Tallar el granito para mantener vivo un oficio que forma parte de la identidad tandilense
Fernando Sánchez Abrego y José María Araolaza integran el proyecto escultórico de Sierra del Tigre y reivindican el legado de los antiguos picapedreros desde una práctica atravesada por la tecnología y la creación artística. Lejos de extraer piedra para producir adoquines o materiales de construcción, utilizan el granito como soporte para transmitir ideas y rendir homenaje a un oficio que forma parte de la identidad tandilense.
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Mientras avanzan con la obra escultórica del proyecto Sierra del Tigre, Fernando Sánchez Abrego y José María Araolaza recuperan el oficio de los antiguos picapedreros desde una mirada contemporánea. Ya no trabajan la piedra para abastecer a la construcción, como ocurrió durante décadas en Tandil, sino para convertirla en una expresión artística capaz de transmitir mensajes, generar símbolos y dialogar con la historia del lugar.
"Estamos insertos en un mundo en el que todo es rápido y efímero, donde todo se consume, se descarta y se termina. En ese sentido creo que nosotros, tallando piedra, llevamos a cabo un acto casi revolucionario", reflexionó Araolaza.
El vínculo entre la piedra y Tandil excede el plano económico. La actividad canteril forma parte del ADN de la ciudad y está presente tanto en su paisaje como en su memoria colectiva.
