Abril Olivera en CZ: “No hay que pensar únicamente en pegarla porque eso no te lleva a ningún lado”
La cantante y compositora dialogó con Cultura Zip antes de presentarse por primera vez en Tandil. Habló de “Río de la Plata”, su recorrido como artista independiente, su paso por Nafta y las dificultades de vivir de la música. También recordó con emoción a Rubén Rada.
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La cantante y compositora Abril Olivera se prepara para desembarcar por primera vez en Tandil, donde el próximo 19 se presentará en Macanudo para compartir las canciones de “Río de la Plata”, su segundo disco. Antes de su llegada, dialogó con Cultura Zip, por El Eco Streaming, y repasó su recorrido musical, el desafío de sostener un proyecto independiente y su particular manera de entender el éxito dentro del arte.
Olivera llegará acompañada por Martín Allende, productor de sus dos discos, y Aarón Gordonas en piano, con una propuesta que definió como “potente, pero íntima”. La cercanía con el público es, precisamente, uno de los aspectos que más disfruta de este tipo de presentaciones.
“El escenario grande está bueno porque es adrenalínico, pero el escenario chiquito también es muy adrenalínico y tiene algo muy íntimo que a mí me gusta mucho, donde puedo interactuar más con el público, tenerlos más cerca, hasta inclusive conversar”, contó.
La artista reconoció además que está “muy entusiasmada” por conocer Tandil y, entre risas, confesó que ya le prometieron algunos de los clásicos productos regionales. “Me dijeron que me iban a separar unos quesitos, un salamín, algo para picar”, relató. Al ser consultada por sus preferencias, no dudó: “Más que nada quesitos, quesitos de todo tipo”.
Más allá del costado distendido de la charla, Olivera también se refirió a una realidad que atraviesa a buena parte de los músicos independientes. “Se hace difícil porque es todo muy autogestivo en mi caso. Tengo dos discos y soy una artista independiente”, explicó.
Aunque aclaró que no se queja de su situación personal, planteó que existe una dificultad general para sostenerse económicamente y que el mundo del arte no escapa a esa realidad. “El arte está bastante complicado”, resumió.
En ese contexto, dejó una reflexión para quienes comienzan a transitar su propio camino dentro de la música. Para Olivera, poner el reconocimiento masivo como principal objetivo puede terminar alejando a los artistas de aquello que originalmente los llevó a crear.
“No hay que pensar en términos de pegarla porque eso no te lleva a ningún lado. Siempre va a haber alguien más pegado que vos y alguien menos pegado que vos”, sostuvo.
En cambio, propuso regresar a preguntas mucho más sencillas: “¿Por qué hacés música? ¿Por qué le tenés cariño a esa canción? ¿Por qué la querés cantar? ¿Por qué la escribís?”.
También reivindicó las diferentes maneras de construir una vida vinculada con la música. “Se puede trabajar de la música y ser muy feliz siendo docente, siendo sesionista. Yo al día de hoy sigo siendo sesionista y también grabo mis canciones y, si puedo, las toco”, señaló.
Para la cantante, poder vivir exclusivamente de las propias canciones constituye una posibilidad reservada para pocos y no debería convertirse en una vara para determinar el valor de un músico. “Hay mucha gente que labura de otra cosa y también hace música y son músicos espectaculares. Eso no te hace mejor o peor músico”, expresó.
“Río de la Plata” y un disco atravesado por el río
La llegada a Tandil tendrá como protagonista a “Río de la Plata”, un trabajo cuya producción demandó entre dos y tres años. Parte del material fue registrado durante dos jornadas en un estudio ubicado en el Delta, mientras que otras grabaciones se completaron posteriormente en el estudio de Mariano Otero.
La extensión del proceso tuvo mucho que ver con las agendas de quienes participaron del proyecto. Olivera se encontraba habitualmente de gira y lo mismo sucedía con sus compañeros, por lo que, según contó, buena parte del desafío fue “el arte de armar las agendas”.
La elección del Delta tampoco fue casual. “Quise mostrar un poco la música que estaba escuchando y las canciones que estaba craneando acá en mi casa, mis ideas melódicas más que nada, que es lo que más me gusta de la música, o algunas cosas de los textos que quería cantar y quería decir”, explicó sobre la búsqueda detrás del álbum.
Su carrera solista comenzó a tomar forma luego de recibirse en el conservatorio. En 2019 publicó su primer EP y desde entonces fue construyendo una audiencia propia, mientras paralelamente participaba de otros proyectos.
Entre ellos aparece Nafta, donde Olivera se desempeña como corista. La experiencia, explicó, es completamente diferente de encabezar su propio proyecto: “En Nafta hago coros y en mi grupo soy la compositora de las canciones y también la que toma las decisiones”.
“Formar parte de una banda tiene menos responsabilidades que ser tu propia jefa”, agregó.
Su crecimiento también estuvo acompañado por una práctica bastante particular a la hora de probar canciones nuevas. Olivera aseguró que muestra sus demos prácticamente a cualquiera que pase por su casa.
“Persona que entra a mi departamento: plomero, electricista, vecino... le digo: ‘¿Querés escuchar mi demo?’”, contó entre risas. “Voy midiendo un poco las reacciones. Yo le muestro mi música a todo el mundo. Vienen mis amigos, músicos o no músicos, y les muestro siempre todo”.
El recuerdo de Rubén Rada
La conversación también atravesó un momento especialmente emotivo cuando apareció el nombre de Rubén Rada. Olivera mantiene una estrecha amistad con su hija, Julieta Rada, con quien compartió diferentes presentaciones y grabaciones en vivo.
Tras el fallecimiento del músico uruguayo, viajó a Montevideo para acompañar a su amiga y estuvo presente en su despedida.
“Pude ver el amor de un pueblo entero hacia un artista”, recordó. Olivera había tenido además la posibilidad de compartir momentos con Rada durante sus viajes a Uruguay.
“Más que nada pienso en mi amiga y en el dolor de perder un padre. Por más que no se pierde porque queda en el aire y en el pueblo, eso es en lo primero que pienso”, expresó.
Luego destacó la dimensión artística y humana del músico: “Qué artista divino y qué artista tan querido. Es como un ejemplo del bien, siempre”.
Para Olivera, la obra de Rada tiene una característica que explica por qué continúa llegando a públicos de distintas edades. “Es un repertorio que puede trascender generaciones y es atemporal”, definió.
Ahora, su recorrido t
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