Tras matar a un hombre a martillazos, el homicida se perdió en la noche
El brutal asesinato, consumado con furia salvaje, ocurrió 70 años atrás. La víctima, a la que le faltaba la mano derecha, no pudo defenderse. El objetivo del crimen nunca pudo saberse, prevaleciendo, por la saña empleada para cometerlo, un propósito de venganza.
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Para los vecinos de Garibaldi y Rivadavia (hoy Presidente Perón), resultó extraño que Vicente Sgro, italiano de origen, no abriera el modesto almacén del que era propietario en esa esquina, la mañana del 1 de agosto de 1948.
Iba llegando el mediodía, cuando uno de ellos, en razón de la amistad que lo unía al dueño de casa, ingresó a la vivienda ubicada en la parte posterior del negocio, dirigiéndose directamente, luego de atravesar un pequeño patio, a la habitación cuya puerta estaba entreabierta, donde sabía que allí dormía. Lo llamó en voz alta, asomándose después. Se acercó entonces, pensando que podría hallarse descompuesto. Y al ingresar, encontró al dueño de casa caído sobre el piso. Al levantar la cobija que lo cubría, comprobó con espanto que presentaba la cabeza horriblemente destrozada.
Comunicado el hallazgo a la policía, concurrió al lugar el titular de la Sub comisaría, José Gallarreta, secundado por el oficial Daniel Vazquez y el cabo 1ro. Manuel Rosetti, dando comienzo a la investigación del bárbaro suceso. De las primeras averiguaciones practicadas, se supo que la víctima, de 60 años de edad, había sido atacada con un martillo en el despacho del negocio y luego arrastrada hacia la habitación, donde le fueron aplicados nuevos golpes hundiéndole la base del cráneo. Su fallecimiento, según el médico de policía, se había producido la noche anterior, entre las 22 y las 22.30.

