto dependiente de la Universidad Nacional de Mar del Plata y asociado a la Comisión de Investigaciones Científicas de la Provincia de Buenos Aires— propuso una solución innovadora que busca transformar estos residuos en un material con valor comercial.
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu emailEl proyecto, que cuenta con el aval del Consorcio Portuario Regional de Mar del Plata y recibió apoyo económico de la CIC a través de la convocatoria Ideas-Proyecto 2026, propone utilizar microorganismos capaces de diluir los desechos. Durante el proceso de degradación de la materia orgánica, estos organismos acumulan en su interior un biopolímero denominado PHA (polihidroxialcanoato), el cual puede extraerse para ser utilizado como una alternativa biodegradable a los plásticos derivados del petróleo.
:format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/06/investigacion_bioplasticos_mar_del_plata_1.webp)
Un enfoque hacia la economía circular
La investigación, dirigida por la doctora Silvia Elena Murialdo y co-dirigida por la doctora María Karina Herrera Seitz, del IIB-UNMDP, busca fortalecer las capacidades productivas de las empresas locales mediante la articulación entre el sistema científico y el sector privado.
Al respecto, Silvia Murialdo expresó: “Confiamos en que abrirá nuevas oportunidades para la diversificación económica y el desarrollo industrial local”.
Los bioplásticos obtenidos, conocidos como PHAs, son poliésteres que las bacterias almacenan como reserva de energía. Estas bacterias tienen la capacidad de degradar residuos con alto contenido oleoso provenientes de las industrias harinera, gastronómica, frigorífica, naval y química. “Durante la biodegradación de la materia orgánica, estos microorganismos acumulan biopolímeros en cantidades recuperables”, explicó la directora del proyecto.
Procedimiento y beneficios
El proceso técnico comienza con la selección de cepas comerciales y autóctonas para conformar un consorcio mixto. Posteriormente, se analiza el efluente específico donde se aplicará el tratamiento. En una tercera etapa, el consorcio optimizado se implementa a escala de banco para tratar el efluente real, evaluando como producto secundario la producción de los bioplásticos. Finalmente, el sistema es monitoreado para garantizar su eficiencia y se realiza una prueba demostrativa ante la empresa solicitante.
Esta iniciativa no solo busca sustituir importaciones de bioplásticos, que actualmente presentan costos elevados, sino también reducir el uso de productos químicos corrosivos como ácidos y álcalis en la limpieza de cañerías. Con este desarrollo, se pretende mitigar los desbordes e inundaciones causados por las obstrucciones cloacales, promoviendo una estrategia sustentable que podría ser replicable en otras ciudades costeras de la Provincia.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil