Pablo Oliva presentó Funes en Cultura Zip y dejó abierta la posibilidad de tocar en Tandil
El exlíder de Gazpacho contó cómo nació su nueva banda durante diez días de composición en el campo uruguayo. Con cinco canciones disponibles y una presentación prevista en el Roxy, el proyecto busca transmitir esperanza y “generar alivio”.
Una reunión para preparar un disco solista terminó convirtiéndose en una banda. Así nació Funes, el nuevo proyecto de Pablo Oliva, quien pasó por Cultura Zip, el programa de El Eco Streaming, para compartir las canciones y la historia de esta etapa musical. Desde Uruguay, donde vive desde hace quince años, el cantante habló de la composición colectiva, de los cambios en la manera de difundir música y del vínculo con el público. También dejó abierta la posibilidad de llegar a Tandil.
El punto de partida fue una búsqueda personal. Oliva quería trabajar en material propio e invitó a dos músicos con quienes tenía vínculos previos: Ema y Nico. La propuesta consistía en instalarse durante diez días en una chacra, entre Maldonado y Lavalleja, para componer lejos del movimiento de la ciudad.
El paisaje de campo y sierras resultó importante para ese encuentro. Sin canciones preparadas ni ideas que cada uno llevara para desarrollar, los tres comenzaron a tocar y a construir el material desde cero.
“Nos sentamos, nos miramos a los ojos”, recordó el cantante. Con el bajo, la guitarra y la batería aparecieron las primeras canciones y, junto con ellas, una certeza: aquello estaba tomando una dirección diferente de la que habían imaginado.
“Esto no es Pablo Oliva solista, esto es algo diferente”, contó sobre aquella primera impresión. “Lo que está saliendo es algo muy nuestro. Estamos haciendo algo que está bueno entre nosotros”.
La decisión llegó como consecuencia de ese trabajo compartido. Lo que habían creado tenía identidad propia y merecía continuar como una banda. “Salió todo ahí, en el momento, y es mágico eso”, expresó.
El nombre también tuvo un origen personal. Funes es un apellido de su familia paterna, de raíces cordobesas, y una manera en la que siempre lo habían llamado. La elección terminó de darle forma a un proyecto que nació de la convivencia y de una conexión musical que sus integrantes reconocieron mientras tocaban.
Canciones para acompañar
Al describir la propuesta, Oliva prefirió hablar de las letras y de lo que buscan provocar en quienes escuchan. Aunque definió el material como canciones de rock, destacó que el foco está puesto en transmitir un mensaje y ofrecer compañía.
Nunca se propusieron parecerse a un artista o seguir el sonido de una banda determinada. Según explicó, la búsqueda estuvo orientada a que cada composición pudiera generar algo en el otro.
“La idea nuestra es tratar de generar alivio. Si alguien está solo, que no se sienta solo”, señaló. También habló de acercar “un poco de esperanza” a quienes atraviesan un momento difícil y de hacer que la música represente, al menos por un rato, un espacio de bienestar.
Esa intención apareció nuevamente en el cierre del ping pong de Cultura Zip. Ante la invitación a completar la frase “Funes es una banda para…”, respondió sin dudar: “Generar alivio. Para curar”.
Entre las canciones mencionó “Guardando momentos”, vinculada con los recuerdos que permanecen y con personas cercanas que ya no están. Consultado por el sentido del título, confirmó que remite a esas experiencias que quedan guardadas para siempre y que mantienen presente un vínculo.
También eligió “Al final del arcoíris” como una de las composiciones nuevas que más lo emocionan. La sensibilidad de las letras aparece así como una parte central de esta etapa, en la que el cantante busca que lo que hace tenga un sentido tanto para él como para quienes lo escuchan.
Aprender a crear con otros
El proceso colectivo representó un cambio en su manera de trabajar. Acostumbrado a escribir solo, de madrugada y con la guitarra, encontró en Funes otra forma de acercarse a las canciones.
“Muy pocas veces me sucedió poder componer con más gente. Siempre fui muy de estar encerrado solo a la noche, con la viola, escribiendo. Poder compartir con otros y hacer algo juntos es muy lindo”, sostuvo.
En su experiencia con Gazpacho, recordó, era habitual que alguno de los músicos llevara una canción y que luego la banda trabajara sobre esa base. En esta oportunidad, la creación surgió de los tres al mismo tiempo, durante los días que compartieron en Uruguay.
