De la literatura a los joysticks: Puchasia, la propuesta que consolida la cultura gamer en Tandil
Nacida como un proyecto editorial, la iniciativa liderada por Maian Alfaro y Gustavo Mansilla evolucionó hasta convertirse en un evento multidisciplinario que combina videojuegos de todas las épocas, música y diseño en el centro cultural Vértice.
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Puchasia se consolidó en la escena local como mucho más que una simple reunión de aficionados a los videojuegos. El proyecto, gestado por los socios y fundadores Maian Alfaro y Gustavo "Tabo" Mansilla, surgió originalmente bajo el ala de una editorial independiente. El punto de partida fue un libro ilustrado, escrito por Alfaro e ilustrado por Mansilla, que obtuvo el reconocimiento del Fondo Nacional de las Artes. Bajo el irónico título de "Puchos o 101 preguntas sobre la condición humana, tips y técnicas de inversión para pymes", la obra sentó las bases de una estética del absurdo que hoy impregna cada una de sus fiestas.
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu emailAquel impulso inicial en el papel no tardó en expandirse hacia otras disciplinas artísticas. Antes de llegar a las consolas, la propuesta transitó por una muestra plástica en la Facultad de Arte de la Unicen y una pieza teatral en el Teatro de la Fábrica. Sin embargo, la transformación definitiva hacia el formato de evento nocturno ocurrió tras la inspiración de encuentros similares en Buenos Aires. "Dijimos: vamos a hacer esto en Tandil, no hay nada así acá", recordaron los organizadores, quienes comenzaron con reuniones pequeñas en un patio privado antes de dar el salto al circuito de los centros culturales.
Un recorrido desde el papel hasta la pantalla
La transición de Puchasia hacia el mundo del gaming se produjo de manera orgánica, impulsada por el deseo de los fundadores de compartir su colección personal de consolas en un ámbito social. Tras el éxito de las primeras experiencias domésticas en el barrio Villa Italia, la organización decidió profesionalizar la propuesta y trasladarla a Vértice, un espacio que permitió integrar una barra de bebidas y una logística más compleja. Según explicaron sus creadores, el objetivo primordial fue romper el hermetismo del nicho "geek" para ofrecer una experiencia abierta a todo el público tandilense.
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El equipo de trabajo se amplió con el tiempo para cubrir las diversas aristas que demanda un evento de esta magnitud. Actualmente, la producción cuenta con la colaboración de Milena Varela, Ema Restivo y Candela Quesada en la ambientación y técnica. Además, la propuesta musical se convirtió en un pilar fundamental, contando con la participación de tres DJs: Princesa Border, Gitera y Juli. Esta combinación de disciplinas busca que el asistente no solo juegue, sino que disfrute de un entorno visual y sonoro cuidadosamente diseñado.
La identidad visual del evento también rinde homenaje a la cultura popular y musical. El nombre y el logotipo de la marca encuentran su origen en una referencia al álbum "Plantasia" de Mort Garson, un detalle que refuerza el carácter ecléctico del proyecto. "Si se preguntan a qué se refiere el logo, busquen Plantasia y se van a llevar una sorpresa hermosa", sugirió Mansilla, resaltando el vínculo constante entre sus raíces literarias y la estética actual.
Para esta cuarta edición, los organizadores destacaron la importancia de las alianzas locales para enriquecer la experiencia del usuario. En este sentido, concretaron una colaboración con El Ojo de Ugin, un café manga de la ciudad, que aportó los premios para los torneos. Asimismo, la incorporación de tecnología de impresión 3D, a cargo de colaboradores de Mar del Plata, permitió la creación de cartuchos personalizados de Family Game que funcionan como trofeos y objetos de colección para los ganadores de las competencias.
Nostalgia, joysticks y la mística de los televisores de tubo
El despliegue técnico de Puchasia es una de sus mayores atracciones, ofreciendo un recorrido histórico por la industria del entretenimiento. La oferta incluye desde consolas clásicas como la PlayStation 1 y la Nintendo Genesis, hasta plataformas contemporáneas como la Nintendo Switch. Uno de los puntos más celebrados por el público es la presencia del mítico Family Game, equipado con el periférico "Duck Hunt" (la pistola de luz), y la PlayStation 2, que Mansilla calificó como la consola que marcó su infancia y "donde todo empezó".
La autenticidad de la experiencia se apoya en el uso de televisores de tubo (CRT) para las consolas retro, respetando la frecuencia y la estética visual de los años noventa y principios de los dos mil. Los organizadores explicaron que cada generación de consolas cuenta con el monitor que le corresponde, desde pantallas de 14 pulgadas hasta televisores LCD para los sistemas más modernos como la PlayStation 4 y la Xbox 360 con Kinect. "Es un flash jugar con la pistola en una tele de tubo, es la luz original", comentaron con entusiasmo.
La grilla de juegos es variada y busca fomentar la competencia amistosa entre los asistentes. Entre los títulos más destacados se encuentran el Mortal Kombat, Mario Kart y Tetris Effect, además de los infaltables torneos. No obstante, la propuesta no se limita a lo digital; la organización incluyó opciones analógicas como mesas de Truco y el clásico Metegol, pensando en aquellos que prefieren un ritmo de juego diferente o simplemente desean compartir un vermut entre partidas.
Hacia el futuro, Maian y Tabo proyectan expandir la marca Puchasia más allá de las fronteras de Tandil. Entre los planes para el resto del año se encuentran posibles desembarcos en Necochea y Mar del Plata, así como la realización de ediciones temáticas centradas en juegos específicos como el Counter-Strike 1.6 o el Pro Evolution Soccer 6. Mientras tanto, la comunidad local sigue respondiendo con éxito: para la próxima cita en la ciudad, las entradas se encuentran virtualmente agotadas, reafirmando que la nostalgia y los videojuegos tienen un lugar privilegiado en la noche serrana.
Responsable y coordinador de redes sociales en El Eco.