Del fuego a la pantalla: Mei Villagra presenta en la ciudad su obra Abrazando la Patagonia
La cineasta Mei Villagra estrenará en Tandil su documental "Abrazando la Patagonia", un relato íntimo y colectivo sobre los devastadores incendios forestales ocurridos en marzo de 2021 en la provincia de Chubut. La obra, que demandó cinco años de labor independiente, profundiza en las secuelas emocionales de quienes perdieron sus hogares, partiendo de la experiencia personal de la directora, cuya madre resultó una de las damnificadas por el avance de las llamas.
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La cinematografía se convirtió, una vez más, en el canal predilecto para procesar una tragedia que marcó a fuego la historia reciente de la Patagonia argentina. Mei Villagra, directora de cine que forjó su camino profesional en Mar del Plata, estrenará una pieza audiovisual que trascendió la mera crónica de un desastre ambiental. El proyecto nació desde las cenizas, literalmente, luego de que el incendio del 9 de marzo de 2021 en Golondrinas, Chubut, destruyera más de 250 viviendas, entre ellas la casa donde la madre de la realizadora residió durante los últimos 11 años.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailLa directora recordó que, al momento de iniciarse el fuego, ella se encontraba lejos del lugar de los hechos. Tras haber finalizado sus estudios secundarios, se trasladó a Mar del Plata para estudiar cine y fotografía, por lo que la noticia del desastre la alcanzó a la distancia. Aquella impotencia inicial de no poder estar presente para combatir las llamas se transformó, con el tiempo, en el impulso creativo necesario para documentar la resiliencia de toda una comunidad. Según relató Villagra, la película fue una forma de canalizar la bronca y, al mismo tiempo, de procesar internamente el impacto de lo sucedido.
El fuego como punto de quiebre
El documental puso el foco en un evento específico: el incendio que consumió alrededor de 13 mil hectáreas de bosque nativo. La precisión del relato se sostuvo en testimonios desgarradores de quienes enfrentaron el frente de fuego. Entre las historias que integraron la obra, se destacó la de una mujer que permaneció atrapada por las llamas junto a sus dos hijos, de ocho y diez años, durante casi cuatro horas. Villagra señaló que para los protagonistas fue sumamente difícil recuperar la tranquilidad, ya que el trauma se reavivó con cada llegada del verano y la presencia de vientos intensos.
Otro de los testimonios clave del film pertenece a un brigadista que, mientras cumplía con su deber de intentar salvar las viviendas de sus vecinos, recibió la noticia de que su propia casa había sido consumida por el fuego. Esta dualidad entre el deber público y la pérdida privada atravesó todo el metraje, mostrando que el impacto de los incendios no se limitó a la superficie forestal quemada, sino que caló hondo en la estructura social de la región. La directora resaltó que, aunque la película presentó seis o siete historias centrales, estas representaron a las cientos de personas que vivieron el horror de cerca.
La narrativa de "Abrazando la Patagonia" planteó una pregunta fundamental que guio toda la investigación: "¿Qué nos queda cuando perdemos todo?". Para Villagra, la respuesta no se halló en los objetos materiales, sino en los vínculos humanos. La cineasta observó que la reconstrucción de las vidas de los afectados hubiese sido imposible sin la enorme red de solidaridad que se gestó de forma espontánea. No solo se trató de la llegada de donaciones materiales, sino de una contención emocional que resultó vital para que las familias pudieran volver a empezar.
La experiencia personal de la directora también se vio reflejada en la dinámica de su propia familia. Villagra, quien forma parte de un grupo de seis hermanos, describió cómo se organizaron para asistir a su madre tras la pérdida total de su vivienda. Mientras algunos de sus hermanos viajaron directamente a la Patagonia para colaborar en las tareas de reconstrucción, ella y su hermana mayor permanecieron en Mar del Plata gestionando colectas y enviando camiones con donaciones.
El proceso de reconstrucción habitacional fue particularmente complejo. Dos de los hermanos de la cineasta, uno de ellos dedicado a la construcción y otra arquitecta, pusieron sus conocimientos al servicio de la recuperación del hogar materno. Trabajaron sobre los módulos habitacionales que el Estado entregó de forma precaria, reforzándolos para que pudieran soportar el crudo clima patagónico. Villagra reflexionó sobre la dificultad de volver a llamar "hogar" a una estructura nueva, cuando el fuego se llevó consigo no solo muebles, sino gran parte de la identidad y la memoria acumulada en los objetos personales.
Pese al dolor y al miedo constante que generaron las condiciones climáticas de cada temporada estival, la madre de la directora decidió permanecer en su lugar en el mundo. La realizadora explicó que su progenitora eligió la Patagonia a los 50 años como su proyecto de vida, y que ese arraigo fue lo que le dio las fuerzas para quedarse y reconstruir su cotidiano en el mismo suelo que el fuego intentó arrebatarle.
El desafío de la producción independiente
Realizar "Abrazando la Patagonia" no fue una tarea sencilla ni rápida. La producción demandó cinco años de trabajo, un tiempo que excedió la fecha del incendio de 2021 debido a que la obra incluyó un proceso de preproducción y una postproducción minuciosa. La directora subrayó que se trató de un cine completamente independiente, llevado adelante con el apoyo de amigos y familiares. En este sentido, destacó el rol de las mujeres y disidencias que formaron parte de su equipo técnico, quienes se sumaron al proyecto por "amor al cine y por la necesidad de contar esta historia".
Para financiar las etapas finales, como el montaje, el equipo debió recurrir a la organización de eventos culturales, muestras fotográficas y presentaciones de bandas en vivo. Villagra reconoció que, en el contexto actual del cine argentino, el desafío fue doble: por un lado, la carga emocional de tratar un tema tan sensible y personal; por otro, la falta de financiamiento oficial que obligó a buscar alternativas creativas para concluir el film. La cineasta sostuvo que, con un apoyo mínimo, el camino hubiese sido menos arduo, pero que el resultado final mantuvo la pureza de la autogestión.
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La recepción del documental fue muy emotiva en las presentaciones previas, especialmente en la localidad de El Hoyo, donde asistieron las personas que brindaron su testimonio para la película. Villagra confesó haber sentido una gran responsabilidad al proyectar las imágenes frente a quienes vivieron el trauma. "Fue muy fuerte para ellos verse de nuevo y recordar todo lo que pasaron, pero el agradecimiento fue enorme", concluyó la directora, quien ahora acerca su obra a los espectadores de Tandil para visibilizar una problemática que, lamentablemente, se repite cada verano en distintos puntos del país.
Responsable y coordinador de redes sociales en El Eco.