Próspero en Cultura Zip: "Mis canciones siempre salen de la catarsis"
Mientras prepara la presentación de Hablemos de vuelta, su tercer trabajo de estudio, el músico tandilense habló con ZIP sobre el origen del disco, la necesidad de salir a tocar fuera de la ciudad, la autogestión, la escena independiente y ese impulso que todavía lo pone nervioso cada vez que invita al público a escuchar sus canciones.
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Hay una pregunta que atraviesa casi toda la conversación con Próspero Raúl Cantoni y que, aunque nunca se formula de manera explícita, encuentra respuesta en cada una de sus historias: ¿de dónde salen las canciones?
No aparecen de una búsqueda estética ni de un método de composición demasiado elaborado. Tampoco nacen de la necesidad de cumplir con un calendario de lanzamientos. En su caso, las canciones parecen surgir cuando la vida empieza a empujar demasiado fuerte.
Así ocurrió con Hablemos de vuelta, el disco que acaba de publicar y que presentará el próximo 22 de agosto en Acero junto a Stoikov y la banda platense Mañana Mi Coche Explotará. Las ocho canciones que integran el álbum pertenecen a un mismo momento de su vida, una etapa atravesada por cambios personales, incertidumbres económicas y la necesidad de volver a empezar.
"Me habían subido el alquiler y me fui a vivir a La Elena", recuerda casi al pasar, como si aquella decisión no hubiera cambiado demasiado las cosas. Sin embargo, enseguida explica que fue justamente durante esos dos años cuando nacieron todas las composiciones que hoy forman parte del disco. Vivía muy cerca de la casa de Fran Marguerite, uno de sus colaboradores más cercanos, y las canciones empezaron a circular entre mates, ensayos y devoluciones permanentes.
Aunque las letras sean profundamente personales, nunca sintió que el proceso fuera individual. Al contrario. Habla de un trabajo colectivo, de un grupo de amigos que fue puliendo cada detalle hasta llegar a la versión definitiva. Nombra a Fran, a su hermano —baterista de todas las grabaciones—, a Gastón Gauna, responsable de la mezcla en Nido Record, y a todos los que fueron apareciendo en el camino. Cuando recuerda los días previos al lanzamiento, incluso se ríe al contar que, después de que el disco estuvo disponible en las plataformas, volvió a intercambiar mensajes con Fran recordando viejas versiones de las canciones y pequeños detalles del proceso de grabación.
Esa forma de construir también explica por qué le cuesta hablar del disco como una obra exclusivamente propia. Las canciones nacieron de experiencias personales, pero terminaron tomando forma entre muchas manos.
Cuando se le pregunta qué intentó transmitir con Hablemos de vuelta, la respuesta aparece casi sin pensarla.
"Nunca lo pensé conceptualmente, pero sí sé que mis temas me salen catarsis."
No hace falta demasiada explicación. Para Cantoni, escribir canciones siempre fue una manera de procesar lo que le pasa. Incluso bromea diciendo que el protagonista de sus letras es "un chabón sufrido", alguien que inevitablemente termina mirando "el vaso medio vacío". No parece decirlo desde el dramatismo, sino desde una honestidad poco frecuente. Es consciente de que gran parte de su repertorio nace de las crisis, las dudas y las contradicciones.
El propio nombre del disco dialoga con ese recorrido. Su trabajo anterior se llamó No hablemos más. Ahora llega Hablemos de vuelta. La relación entre ambos no es casual. Si el primero representaba un corte, una despedida o la decisión de dejar algo atrás, el nuevo trabajo propone exactamente lo contrario: volver sobre ciertos lugares, recuperar conversaciones y reencontrarse con aquello que parecía perdido. No le interesa desarrollar demasiado esa idea porque entiende que las canciones terminan diciendo más que cualquier explicación, pero reconoce que existe una continuidad entre ambos discos.
