Katarro Vandaliko: 35 años de rock, la bandera de Tandil en el mundo y el arte de salir de las cuatro avenidas
Tras más de tres décadas de carrera y una consolidada trayectoria internacional, el líder de la emblemática banda tandilense reflexiona sobre su evolución artística, la decepción por su exclusión en el bicentenario de la ciudad y los desafíos de proyectar una carrera musical desde el interior hacia el resto del país.
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El frío de Tandil es particular; es, en palabras de quien ha recorrido los escenarios más importantes del rock nacional, "la Antártida dentro de la provincia de Buenos Aires". Sin embargo, ese clima gélido que se queda atrapado entre las sierras no ha logrado enfriar la pasión de una de las bandas más emblemáticas de la ciudad, y que este fin de semana volverá a presentarse en un escenatio local. Tras 35 años de trayectoria, Katarro Vandáliko se prepara para un regreso triunfal a su tierra natal, cargado de nostalgia, nuevos proyectos y una mirada crítica sobre el presente cultural de su ciudad.
La historia de la agrupación es, ante todo, una crónica de persistencia. Con 52 años de edad y 28 de residencia en Buenos Aires, Matt Buzz recuerda cómo la música fue el motor que lo empujó a buscar nuevos horizontes a los 24 años. En aquel entonces, Tandil ofrecía un "techo" difícil de perforar: o se trabajaba en el campo, en la metalúrgica o se enfrentaba la desocupación. Buenos Aires fue la "vidriera" necesaria, aunque el comienzo fue duro, trabajando como mandadero en moto para poder financiar su sueño.
Hoy, la carpeta laboral de la banda es envidiable. Han pisado suelo mexicano en cuatro ocasiones, han realizado tres giras por Chile y han llevado su punk rock a Uruguay y Paraguay. Han tocado dos veces en el mítico Estadio Obras, cuentan con casi 23.000 seguidores en Spotify y poseen éxitos como "Si te encontrara", que supera el millón y medio de reproducciones. El reconocimiento ha llegado de lugares inesperados: desde el Papu Gómez celebrando goles en Arsenal con la remera de la banda, hasta figuras como Juan Manuel Moretti elogiando su nombre como el mejor de la escena.
A pesar de ser embajadores culturales que han hecho que en Acapulco o Montevideo se asocie a Tandil con su música, la banda vivió un trago amargo recientemente. El músico no oculta su tristeza y decepción por no haber sido convocados para los festejos de los 200 años de la ciudad.
"Para mí fue un error garrafal", afirma con pesar, atribuyendo la omisión a una falta de información o formación por parte de los organizadores. El sentimiento de ser ignorado en un evento de tal magnitud duele, especialmente cuando se han dedicado tres décadas y media a poner el pecho por la identidad tandilense en el exterior.
"Artísticamente y culturalmente fuimos lo más importante representando a la ciudad. Todavía Tandil no se dio cuenta de la banda que somos", reflexiona, aclarando que no lo dice desde el egocentrismo, sino desde la realidad de los hechos y el esfuerzo invertido.
Manual de supervivencia: consejos para las bandas de Tandil
Lejos de guardar su experiencia bajo llave, el líder de Katarro se ofrece como un consejero para las nuevas generaciones. Su visión es clara y pragmática, basada en los años de "meter huevo" y garra.
El primer pilar es salir de las "cuatro avenidas". Advierte que Tandil tiene un "cascarón" que, si no se rompe a tiempo, te atrapa de por vida. Insta a los artistas a no cansarse de tocar siempre para la misma gente y en los mismos lugares; recomienda salir a Rauch, Necochea o cualquier otro destino para mostrar el arte.
En segundo lugar, destaca la importancia de invertir en el arte antes que en la estética. Recuerda sus inicios, donde prefería usar la misma ropa o el mismo jean gastado pero comprarse un buen amplificador, un micrófono o un pedal. "Artísticamente estaba creciendo, aunque en ese momento no se viera el resultado", explica, subrayando la importancia de priorizar la calidad del sonido y el equipo.
Asimismo, reconoce la necesidad de Buenos Aires. Aunque valora las herramientas digitales actuales como Spotify y YouTube, sostiene que CABA sigue siendo el epicentro donde están las oficinas de publishing, las prensas más importantes y los contactos clave para derivar en proyectos mayores.
Finalmente, aboga por el profesionalismo y la intensidad. Se define como un "intenso" con el laburo, supervisando cada detalle desde el sonido y las imágenes en pantalla hasta el staff y el merchandising. "Si no sos intenso en esto, te pasan por arriba o te cajonean", asegura desde la experiencia de gestionar una estructura que, en producciones grandes, moviliza hasta 15 personas.
El regreso y la mirada al futuro
El retorno a Tandil para presentar su nuevo disco de 10 canciones —el primero tras 11 años sin editar material— es una mezcla de emociones. El álbum incluye ocho temas propios y dos covers ("Ella vendrá" de Los Visitantes y "Nunca voy a olvidarte"), un repertorio que busca reactivar la energía de la banda tras el éxito de su reciente edición en vinilo de "Buenos Muchachos".
Más allá del show, el viaje es un reencuentro con sus raíces: con sus amigos de toda la vida, con su abuela de 98 años y con su hija mayor, que es fotógrafa profesional. A pesar de los años y de haber cumplido el sueño de viajar en avión —algo que de chico, viendo las aeronaves de la Base Militar desde la escuela, le parecía imposible—, mantiene los pies en la tierra.
Con 52 años, empieza a contemplar el futuro y la "depresión post-música", deseando que, cuando llegue el momento de cerrar el telón, sea con la coherencia necesaria para despedirse bien de su público. Mientras tanto, sigue ensayando en su sala de Caballito, irónicamente llamada "Sala Tandil", demostrando que, aunque el artista salga de la ciudad, la ciudad —con sus sierras, su frío y su identidad— nunca sale del artista.
Responsable y coordinador de redes sociales en El Eco.