El doble crimen del Monte de las Romerías que conmocionó a Tandil
Dardo Ponce y Sebastián Rodríguez fueron encontrados muertos con pocos metros de diferencia en aquel monte que entonces ocupaba ocho manzanas frente a la avenida Santamarina. Un tercer hombre quedó bajo sospecha, confesó uno de los homicidios y terminó absuelto.
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Sobre el filo del mediodía del domingo 6 de diciembre —el correspondiente a 1953— una voz femenina anónima daba aviso telefónico a la Policía acerca del hallazgo de un hombre "herido o muerto", en el Monte de las Romerías, comprendido en las ocho manzanas de contorno alambrado que entonces ocupaba, con frente a la avenida Santamarina, hoy plaza Martín Rodríguez. Corroborado el anuncio, comenzaba poco después el proceso de dilucidación de uno de los hechos de mayor repercusión en la historia policíaca de Tandil. Tanto por la complicada trama del suceso, como por las características extrañas, estrictamente reservadas, de sus protagonistas.
A 50 metros del frente del terreno, al pie de un árbol, yacía el cuerpo sin vida de un hombre. Observaba posición decúbito dorsal, con el miembro inferior derecho flexionado, los brazos extendidos y con evidencias de haber sido apuñalado en el pecho, tinto en sangre por coagularse. Vestía saco sport gris a cuadritos, pantalón negro, zapatos del mismo color y camisa blanca. Veinte metros más allá, había una vaina de cuchillo sobre un charco de sangre. Y otro metro a la derecha, un sombrero negro junto a otro árbol, lo que sumado a un reguero de sangre, dejaba entrever la lucha que se había desarrollado en el lugar.
El cuerpo hallado presentaba una herida cortante en la región anterior izquierda y derecha del hemitórax, otra en la región deltoidea derecha y un puntazo en la parte lumbar del mismo lado, que no tenía la característica de las anteriores y que resultó ser de bala. Y también una herida en la mano izquierda, interesándole la eminencia tenar y el espacio intermetacarpiano entre el índice y el pulgar. Ello permitía suponer que la víctima había tratado de quitar el cuchillo tomándolo por la hoja.

