Una deuda, un revólver y un disparo mortal en una casa de Tandil
Elio Alí se negó a firmar nuevos documentos cuando un empresario de Ayacucho llegó a su domicilio acompañado por dos hombres. Poco después recibió un disparo que le causó la muerte. La autopsia aportó una prueba decisiva para determinar desde dónde había salido la bala.
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Hasta el mal tiempo pareció asociarse a la desgracia aquel domingo. Las coincidencias de las perspectivas climáticas con un episodio trágico esa mañana primaveral del 17 de diciembre de 1967 fueron notables si se busca la similitud.
Según la pieza sumarial instruida por el comisario Melquíades Belloc, todo comenzó cuando a las 10:15 llamó el timbre en la puerta de la casa del vecino Elio Quiterio Alí, en el domicilio de San Lorenzo entre Arana y Uriburu, quien, dándose a conocer como Saúl Giardini, dueño del frigorífico Ayatán de Ayacucho, preguntó por "el Turco", aludiendo al nombrado.
Franqueada la entrada por una mujer del lugar —María Elena Destéfano—, poco después, parodiando la semejanza aludida con el vaticinio meteorológico, se nublaba todo, trepaba al máximo la columna mercurial y, precisamente a consecuencia de una ráfaga caliente que había venido de la zona de Ayacucho, estallaba la tormenta.

