El guardián de las "Reinas Mecánicas", José María Barrale, rescata la identidad fierrera
En el marco de Expoagro, el conocido historiador presentó su nueva obra sobre la evolución de las cosechadoras y reivindicó al cabezal maicero como un invento nacional.
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La historia de la maquinaria agrícola en Argentina no es solo una cronología de patentes y fierros; es, ante todo, un relato de pasiones y familias que transformaron el paisaje productivo.
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En la última edición de Expoagro, el auditorio principal fue el escenario elegido para que José María Barrale presentara su más reciente trabajo, consolidando una vida dedicada a rescatar el patrimonio tecnológico del campo.
Barrale, oriundo de San Francisco, Córdoba, comenzó este vínculo con la maquinaria a los cinco años, subido a las cosechadoras de su familia.
Hoy, con casi 60 años, esa curiosidad infantil se transformó en una labor historiográfica monumental que incluye libros, una colección de 14 mil folletos y la restauración de máquinas antiguas.
La evolución de un legado bibliográfico
La presentación de su nuevo libro, "Reinas Mecánicas 2", representa una versión ampliada y corregida de su primer trabajo lanzado en 2007.
En esta oportunidad, Barrale profundiza en la historia de 50 fábricas de cosechadoras, separando marcas que históricamente estuvieron asociadas en el imaginario colectivo pero que tuvieron desarrollos independientes.
“En este libro las empresas están divididas; antes Vassalli estaba con Don Roque, o Mariani con Agrinar. Aquí cada una tiene su espacio propio, analizando 50 familias o marcas”, explicó el autor durante el diálogo con El Eco Campo.
Esta distinción permite comprender mejor la atomización y posterior concentración de la industria nacional.
El orgullo del invento argentino
Uno de los puntos más destacados de su investigación, reflejado en su obra anterior "Reyes del Surco", es la reivindicación del cabezal maicero como una creación cien por ciento argentina.
Según Barrale, el primer aparato funcional salió de Venado Tuerto, de la mano del creador García.
“El cabezal de maíz puntualmente es un invento argentino. Se fabricó, desarrolló y probó aquí. Los cabezales que están por el mundo fueron copiados al que salió de Venado Tuerto”, enfatizó el historiador.
En sus libros, detalla cómo este avance tecnológico puso fin a la tarea "inhumana" de la cosecha a mano en condiciones extremas.
Un puente cultural con Europa
La labor de Barrale ha trascendido las fronteras nacionales, logrando un reconocimiento inédito en el Viejo Continente.
Tras presentar sus trabajos en Francia, fue convocado por especialistas alemanes para colaborar en libros europeos sobre la historia de las cosechadoras.
Uno de los hitos de esta relación internacional fue la donación de una espigadora tirada a caballos al museo de maquinaria más grande de Europa, ubicado en Francia.
“Los tipos no entendían nada cuando les dije que se la regalaba; se vinieron a Argentina, la desarmaron y se la llevaron en un contenedor”, recordó con emoción.
La máquina fue restaurada a nuevo y presentada ante 40.000 personas en un homenaje donde trabajó con cuatro caballos percherones.
Este gesto no solo estrechó lazos culturales, sino que posicionó la historia de la ingeniería argentina en la cúspide del coleccionismo mundial.
Preservar la memoria local
A pesar del éxito internacional, Barrale enfrenta dificultades para establecer un espacio físico permanente para su colección en Argentina.
Actualmente posee 12 cosechadoras antiguas que estuvieron albergadas en San Vicente, localidad considerada la "cuna de la cosechadora" por haber contado con cuatro fábricas en su apogeo.
El autor lamentó la falta de apoyo oficial para consolidar un museo nacional de la cosechadora: “Es el lugar donde más contratistas hay en el mundo, y realmente que no lo hayan visto las autoridades me apena bastante”.
No obstante, su compromiso sigue firme a través del grupo de coleccionistas "Mariano Blangetti".
Vínculo directo con el lector
Fiel a su estilo artesanal, Barrale elige comercializar sus libros de forma directa, a través de su Facebook.
Esta metodología le permite conocer a cada comprador, que generalmente son ingenieros agrónomos, contratistas o gente de campo, creando un vínculo que suele terminar en amistad.
“Me gusta saber quién tiene mis libros. Queda un vínculo que hace que después me visiten en San Francisco y los reciba como si fueran el mejor amigo del mundo”, concluyó el autor. Su obra se erige así como un documento vivo que resiste al olvido y celebra la inteligencia aplicada al suelo argentino.
Obras de José María Barrale
“Reinas Mecánicas 1” (2007): Primer trabajo de investigación que aborda la historia de 30 fábricas de cosechadoras en Argentina. Fue auspiciado por una empresa alemana -Claas- y su edición se agotó rápidamente debido al alto interés del sector.
“Reyes del Surco” (2013); Obra centrada exclusivamente en el desarrollo de los cabezales maiceros. Incluye una introducción sobre el origen del maíz y el impacto social de la mecanización, diferenciando entre las fábricas que siguen activas y las que ya desaparecieron.
“Reinas Mecánicas 2” (2025/2026) La obra más reciente y exhaustiva, presentada en Expoagro. Analiza 50 fábricas y marcas de cosechadoras, corrigiendo y ampliando la información del primer volumen con un enfoque en las historias familiares detrás de cada patente.
14 mil folletos
Además de sus libros, Barrale custodia una colección de 14.000 folletos de maquinaria agrícola que comenzó a los cinco años con un ejemplar de la legendaria cosechadora Senor B3.
Muchos de estos documentos fueron rescatados antes de ser quemados, preservando una parte vital de la gráfica industrial del país.
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