La exigencia de ser millonario: ¿quién no quiere serlo?
Pero cuando fantaseamos con ser millonarios, ¿de cuántos millones estamos hablando realmente?
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* Por Doctora Cuentas
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailNos encontramos inmersos en una economía que nos pide millones de pesos mensuales para cubrir gastos fijos y comer todos los días.
Por ejemplo, la canasta básica total (CBT) para una familia en enero de este año requiere de 1.300.000 millón de pesos para, supuestamente, cubrir todas las necesidades de productos y servicios sin tener en cuenta el alquiler de la vivienda.
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Necesitamos millones de pesos para vivir en el año pero no somos millonarios. Según las últimas estadísticas del INDEC, se requiere un ingreso mensual por encima de 7.000.000 para que una familia se considere de clase media alta, no así considerada millonaria, siendo que con ingresos de más de 30.000.000 mensuales, se podría cruzar el umbral de “ser millonario” y podemos hablar de clase alta o élite.
Este segmento, representa el 3% de la población, de ahí la meta: un reducido sector, que acumula un patrimonio al que el 97% de la población no accede y posiblemente, nunca lo haga.
Y con esa exigencia vivimos, nos pensamos y proyectamos nuestro futuro.
Cuando elegimos una profesión que “tenga futuro”, nos referimos a que tenga la capacidad de generar dinero por años, nos sostenga, y disfrutarla, tener una familia, salud y en el mejor de los casos, acercarnos a la felicidad.
Como dice la canción de Los Auténticos Decadentes, “el dinero no es todo, pero cómo ayuda”. Pero claro, cómo no nos va a ayudar el dinero si lo necesitamos para todo, consumimos todo el tiempo. El mandato de generar millones y poder tener tiempo libre, desconectar, hacer un detox, tener tiempo para los hijos, dormir 8 hs diarias, hacer deporte, comer sano, tener amigos, viajar, tener experiencias transformadoras y disfrutar de la vida; esa exigencia también requiere de dinero.
Todo deviene en una carrera sacrificada a priori pero relajada en apariencia; en una exigencia personal, en un desafío individual, porque la responsabilidad es de uno, el mérito es personal. Vos te esforzás y la vida te premia, o hasta hace unas décadas ese era el relato que ordenaba las metas, el futuro, la elección de una carrera, la conformación de relaciones y vínculos y la expectativa de la vida adulta.
Hace unos días salió un listado de los trabajos mejores pagos en el país: especialistas en IA, streamers, cantantes que se vuelven populares mainstream, conductores de streaming y directores ejecutivos de grandes empresas multinacionales.
Bueno, queda claro que la cantidad de vacantes para ese tipo de trabajos es limitada, está atomizada en pocos rubros y no es necesario algún tipo de formación académica, técnica o de oficio.
La exigencia de ser millonarios entonces opera en dos sentidos: por una lado, la material: concretamente necesitamos millones para vivir, si hacemos números rápidos una familia necesita al menos 40 millones anuales para vivir (promedio de 3.33 millones por mes) sin poder ahorrar ni generar patrimonio; y por otro lado, la del paradigma de estilo de vida: las redes sociales y los medios de comunicación siguen poniendo como objeto de deseo pertenecer a ese acotado sector, el de los multimillonarios.
Entonces ¿cómo salimos de este laberinto estrecho sin perder la ambición de querer estar mejor materialmente?
Podemos ordenar las expectativas monetarias en función de referencias más cercanas a la realidad que nos alienten a una evolución y mejora gradual en nuestras construcciones.
Si seguimos modelos impuestos que son ajenos a la realidad y que representan casos extraordinarios fuera de contexto, no vamos a obtener más que frustración por pensarnos en lugares inalcanzables e irreales.
Los proyectos de vida se construyen y consolidan día a día, generando los recursos de forma coherente y acorde a los tiempos de la vida humana.
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* Soy Juliana Bertevello, también conocida como Doctora Cuentas®. Acompaño a personas y emprendedores a ordenar sus finanzas con claridad y realismo, para que puedan tomar decisiones con autonomía, proyectarse y vivir con mayor tranquilidad económica.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil