Del estrés al bienestar: repensar la salud cerebral en la vida cotidiana
El concepto gana protagonismo a nivel mundial y cambia la forma de pensar la salud: no se trata solo de evitar enfermedades, sino de construir bienestar a lo largo de toda la vida.
La salud cerebral dejó de ser un tema exclusivo de la vejez para convertirse en una preocupación transversal. Factores sociales, emocionales y cotidianos inciden en su desarrollo, mientras crece la necesidad de generar conciencia y promover decisiones que impacten en el presente y el futuro.
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“Es un tema que ha logrado una importancia a nivel mundial, tanto que los propios estados están poniendo la lupa sobre este concepto”, indicó Karina Alejandra García, licenciada en Gerontología, psicopedagoga y responsable de Nos, Usina de Ideas.
En diálogo con Eco Salud de El Eco Multimedios, la especialista remarcó que el enfoque actual deja de ser estático para avanzar hacia una concepción integral. “Lo que se logró fue correr la mirada del concepto de salud, enfermedad estático, tal como lo conocemos, para empezar a pensar en qué nos hace mejores personas”.
La clave está en el equilibrio, “dónde o de qué manera se logra esta estabilidad entre lo que una persona piensa, siente y cómo se comporta”.
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Más allá del diagnóstico
El desafío no se limita a las patologías conocidas. Si bien existen datos contundentes, “una de cada tres personas va a tener un trastorno cerebral” y “55 millones de personas presentan demencia en el mundo”, el foco se amplía hacia un terreno menos visible.
“Lo que no estamos pudiendo todavía conocer y que es lo que más alarma representa hoy es qué les pasa a las personas sin la enfermedad aún”, resaltó.
La pregunta central es preventiva: “dónde, cómo, de qué forma yo puedo empezar a actuar muchos años antes”, indicó García.
Factores que condicionan la salud cerebral
La licenciada en Gerontología precisó que “la evidencia muestra que la salud cerebral no depende solo de lo biológico. Aspectos como la alimentación, la educación y las condiciones socioeconómicas tienen un peso determinante”.
“La falta de nutrición, la baja escolaridad son factores que conllevan a una población más enferma”, explicó, al tiempo que remarcó que estas condiciones también afectan la estabilidad social y emocional.
A esto se suma un escenario contemporáneo atravesado por el estrés. “Hoy nos encontramos con adultos en procesos más largos, más intensos, de depresión, ansiedad, angustia. Esto de vivir en una sensación de estrés crónico, eso no es sano”.
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La disociación del presente
Uno de los ejes que aparece con fuerza es la fragmentación de la vida cotidiana. “Hoy hay una disociación: el ser productivo, el ser emocional, el ser vincular. Está todo dividido”, planteó.
Y advirtió que esa ruptura tiene consecuencias. “A veces decimos, ‘llegué hasta acá, pero ¿a qué costo?’”. La salud cerebral, entonces, implica integrar esas dimensiones y recuperar sentido. “Estamos corriendo atrás de algo que no sabemos qué es”.
Prevención: el rol de la conciencia
Frente a este escenario, la prevención aparece como una herramienta central. “Si nosotros logramos concientizar, esa es la verdadera prevención”, afirmó García, para quien el desafío está en lo cotidiano. “¿Qué es lo realmente importante, qué puedo hacer yo hoy, cómo me capacito más, cómo aprendo mejor qué es comer bien?”.
También incluye el plano emocional, por lo que “es necesario que hablemos de salud mental, tener registro de lo que estoy viviendo”.
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El impacto de lo cotidiano
Las pequeñas decisiones diarias tienen un efecto acumulativo, manifestó la licenciada, y puntualizó que “las decisiones que tomo a diario generan el adulto que voy a ser”. Incluso los gestos más simples funcionan como ejemplo, “no solo le estoy diciendo, sino que estoy demostrando que estamos viviendo mejor a partir de estas decisiones”.
El foco se amplía hacia las nuevas generaciones, “lo mejor sería empezar desde los más chiquitos, ese es nuestro semillero”.
Cansancio mental y señales de alerta
En los adultos jóvenes aparece con fuerza un síntoma cada vez más frecuente, precisó García. “La mayor consulta es por cansancio mental. Siento que no respondo, escucho en las personas”. Esa sensación se traduce en el cuerpo en frases como “no me da la cabeza, siento que no puedo con todo”.
Cuando se sostiene en el tiempo, advirtió la especialista, puede derivar en cuadros más complejos. “Si uno sostiene estos problemas, los problemas neurológicos pueden empezar a aparecer cada vez más temprano”.
Además, la licenciada remarcó que se cuestionan los parámetros sociales actuales, “hay gente que está muy mal porque no tiene para publicar en Instagram una buena foto, y esa no puede ser nuestra vara”.
Bienestar: una construcción diaria
La propuesta pasa por construir bienestar desde lo simple, porque, “si yo tengo más placer, más disfrute diario, más alegría, voy a tener bienestar. Es inevitable”, alentó García.
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El enfoque apunta a sumar en lugar de restar, y en este punto resaltó que “tratemos de sumar más y restar menos, porque el deterioro también es acumulativo. Así como se acumula lo bueno, se acumula lo malo, pero de lo malo es mucho más difícil salir”, subrayó.
En este camino, el acompañamiento es clave. “Es posible estar mejor, pero requiere prestar atención a qué nos pasa, qué sentimos y cómo nos comportamos. La salud cerebral, en definitiva, no es un destino, sino un proceso que se construye todos los días”.
Hablar de salud cerebral es hablar de bienestar, de sentido y de calidad de vida. “Lo que tenemos que lograr es que nuestra sociedad pueda tener bienestar. Eso es más que salud”, señaló.
En ese camino, el desafío “es animarse a registrar lo que nos pasa, revisar hábitos y pedir ayuda cuando hace falta”. Porque, como se plantea, “es posible estar mejor”, pero requiere prestar atención “en qué les pasa, qué sienten y cómo se comportan”.
La licenciada dejó abierta la invitación a “no esperar a estar mal, sino empezar hoy a construir una vida más consciente y saludable”, concluyó.
La licenciada Karina Alejandra García atiende en Nos, Usina de Ideas, Consultorio de Rehabilitación Cognitiva Integral, ubicado en la calle 14 de Julio 178. Instagram: @envejesiendonos