Falleció Juan Petrucci, un gran símbolo de Santamarina
Jugó en el aurinegro desde chico y hasta los 37 años, con breves pasos por otros clubes. En su niñez y juventud, también incursionó en el básquetbol. Hermano mellizo de Luis, su pérdida enluta al deporte tandilense.
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El deporte tandilense se sacudió ayer al conocer la noticia del fallecimiento de Juan Petrucci, de 63 años, exfutbolista de Ramón Santamarina y vinculado al club como colaborador en los últimos tiempos.
El “Mellizo” se formó en el aurinegro en la década del ’70 y fue promovido a la formación principal por Aníbal “Conejo” Tarabini, en 1977. De chico también jugó al básquetbol, incluso hasta llegar a la Primera División del mismo club. Pero el fútbol fue más fuerte y, a la hora de decidir, fue el deporte elegido.
Desde su lugar de marcador de punta sobre la derecha, integró poderosas formaciones del club de calle Yrigoyen, entre ellas las que se consagraron en la Liga Tandilense de Fútbol en 1979 y 1980. Reforzó a La Movediza en el Regional 1981/82 y estuvo en todo el proceso del ciclo 1984/85, cuando Santamarina se adjudicó el campeonato local y el Regional que lo llevó a disputar el Nacional, con Daniel Romeo como entrenador.
Petrucci tuvo un paso por Velense, en 1991; y regresó al aurinegro hasta dejar la actividad a los 37 años. Integró el equipo campeón de 1992, con Rubén Conti como director técnico. Ya fuera de las competencias oficiales, también tuvo importantes participaciones en el Senior, donde siguió vinculado a la redonda y con su club de siempre.
Su papá, Juan Carlos, estuvo a cargo de categorías formativas cuando el club tenía su cancha en Belgrano y Roca. Y Juan, junto con su mellizo Luis, crecieron en el barrio Jardín, inevitablemente vinculados al aurinegro. Mamá Alcira, la hermana Liliana y el más chico Fernando (“Cholo”) completaron una familia muy querida.
Dentro y fuera del fútbol, Juan Petrucci supo ganarse numerosas amistades. Ayudó a eso su don de buena gente y su disposición para colaborar con quien lo necesitara. De hecho, en Santamarina estaba a cargo de trasladar a los árbitros que llegan a Tandil para dirigir los partidos de Primera Nacional. Siempre listo para dar una mano con los colores que abrazó durante toda su vida.
