La Taza Calva llevó su pop de melodías pegadizas y reflexiones generacionales a Cultura Zip
Nahuel, fundador y cantante del grupo, repasó los orígenes de la banda, habló sobre el proceso creativo, la relación con su hermano y adelantó nuevos proyectos. Además, compartió una mirada crítica y sensible sobre la vida adulta, una temática presente en varias de sus canciones.
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La banda La Taza Calva fue protagonista de una extensa charla en Cultura Zip, donde Nahuel, uno de sus cantantes y fundadores, recorrió la historia del proyecto musical que nació cuando él y su hermano apenas tenían 9 y 11 años.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailUno de los primeros temas abordados fue el curioso nombre del grupo, que suele despertar preguntas entre quienes los descubren por primera vez. Lejos de esconder una historia profunda, Nahuel reconoció que surgió espontáneamente durante un viaje en taxi cuando eran niños.
“La realidad es que no significa nada. Nos gustó cómo sonaba y quedó. Después la gente inventó teorías mucho más interesantes que la verdad”, contó entre risas.
Una banda pop sin límites musicales
Durante la entrevista, el músico explicó que si bien La Taza Calva puede definirse como una banda pop, la búsqueda artística nunca estuvo limitada a un solo género.
“Somos una banda pop porque hacemos canciones con melodías que cualquiera puede tararear, pero siempre escuchamos de todo: rock, jazz, tango, cumbia, música clásica. Nunca nos sentimos obligados a responder a un género específico”, sostuvo.
Según explicó, la identidad del grupo se mantiene gracias a una fuerte búsqueda melódica que atraviesa todas sus composiciones, incluso cuando experimentan con diferentes sonidos y estilos.
Letras honestas y preguntas sobre la vida
Consultado sobre el contenido de sus canciones, Nahuel aseguró que las letras nacen de manera natural y reflejan preocupaciones, vínculos y emociones personales.
“Tratamos de abrirnos bastante sobre cómo nos sentimos y de ser vulnerables. Muchas veces la gente dice que nuestra música es alegre pero que las letras son tristes. En realidad creo que tiene que ver con romper el prejuicio de que el pop no habla de nada”, reflexionó.
Entre los ejemplos mencionó “Vida de adulto”, una de las canciones más conocidas de la banda, que plantea interrogantes sobre las exigencias de la vida moderna y las expectativas asociadas al crecimiento.
Una banda que creció junto a sus integrantes
A diferencia de otros proyectos que comienzan como un pasatiempo, Nahuel explicó que La Taza Calva siempre fue concebida como algo mucho más importante.
“Nunca la vimos como un hobby. Siempre fue el proyecto de nuestra vida. La banda creció con nosotros y nosotros crecimos con la banda”, afirmó.
En ese sentido, remarcó que el paso del tiempo incorporó responsabilidades y desafíos económicos, pero sin afectar la pasión original que los impulsó desde niños.
“Sigue siendo esencialmente el mismo proyecto que cuando éramos chicos”, resumió.
La relación con su hermano
Otro de los aspectos destacados de la conversación fue la dinámica de trabajar junto a su hermano desde hace más de dos décadas.
Aunque admitió que existieron discusiones puntuales, especialmente en estudios de grabación o durante la adolescencia, aseguró que nunca hubo conflictos capaces de poner en riesgo el proyecto.
“Antes de tener una banda ya hacíamos todo juntos: jugábamos, filmábamos películas, escribíamos historias. La música fue una derivación natural de esa relación”, señaló.
Cine, influencias y sensibilidad popular
Fanático del cine, Nahuel también fue invitado a relacionar el espíritu de La Taza Calva con una película o un director. Su elección fue Steven Spielberg.
“Me gusta porque tiene una sensibilidad popular enorme. Hace obras que puede disfrutar cualquier persona, pero que al mismo tiempo tienen muchas capas y decisiones artísticas muy cuidadas. Creo que nuestra música busca algo parecido”, explicó.
Una mirada sobre la adultez
En el tradicional ping pong de preguntas del programa, el músico dejó varias definiciones que rápidamente captaron la atención de los conductores.
Consultado sobre la mayor mentira que le habían contado acerca de la adultez, respondió entre risas que era la facilidad para acceder a una vivienda propia.
“Yo creía que cuando fuera grande me iba a comprar una casa. Después descubrí que no era tan sencillo como parecía”, comentó.
También sostuvo que crecer no debería implicar abandonar la capacidad de jugar y de conservar la curiosidad.
“Si crecés y abandonás el juego, perdés una parte esencial de vos mismo. Pero si sólo jugás y nunca crecés, también te perdés muchas cosas importantes”, reflexionó.
Próximos pasos
Antes de despedirse, Nahuel adelantó que La Taza Calva ya tiene confirmada una presentación para agosto en Congo Club, en la Ciudad de Buenos Aires, y no descartó sumar nuevas fechas durante los próximos meses.
Además, dejó abierta la posibilidad de visitar Tandil en el futuro, una propuesta que los conductores celebraron y que podría convertirse en realidad próximamente.
Con una combinación de melodías pegadizas, letras introspectivas y una identidad construida a lo largo de más de dos décadas, La Taza Calva continúa consolidando un camino propio dentro de la escena independiente argentina, sin perder el espíritu lúdico con el que comenzó cuando sus integrantes apenas eran unos chicos.
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