Bruno Cerone analiza la realidad del comercio y el turismo en Tandil tras las vacaciones de invierno
El vicepresidente de la Cámara Empresaria de Tandil, Bruno Cerone, brindó un panorama sobre la situación económica local, destacando una leve reactivación en el consumo impulsada por el receso invernal, aunque advirtió sobre la persistencia de un escenario complejo con cierres de locales y una caída en la rentabilidad del sector.
El empresario y vicepresidente de la Cámara Empresaria de Tandil, Bruno Cerone, analizó el presente del comercio local y aseguró que, si bien algunos indicadores muestran una leve recuperación, la actividad continúa atravesando un escenario complejo. Explicó que la entidad elabora sus diagnósticos a partir de información de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), la Federación Económica de la Provincia de Buenos Aires (FEBA) y relevamientos propios realizados en la ciudad.
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Accedé a las últimas noticias desde tu email"Los meses de mayo y junio fueron duros. Ahora hay una pequeña reactivación, pero no se nota tanto en la venta final", señaló. En ese sentido, advirtió que las ventas siguen por debajo de los niveles registrados en años anteriores.
Uno de los aspectos que más preocupa a la Cámara es el incremento de locales que bajan sus persianas. Para contar con un panorama preciso, la institución lleva adelante un relevamiento sobre la ocupación de los espacios comerciales.
"El balance entre aperturas y cierres está siendo negativo. Lamentablemente, tenemos cada vez más bajas por cierre", afirmó Bruno, quien sostuvo que la situación alcanza a distintos rubros. Como ejemplo, mencionó el cierre de una librería histórica y de varios establecimientos gastronómicos del centro de Tandil.
Una temporada de invierno con estadías más cortas
Desde su experiencia como empresario turístico, Cerone también evaluó el movimiento durante las vacaciones de invierno. Al frente del Hotel Libertador y de propuestas en el Cerro Centinela, definió la temporada como "rara" y diferente a la de otros años.
Explicó que predominó un turismo de estadías breves, de una o dos noches, en lugar de las permanencias más extensas que eran habituales. "No se hicieron estadías grandes, sino mucho más cortas. Fue una temporada que no podemos calificar como excelente, pero tampoco como mala", indicó.
Respecto al consumo, observó que quienes deciden salir a comer mantienen un gasto similar, aunque son más cautelosos al momento de elegir productos de mayor valor. Además, destacó que la gastronomía local no trasladó la inflación en la misma proporción a sus precios, lo que permitió sostener la demanda.
El desafío de sostener la ocupación
Bruno Cerone reconoció que administrar un hotel de 64 habitaciones implica un esfuerzo permanente para alcanzar buenos niveles de ocupación. Durante el receso invernal, estimó que el Hotel Libertador trabajó con un nivel de entre el 50 y el 55 por ciento.
Por último, remarcó que la atención al público sigue siendo uno de los pilares de la actividad. "La persona que trabaja en la hospitalidad lo entiende y tiene pasión por atender. La línea está entre ser servicial y ser servil, y uno tiene que ser servicial sin ser obsecuente", concluyó.