Esa búsqueda también aparece en la portada. La fotografía fue tomada en el entorno donde nacieron buena parte de las canciones y muestra al músico rodeado de naturaleza junto a una guitarra eléctrica. La idea inicial surgió después de ver la tapa del último disco de Bad Bunny, aunque rápidamente tomó otro camino. Entre las fotos realizadas por Fran Marguerite y Juan Manuel Tristán, y el trabajo posterior de Pache, terminaron encontrando una imagen que dialoga con el universo del álbum sin necesidad de grandes artificios.
Más allá del lanzamiento, hay otro tema que ocupa buena parte de su presente: volver a tocar.
Para Cantoni, publicar un disco implica, casi obligatoriamente, salir a buscar escenarios nuevos. No por una cuestión de crecimiento comercial, sino porque siente que permanecer siempre en el mismo circuito termina apagando el entusiasmo.
"No podés tocar siempre en Tandil porque te aburrís de vos", dice entre risas.
Por eso, después de la presentación oficial, ya tiene confirmadas fechas en La Plata y Buenos Aires, mientras proyecta sumar otras ciudades como Benito Juárez, Necochea, Azul u Olavarría. Más que una gira tradicional, lo entiende como una manera de conocer personas, fortalecer vínculos y compartir música con colegas de otros lugares.
En esa lógica también se inscribe Canción Pasión, el ciclo que organiza desde hace tiempo y que se convirtió en uno de los espacios más activos de intercambio entre músicos independientes. La propuesta consiste en invitar artistas de otras ciudades para compartir escenario con músicos locales, con la expectativa de que ese encuentro genere luego una devolución en forma de nuevas fechas.
"No podemos depender de otra cosa; dependemos de las canciones", resume.
La organización, admite, suele ser agotadora. Conseguir fechas en una ciudad donde permanentemente hay actividades culturales no resulta sencillo. Sin embargo, nunca dudó en sostener el proyecto. Los músicos que llegan desde otros lugares se alojan en su casa, comparten la mesa con su familia y terminan formando parte de una experiencia que excede ampliamente al recital.
"A veces digo '¿para qué mierda hago esto?', pero después pienso: ¿cómo no lo voy a hacer?"
Su manera de entender la música parece estar atravesada por esa idea de comunidad. No habla de competencia ni de posicionamiento. Habla de construir redes entre artistas que hacen canciones desde lugares parecidos y que necesitan ayudarse para seguir encontrando espacios donde tocar.
Durante la charla también aparece otro aspecto mucho más íntimo: la paternidad. Le preguntan cuánto modificó su manera de escribir desde que nació su hija. La respuesta vuelve a escapar de cualquier lugar común. Dice que nunca se sentó a escribirle una canción específicamente para ella, pero reconoce que sería imposible que no estuviera presente en todo lo que compone.
"Una hija te toca todos los aspectos de tu vida."
El trabajo, los tiempos, el dinero, las preocupaciones y hasta la manera de mirar las cosas cambian inevitablemente. No hace falta nombrarla en una letra para que esté ahí.
Quizás por eso sorprende cuando, después de tantos años arriba de distintos escenarios, reconoce que todavía siente nervios antes de cada recital.
"Me sigue pareciendo una locura decir 'vengan a verme'."
No distingue demasiado si se trata de ansiedad, miedo o entusiasmo. Dice que todo aparece mezclado. La presentación del 22 de agosto lo entusiasma tanto como lo inquieta, y la posibilidad de tocar por primera vez en ciudades como Buenos Aires o La Plata le genera exactamente la misma sensación.
En tiempos donde buena parte de la industria musical parece girar alrededor de algoritmos, métricas y estrategias para redes sociales, Cantoni sigue apostando por algo mucho más sencillo. Escribir canciones cuando siente que tiene algo para decir. Compartirlas con quienes estuvieron cerca durante el proceso. Salir a la ruta para encontrar nuevos públicos. Dormir en casas de amigos, alojar músicos en la propia y confiar en que las canciones seguirán haciendo el trabajo que vienen haciendo desde el principio: conectar personas.
Quizás por eso Hablemos de vuelta no funciona solamente como el título de un disco. También parece resumir una manera de entender la música. Después de un tiempo de silencios, mudanzas y búsquedas personales, Próspero Raúl Cantoni decidió volver a hablar. Y, una vez más, eligió hacerlo cantando.
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