Creyeron que se había suicidado, pero un policía advirtió un detalle que cambió toda la investigación
Pablo Vera fue encontrado agonizando junto al mostrador de su negocio, con una profunda herida en la muñeca derecha. Todo parecía indicar un suicidio, hasta que un policía reparó en un detalle que abrió una nueva hipótesis. La investigación terminó con dos detenidos y una confesión.
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Hacían rezongar el mate la tarde del miércoles 5 de abril de 1972 los sargentos Antonio Villar y Elvio Gonnet. En ese momento, sonó el teléfono de la guardia de la Comisaría Primera.
Un vecino alertó del otro lado de la línea: "Vengan pronto a la despensa Pablito, en Tacuarí 157; don Pablo está tirado en el suelo en medio de un gran charco de sangre". El servicio de calles se puso en movimiento. Poco después, la policía constató la veracidad de la denuncia.
Pablo Vera, de 68 años y dueño del negocio, yacía moribundo y casi exangüe junto al mostrador. Fue llevado rápidamente al Hospital Ramón Santamarina. Allí los médicos comprobaron que presentaba solo una herida sangrante en el tercio inferior del brazo derecho. Las venas habían sido seccionadas y, por eso, la víctima falleció poco después.
