Enero cierra con un déficit hídrico del 66 por ciento y genera alertas
Con acumulados de lluvia que apenas promediaron los 38 milímetros frente a los 110 históricos de sectores de la zona núcleo, la Bolsa de Comercio de Rosario advierte mermas irreversibles de hasta el 50 por ciento en el potencial de rinde de la soja de primera.
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La región núcleo de Argentina finaliza el primer mes del año bajo una presión climática extrema que ha recortado drásticamente las expectativas de cosecha. Según el último informe de la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), enero cierra con un 66 por ciento menos de lluvias que el promedio histórico.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailMientras que en un enero normal los acumulados oscilan entre los 100 y 120 milóimetros, este año los registros promediaron apenas 38 en la región. Esta situación ha provocado que la sequía se profundice en la mitad del área, mientras que la otra mitad presenta condiciones de escasez hídrica.
El informe destaca que, de las 36 estaciones meteorológicas de la red BCR-GEA, solo una alcanzó la media histórica: General Pinto, con 122 milímetros. Esa localidad, ubicada en el noroeste bonaerense, fue la más favorecida por los eventos pluviales recientes.
En contraste, la franja central de la región núcleo se posiciona como la zona más comprometida por el déficit. En la localidad de Álvarez se registraron apenas nueve milímetros en todo el mes, siendo el valor más bajo de la red. Otras estaciones como Pujato y Maggiolo también reportaron acumulados mínimos de entre 10 y 11 milímetros.
Pérdidas irreversibles
El impacto sobre la soja de primera es alarmante, ya que el cultivo atraviesa su período más crítico: el 60 por ciento del área está fructificando y un cinco ha iniciado el llenado de granos. La falta de agua en esta etapa se traduce directamente en una caída del potencial productivo que ya no se podrá recuperar.
En zonas como Pergamino, los técnicos estiman que las mermas de rendimiento ya alcanzan el 50 por ciento. Por su parte, en Bigand se observan plantas marchitas y caída de flores, con pérdidas proyectadas de entre el 15 y 20 por ciento si no se registran precipitaciones inmediatas.
A este escenario de estrés hídrico se le suma la presión sanitaria. Han comenzado a aparecer plagas típicas de la sequía y el calor, como arañuelas y trips, lo que ha obligado a los productores a iniciar tratamientos de control para evitar daños mayores.
Bajo estrés
La situación del maíz tardío y de segunda también es delicada, con casi la mitad de los lotes calificados en estado regular. Actualmente, existen unas 90 mil hectáreas muy comprometidas en la región debido a las altas temperaturas y la falta de humedad.
En el extremo sur santafesino y el sudeste cordobés, el maíz tardío muestra síntomas de estrés severo, con plantas acartuchadas y un desarrollo que se encuentra estancado. En cambio, en el noroeste bonaerense, el 60 por ciento de los cuadros se mantiene en muy buenas condiciones gracias a lluvias que llegaron "justo a tiempo".
Por otro lado, la soja de segunda aún conserva chances de recuperación. Cerca del 50 por ciento de los lotes continúa en estadios vegetativos, lo que le otorga capacidad de respuesta ante eventuales aportes hídricos, como se observa en Carlos Pellegrini y Piedritas.
Perspectivas y el alivio esperado para febrero
Los pronósticos de corto plazo sugieren que el alivio no será inmediato, con la posibilidad de chaparrones aislados e intermitentes para el inicio de la semana. Sin embargo, existe una señal alentadora para los próximos días que podría cambiar la tendencia actual.
El consultor Elorriaga indicó que, hacia mediados de la primera semana de febrero, aparecería un frente con chances de romper el bloqueo atmosférico. Este fenómeno permitiría que las precipitaciones tiendan a generalizarse a partir del miércoles, habilitando lluvias necesarias sobre el centro de la región núcleo.
La recuperación de los cultivos de segunda y el freno al deterioro de la soja de primera dependerán exclusivamente de la concreción de estos eventos pluviales en el corto plazo.
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