Las lluvias y el frío demoran las labores de la campaña agrícola
:format(webp):quality(60)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/10/campana.webp)
Las precipitaciones recomponen la humedad del suelo, pero frenan la siembra de maíz y girasol, demoran la cosecha de trigo en el norte y generan preocupación por la escasa radiación, según planteó la Bolsa de Cereales de Buenos Aires.
Las precipitaciones registradas en las últimas semanas permitieron recomponer significativamente la disponibilidad hídrica en la región agrícola nacional, aunque su frecuencia, combinada con bajas temperaturas y escasa radiación solar, comenzó a desacelerar el ritmo de la siembra estival y de la cosecha de granos finos. De acuerdo con el relevamiento oficial, la incorporación de maíz con destino a grano comercial para la campaña 2026/27 alcanzó el 34,8 por ciento de los 8,4 millones de hectáreas proyectadas, manteniendo un adelanto de cinco puntos porcentuales respecto del ciclo anterior. No obstante, en sectores del centro y sur las precipitaciones ralentizaron la entrada de las máquinas, mientras que en el Centro-Norte de Córdoba los cuadros que no pudieron sembrarse por la sequía previa pasarán a planteos tardíos. En los lotes ya nacidos se observan problemas de emergencia y amarillamiento por el frío, pero el cultivo conserva una condición de Normal a Buena.
En el caso del girasol, la siembra alcanzó el 41,9 por ciento de los 3,1 millones de hectáreas previstas, marcando un avance semanal de 5,8 puntos porcentuales y ubicándose por encima del promedio histórico. Pese a esta ventaja, el mal tiempo en las regiones del sur frena el ritmo de trabajo y genera incertidumbre sobre la posibilidad de completar los planes previstos. A excepción de los lotes primicia del NEA que transitan botón floral, la mayoría de los campos se encuentra entre 2 y 8 hojas expandidas, registrándose además daños por isocas cortadoras y aves.
Por su parte, el cultivo de trigo enfrenta demoras en la cosecha sobre el norte del país debido a lluvias continuas en cuadros maduros. En esa zona se proyectan rendimientos promedio de 20 quintales por hectárea para el NOA y de 30 para el NEA. En el centro se aguardan caídas de entre 10 y 30 por ciento frente al ciclo previo por heladas y aborto de macollos, sumadas a la preocupación por baja radiación y el riesgo de enfermedades como fusariosis de la espiga.
Finalmente, la cebada aprovechó la humedad para transitar su encañazón, estimándose rendimientos generales de entre 35 y 60 quintales, aunque con mermas en el oeste bonaerense por heladas
Más de 144 años escribiendo la historia de Tandil