Alumnos del Jardín 925 trabajaron con el programa "La abeja y yo"
Docentes y directivos del jardín, junto a otras instituciones locales, llevaron adelante la iniciativa pedagógica.
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El Jardín de Infantes 925 ha sido el escenario de una enriquecedora experiencia educativa centrada en el mundo de las abejas.
A través del programa "La abeja y yo", impulsado por Gustavo Morteo, de la cooperativa La Serrana, los estudiantes se involucraron en un proyecto de articulación que busca acercar a los más pequeños a la naturaleza y al origen de los alimentos que consumen.
En el programa Plataforma Magazine, que se emite por Eco TV y Tandil FM 104.1, Natalia Ferreyra, directora del establecimiento, explicó que la iniciativa surgió tras reuniones mantenidas en febrero.
"Es un proyecto de articulación que estamos trabajando con otras instituciones, como el Jardín de Infantes 928 y la Escuela Primaria 14, que se encuentran dentro de nuestro complejo educativo", señaló.
Según la directora, el objetivo principal “es que los niños logren asociar los productos que consumen con su origen real”, un desafío constante en la educación inicial.
La secretaria Adriana Molina destacó la importancia de que los alumnos se apropien del cuidado del medio ambiente. "Esto les permite ver cómo es el crecimiento de la abeja, las funciones que cumplen y lo importante que son para el ecosistema. Las familias están muy interesadas", afirmó.
Por su parte, las docentes Ángela Castro y Verónica Ferragginne relataron cómo el proceso comenzó con la observación directa en el patio del jardín, donde los niños utilizaron lupas para investigar el entorno.
Durante el desarrollo del proyecto, los alumnos descubrieron detalles fascinantes sobre la vida en la colmena. "Hicimos distintas propuestas de investigación, utilizamos revistas y observamos el panal", comentó Verónica Ferragginne.
Las docentes destacaron que la pasión transmitida por los integrantes de la cooperativa fue fundamental para mantener el interés de los estudiantes. "Vinieron a dar una charla y contaban todo lo que saben con la misma emoción, lo que motivaba a los alumnos a seguir investigando", agregó.
Uno de los momentos más significativos fue la degustación de miel. Muchos niños, que inicialmente pensaban que se trataba de mermelada, pudieron identificar la textura y el sabor particular de este producto natural.
Además, realizaron actividades de cocina, preparando galletas y explorando los beneficios de la miel frente al azúcar refinada. "Buscamos qué cosas podíamos hacer con la miel y los beneficios que trae para la salud", explicó Ángela Castro.
El aprendizaje también incluyó la desmitificación de ideas previas. Los niños aprendieron que la miel no está "hecha" en la flor, sino que requiere un complejo proceso de recolección y transformación.
Para comprender esto, realizaron juegos donde simulaban el traslado del néctar hacia la colmena. "Al principio decían que la miel era lo que sacaban de las flores, así que hubo que desterrar esas hipótesis", detalló Natalia Ferreyra.
El cierre de este ciclo tendrá lugar el 13 de noviembre en el Salón de los Espejos del CCU. En dicho encuentro, participarán también diversas instituciones de Vela, Gardey y otras localidades, presentando una muestra integral de todo lo trabajado durante el año.
"La idea es hacer una muestra con todas las instituciones participantes", concluyó la directora, invitando a la comunidad a conocer los resultados de este valioso proyecto educativo que ha dejado una huella profunda en los estudiantes.