Campedrinos en Cultura Zip: “El folklore está viviendo un momento muy lindo”
Agustín de Campedrinos repasó el gran presente del dúo, que este año fue consagrado en Cosquín, participó de Viña del Mar y lanzó una canción junto a Euge Quevedo. Además, destacó el crecimiento del folklore entre las nuevas generaciones y adelantó que esperan volver a Tandil.
El dúo folklórico Campedrinos atraviesa uno de los momentos más importantes de su carrera. Así lo contó Agustín, uno de los integrantes del conjunto, durante una entrevista en la que repasó un año marcado por la consagración en el Festival de Cosquín, su participación en el Festival de Viña del Mar y distintas colaboraciones con artistas de otros géneros.
“La cabeza un quilombo, pero mi corazón está feliz”, resumió Agustín al referirse al presente de la banda, que lleva más de 15 años de trayectoria.
Uno de los momentos más significativos del año fue la consagración en Cosquín, un escenario que tiene un valor especial para los integrantes de Campedrinos, ya que desde sus comienzos soñaban con llegar al tradicional festival cordobés.
Agustín recordó que, cuando eran más jóvenes, organizaban peñas, vendían bonos y buscaban distintas maneras de reunir dinero para poder viajar a Cosquín. “Nos íbamos a Cosquín y bueno, pasaron los años, gracias a Dios la carrera fue en crecimiento”, relató.
La consagración llegó después de años de esfuerzo. “Cuando escuchamos que somos consagración del festival, cuando subimos al escenario éramos dos criaturas llorando porque todos esos momentos, todos esos años de caminar Cosquín se habían reflejado en ese momento”, recordó.
Pocos días después llegó otro desafío: Viña del Mar, donde representaron a la Argentina en la competencia internacional con una canción propia. “Fuimos los primeros competidores, había que romper el hielo. Sabíamos la pica que tiene Argentina con Chile, pero empezamos a cantar y todos esos miedos que teníamos se evaporaron porque nunca apareció ningún silbido”, contó.
Por el contrario, la respuesta del público fue positiva y la experiencia terminó convirtiéndose en otro hito para la carrera del grupo.
Un folklore que cruza fronteras
Campedrinos también viene observando cómo sus canciones comenzaron a ganar presencia fuera del país. En ese sentido, Agustín explicó que las plataformas digitales les permiten conocer dónde son escuchados y qué canciones funcionan mejor en cada región.
“Te arrojan el resultado real: ‘Mirá, me están escuchando en Chile y te están escuchando esta canción. En Uruguay está pasando esto, en Bolivia está pasando esto’”, explicó.
Para el músico, ese fenómeno también permite adaptar algunos aspectos de los shows sin modificar la esencia del grupo. “Nuestra propuesta es la misma de siempre”, sostuvo.
A la hora de hablar sobre el crecimiento del folklore, Agustín destacó especialmente la presencia de jóvenes en festivales y teatros, algo que considera una señal del buen momento que atraviesa el género.
“Hoy se está sintiendo un poquito eso. Vamos a festivales, a los teatros mismos que hacíamos acá y vemos todo el piberío ahí apoyado en la valla, saltando las canciones como el público de rock”, señaló.
Las colaboraciones como puente hacia nuevos públicos
Otro de los factores que, según Agustín, contribuyó a ampliar el alcance del folklore fue la posibilidad de cruzarse con artistas de otros géneros.
Campedrinos compartió trabajos con artistas como Milo J, Nathy Peluso y Euge Quevedo, entre otros. “Por suerte se terminaron las etiquetas. El rock es rock, el pop es pop, el folklore folklore. Ahora nos mezclamos todos y creo que eso es hermoso”, afirmó.
En esa línea, destacó que las colaboraciones permiten que personas que habitualmente no escuchan folklore se acerquen al género. “Lo que nos permitieron todos estos crossover es justamente eso: encontrarnos con un público nuevo, no solamente nuevo para nosotros como artistas, sino nuevo para el folklore”, explicó.
Agustín también recordó su participación en Folklore, el proyecto impulsado por Mery Granados y Milo J que reunió a artistas de distintas escenas musicales. Allí Campedrinos interpretó “La taleñita” junto a Milo J.
Según relató, la grabación surgió de manera espontánea. “Estábamos en Salta comiendo una empanada y tomando un vinito, festejando lo que había pasado, y nos llega un mensajito de Milo diciendo: ‘Che, quiero grabar La taleñita con ustedes la semana que viene’”, recordó.
La canción, que se publicó el Día de la Bandera, tuvo una fuerte repercusión en redes y plataformas digitales. “Se generó una viralidad tremenda”, señaló, aunque aclaró: “La viralidad no te define la calidad de lo que vos hacés, pero sí ayuda a que mucha gente te conozca”.
Durante la entrevista, Agustín también habló sobre los elementos que no pueden faltar en una peña folklórica. Y eligió uno por encima del resto: el bailarín. “Lo que comparte tanto la peña, el festival o el teatro, lo que no puede faltar es el bailarín. Son los que engalanan cualquier canción que hagas”, afirmó.
Para el integrante de Campedrinos, ver a la gente bailar genera una conexión especial con la música y ayuda a que otros se animen a participar. “Siempre se tienen que animar dos nomás para que ya arranque”, graficó entre risas.
“El arte de querer”, junto a Euge Quevedo
Uno de los lanzamientos más recientes de Campedrinos fue “El arte de querer”, junto a Euge Quevedo, una canción que también había sido interpretada años atrás por Nahuel Pennisi.
Agustín explicó que no hubo inconvenientes por tratarse de una versión previa. “Somos re amigos de Nahuel. La versión yo la había escuchado, pero hace muchos años”, contó. La intención fue llevar la canción al universo propio del dúo. “Tratamos de poner un poco nuestra forma de hacer la zamba”, explicó.
Sobre la participación de Euge Quevedo, destacó: “Es una cantante tremenda, que se nota cómo ama el folklore”. Según contó, la artista comenzó vinculada al género y además tiene experiencia en danza folklórica. “Fue una cruzada muy linda y la canción es una canción que prácticamente eligió ella. Si bien fuimos nosotros buscando canciones, esa es su canción favorita. A nosotros nos encantaba, la grabamos y quedó una locura”, sostuvo.
El deseo de volver a Tandil
Aunque actualmente el dúo no tiene una fecha confirmada en Tandil, Agustín aseguró que la intención de regresar está presente. “Ya vamos a volver porque cuando largamos la gira nos cagaban a pedos en todos lados que no estaba Tandil”, bromeó.
Incluso dejó abierta la posibilidad de una visita al estudio para compartir algunos temas en vivo: “Armamos la guitarreada ahí nomás nomás”. Por último, repasó algunas de las canciones que elegiría para distintas situaciones. Para una tarde de lluvia recomendó “Dueña de mi alma”; para alguien enamorado, “Eterno amor”; y para comenzar un asado, un clásico del Chaqueño Palavecino.
Y si tuviera que enviar una canción folklórica al Mundial de Canciones, eligió “Las simples cosas”, de César Isella y Armando Tejada Gómez. Con una agenda que continúa creciendo y una propuesta que busca tender puentes entre el folklore y otros géneros, Campedrinos atraviesa una etapa de expansión que, según Agustín, los encuentra preparados para asumir nuevos desafíos sin perder la esencia que los acompañó desde sus comienzos.
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