Oliva también relacionó este presente con los aprendizajes que se acumulan a lo largo de los años. Habló de una manera menos impulsiva de encarar los proyectos y de la necesidad de disfrutar lo que sucede durante el proceso.
“Uno va recolectando cosas en la vida y va aprendiendo siempre. Estás más grande, pensás más y tratás de realmente disfrutar las cosas y hacerlas con un valor, que tengan un sentido”, reflexionó.
Del recuerdo de Gazpacho a las plataformas
La charla recuperó su recorrido con Gazpacho a partir del recuerdo del videoclip de “Desaparecer” y de la presencia que tenían las bandas en los canales musicales. Para Oliva, aquella exposición fue una herramienta importante en el crecimiento de un grupo que tocó tanto en Argentina como en otros países latinoamericanos.
“Era una carta de presentación: la gente te podía ver por todo el país”, señaló. La televisión permitía que las canciones llegaran a públicos de distintos lugares y acompañaba el trabajo que la banda realizaba en los escenarios.
El músico reconoció que hoy ese vínculo se construye de otra manera. YouTube, Instagram y Spotify forman parte de la difusión de Funes y permiten que un proyecto nuevo encuentre oyentes y comparta su propuesta audiovisual.
Según contó, la banda ya tiene cinco canciones disponibles, además de tres videoclips y dos visualizadores. Dos de los videos fueron grabados en Uruguay y otro en Buenos Aires. Los visualizadores, por su parte, incorporan una representación del grupo dentro de un entorno digital.
El lanzamiento del álbum se construye de manera gradual, con nuevas canciones hasta completar el repertorio. Quienes quieran conocer el material pueden encontrarlo en las plataformas musicales y en Instagram, a través de la cuenta funes.oficial.
El escenario como lugar de encuentro
En paralelo, el grupo prepara su presentación del viernes 27 de noviembre en The Roxy Live, en Buenos Aires, un punto de partida para el recorrido en vivo que proyectan desarrollar.
Oliva contó que ya estuvieron ensayando y tocando en encuentros con amigos y en espacios cerrados. Esas primeras experiencias reforzaron el entusiasmo por llevar las canciones a un escenario.
“Es una banda que está para tocar mucho en vivo. Suena realmente muy lindo, muy potente”, aseguró, y destacó especialmente el trabajo del baterista como un impulso para el resto del grupo.
Durante el ping pong, cuando tuvo que elegir entre el estudio y el escenario, la respuesta fue inmediata. Aunque valoró el trabajo de grabación, dejó en claro que el contacto con el público ocupa un lugar especial en su relación con la música.
“Me encanta el vivo, la gente, compartir la energía, la transpiración y el sonido”, expresó. Cantar y encontrarse con quienes están del otro lado sigue siendo una de las experiencias que más disfruta.
La posibilidad de sumar a Tandil a ese recorrido también estuvo presente. Consultado por una visita, el músico respondió: “Es muy posible, es muy probable. Hay cosas dando vueltas en Tandil, así que seguramente estaremos por ahí”. Aunque no anunció una fecha, dejó abierta la puerta para presentar las canciones en una ciudad que ya visitó en distintas oportunidades.
La curiosidad por escuchar
Además de presentar Funes, Oliva compartió algunas de sus preferencias como oyente. Dijo que escucha distintos géneros, desde jazz hasta rock, y que disfruta descubrir bandas nuevas.
En ese recorrido mencionó a El Plan de la Mariposa, al que pudo escuchar en vivo en Medio y Medio, un espacio uruguayo donde también suele tocar. Destacó la fuerza de su presentación y la impresión que le dejó el encuentro con sus canciones.
También expresó su admiración por las letras de No Te Va Gustar y recordó a Divididos entre las bandas cuya música lo emociona. A la hora de elegir un artista con quien le hubiera gustado compartir escenario, nombró a Charly García.
El intercambio dejó lugar, además, para la nostalgia por el disco físico. Aunque reconoció que las plataformas y las playlists forman parte de la escucha cotidiana, reivindicó el ritual de abrir un álbum, recorrer su gráfica, tener el librito entre las manos y escuchar todas las canciones.
“Hoy estamos todos pasando las cosas rápido. Es otra época”, observó.
Con Funes, esa relación con las canciones suma una nueva experiencia: la de crear acompañado, disfrutar el proceso y buscar que lo que nació entre tres músicos pueda encontrar un lugar en la vida de otros.
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