Asma felina: cómo identificar los síntomas y prevenir complicaciones respiratorias en gatos
El médico veterinario, Franco Svachka, brindó detalles sobre la patología, una afección que puede convertirse en crónica, y que requiere atención profesional. Además explicó la importancia de diferenciar la tos de los vómitos para garantizar una detección y prevención temprana de esta enfermedad.
El asma felina es una inflamación crónica de los bronquios caracterizada principalmente por la presencia de tos, un síntoma que frecuentemente suele confundirse con náuseas o intentos de vómito por parte de los dueños. Es de vital importancia identificar queun gato nunca debe jadear; el hecho de que respire con la boca abierta constituye una urgencia médica que puede requerir administración de oxígeno o corticoides endovenosos.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEn el programa Plataforma Magazine, que se emite por Eco TV y Tandil FM 104.1, el médico veterinario Franco Svachka abordó diversas temáticas vinculadas al cuidado de los felinos, haciendo especial hincapié en el asma felina. Esta enfermedad, definida como una inflamación crónica de los bronquios, representa un desafío para los propietarios, quienes deben estar atentos a las señales que emite el animal.
Según explicó el profesional, el síntoma principal es la tos, aunque suele confundirse frecuentemente con arcadas o vómitos. "A los televidentes y oyentes les recomiendo que miren videos para saber cómo es una tos, porque a veces me consultan pensando que el gato está vomitando y en realidad es tos", señaló Svachka. La confusión es comprensible, pero el especialista advirtió que la tos persistente puede derivar en complicaciones graves, como neumonía, debido a la inflamación y estrechamiento de los bronquios, lo que además facilita la aparición de bacterias oportunistas.
La importancia de la detección y prevención
El médico veterinario subrayó que la detección y prevención son pilares fundamentales para mejorar la calidad de vida de los felinos. Un dato crítico que los dueños deben conocer es que los gatos son respiradores nasales obligados. "El gato nunca tiene que jadear. Si un día ven que el gato respira con la boca abierta, es un signo de alarma, es una urgencia", enfatizó. En situaciones de crisis, el animal puede requerir medidas de intervención inmediata, como la administración de oxígeno o corticoides endovenosos.
Existen factores ambientales que actúan como disparadores o agravantes de esta condición. El humo del cigarrillo, el uso de sahumerios y ciertas fragancias ambientales pueden irritar las vías respiratorias de los gatos. Asimismo, la humedad excesiva es un factor determinante. "En estos días de alta humedad aparecen varios casos de asma o de bronquitis", comentó el veterinario, sugiriendo evitar que los animales estén expuestos al aire libre durante las noches frías o momentos de mayor humedad.
Factores de riesgo y tratamiento
Si bien cualquier felino puede desarrollar asma, existen razas con mayor predisposición, como los gatos persa. Al ser braquicefálicos, su capacidad respiratoria ya se encuentra limitada de forma natural, por lo que una inflamación bronquial puede obligarlos a respirar por la boca mucho más rápido que a otras razas.
Respecto al abordaje médico, Svachka fue enfático al señalar que el tratamiento debe ser indicado exclusivamente por un profesional. "Primero hay que descartar otras cuestiones, porque la tos puede ser causa de enfermedades parasitarias, tumores o problemas cardíacos", explicó. Una vez confirmado el diagnóstico, generalmente mediante radiografías, el tratamiento base suele incluir corticoides. En muchos casos, se utilizan aerocámaras para aplicar el medicamento en forma de "puff", logrando que el corticoide actúe directamente en el área pulmonar y minimizando los efectos secundarios en el resto del organismo.
El cuidado de las uñas y el bienestar felino
Durante la entrevista, el veterinario también despejó dudas sobre el corte de uñas en gatos, una práctica que suele generar temor en los propietarios. El especialista explicó que, a diferencia de los perros, la arteria en la uña del gato está más retraída, lo que facilita el corte de la punta sin riesgo de sangrado. "Se puede hacer tranquilamente; el gato puede tener vida normal, tapar el arenero, escalar y correr sin ningún problema", aseguró.
El profesional aprovechó la ocasión para desaconsejar enfáticamente la remoción de falanges, una práctica estética prohibida y considerada crueldad animal en muchos países, ya que afecta gravemente la movilidad y el comportamiento natural del felino.