Lucas Pizzati analiza el auge de la música de Tandil y elige a sus tres recomendados
El músico y productor repasa su trayectoria en Cultura Zip, analizando los desafíos de la autogestión y la identidad tandilense. Entre el legado familiar y la industria digital, reflexiona sobre cómo potenciar la música de Tandil.
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La escena musical de Tandil atraviesa un presente vibrante, con un crecimiento exponencial de propuestas en la región. En el centro de este ecosistema se encuentra Lucas Pizzati, apasionado de la música que transitó todas sus aristas: desde técnico de sonido a los 16 años y alumno del Conservatorio, hasta productor en su estudio y multiinstrumentista en Babel.
En una charla íntima y reveladora en Cultura Zip, Pizzati desentraña su historia, analiza los desafíos de la independencia y reflexiona sobre el arte en tiempos de algoritmos e inteligencia artificial.
Una escuela llamada hogar: de Ajenjo a Capitán Beto
Para Lucas, la música no fue una elección, sino un entorno natural. Hijo de un integrante de Ajenjo Show, banda mítica activa por más de 50 años, Lucas y su hermano Pablo naturalizaron de chicos los ensayos y giras.
"Mi viejo se iba a ensayar martes y jueves, religiosamente. Y el fin de semana tocaban dos o tres veces. Nos criamos en ese ámbito", recuerda Lucas. Esta disciplina, donde cada domingo se ordenaba la sala, fue el semillero formativo de su carrera. A los 13 años ya tocaba en bandas y a los 16 se convirtió en sonidista, sumando rodaje regional.
En 2003, junto a su hermano Pablo y otros hijos de integrantes de Ajenjo, fundaron Capitán Beto. Lo que comenzó como un pasatiempo de covers en cumpleaños de 15, fiestas de la Farándula y eventos, se convirtió en un oficio formal de seis años. "La música empezó como hobby, pero rápidamente se convirtió en un oficio", señala.
El universo Babel: cooperativismo y música de autor
En 2012 nació Babel, enfocada en canciones de autor. Tras un parate, regresaron en 2024. Hoy, como quinteto, la integran los hermanos Pablo (composición, voz), Lucas Pizzati (producción), Mariu Padín (bajo, comunicación), Gero Castro (batería) y Laucha Villalba (guitarra).
"Babel es una banda muy inquieta. Trabajamos de una manera muy cooperativa; solo no vas a ningún lado", explica Lucas, destacando el valor de la autogestión compartida. Mientras preparan su tercer disco, la banda se alista para un show integral en el espacio Arte y Parte, prometiendo una puesta en escena cuidada con artistas invitados que busca sobresalir en la abundante oferta local.
Trascender las cuatro avenidas: profesionalizar la pasión
Pizzati atribuye el auge local a la democratización de la grabación, la educación gratuita del Conservatorio y el crecimiento de la ciudad. Sin embargo, advierte una barrera común: la dificultad para cruzar "las cuatro avenidas" y expandirse regionalmente.
"Para dar un escalón más, es inevitable salir de la ciudad", afirma Lucas. El camino implica recorrer localidades vecinas como Olavarría y Azul, para luego proyectar hacia Mar del Plata, La Plata o Buenos Aires. No obstante, advierte que este despegue requiere profesionalismo comercial.
"Instagram ayuda, pero el lobby hay que hacerlo físicamente. Viajar previamente, presentar una carpeta seria, acordar condiciones económicas y vender un espectáculo consolidado. No alcanza con caer con una guitarra", enfatiza. Para Pizzati, entender la música como una industria que corta tickets es el diferencial para dar el salto.
La trampa del streaming y la resistencia al algoritmo
Como productor, Lucas lidia a diario con plataformas como Spotify, donde se suben unas 100.000 canciones por día y el 60% no supera las 1.000 reproducciones. Además, se requiere que el oyente permanezca más de 30 segundos para que cuente como reproducción, lo que empuja a acortar canciones o eliminar las introducciones.
"Desde el lado artístico, el algoritmo es un garrón", se lamenta Lucas. Sin embargo, su consejo es claro: "Hay que morir en la de uno. Si querés hacer introducciones, hacelas con desarrollo musical". En lugar de sacrificar la identidad, Pizzati sugiere planificar: "Si vas a sacar un disco, prepará el despegue con un mes de anticipación y continuá un mes después. Una salida planificada dura tres meses, no un día". Para la escucha de alta fidelidad, destaca plataformas como Tidal, que permiten subir másters en máxima resolución, a diferencia de Spotify.
Inteligencia Artificial vs. La belleza del error humano
El debate sobre la Inteligencia Artificial (IA) no le es ajeno. Aunque reconoce la precisión con la que emula estilos o clona voces de artistas populares —como ocurre con versiones no oficiales de Milo J—, Lucas defiende la interpretación humana.
"La IA siempre se parece a algo ya hecho. Si hoy componemos solo con ella, ¿qué escucharemos en 50 años?", cuestiona. Valora herramientas de separación de pistas (como Moises), pero defiende fervientemente la música tocada: "La música se destaca por sus detalles y errores humanos, que son tan musicales y nos hacen tan bien. En el estudio, si hay emoción en una toma, prefiero dejarla. No busquemos que la música hecha por humanos se parezca a la inteligencia artificial, donde todo es perfecto. Dejemos cosas humanas", concluye.
El mapa musical de Tandil: recomendados de Lucas
Consultado sobre sus favoritos de la escena tandilense, Lucas traza un mapa de indispensables:
- Proyección internacional: Destaca a José Alcobruni, con quien grabó su último disco.
- Llenar estadios: Señala a Emilian Clan y Umbral, describiendo a esta última como una banda con un recorrido formidable.
- Favoritos personales: Menciona a JulyJames y a Toboganes a Marte, de larga trayectoria local.
Con la pasión intacta que heredó de su familia y la lucidez de quien comprende los engranajes de la industria contemporánea, Lucas Pisati continúa construyendo la banda sonora de una ciudad que no para de sonar.
Responsable y coordinador de redes sociales en El Eco.