Cómo cuidar tus plantas de interior durante el invierno para evitar que se sequen
Con la llegada de las bajas temperaturas, las plantas de interior requieren ajustes específicos en su mantenimiento para sobrevivir al frío y a la calefacción.
El cambio de estación trae consigo desafíos particulares para quienes cultivan plantas en interiores. Al tratarse, en su mayoría, de especies de origen tropical, el descenso de la temperatura y la menor cantidad de horas de luz solar impactan directamente en su ciclo de crecimiento. Según explicó Mariano Ulloa, jardinero y parquero, el invierno exige una actitud más observadora por parte del dueño de casa, priorizando el monitoreo constante sobre las acciones mecánicas.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailUno de los factores que más afecta a las plantas en esta época es la calefacción. El uso de radiadores o estufas puede generar un ambiente demasiado seco o transmitir un calor directo que resulta perjudicial. "Si la planta estuvo al lado del calefactor durante el verano porque estaba apagado, hay que correrla. El calor le va a sacar aire, le va a transmitir temperatura y empezará a quemar las puntas de las hojas", advirtió el jardinero.
En el marco de Plataforma Magazine, programa que se emite por Eco TV y Tandil FM 104.1, Ulloa brindó recomendaciones clave para garantizar la salud de las especies hogareñas durante esta época del año.
Ante esta situación, la recomendación es reubicar los ejemplares en espacios donde reciban la mayor cantidad de luz natural posible, siempre respetando las necesidades específicas de cada especie. El objetivo es evitar el estrés térmico y permitir que la planta mantenga su vitalidad a pesar de las condiciones adversas del entorno.
Pautas para el riego y la higiene
El riego es otro de los puntos que debe ajustarse. Durante el invierno, las plantas crecen menos y el agua del sustrato se evapora con mayor lentitud. Por ello, es fundamental no excederse con la frecuencia. "Si hay alguna duda, se puede meter un dedo unos centímetros en la tierra y ahí ver si está húmeda", sugirió el experto. No existe una regla fija, por lo que el criterio del cuidador, basado en la observación, es la mejor herramienta.
Además del riego, la limpieza de las hojas cobra especial relevancia. En invierno, el follaje tiende a acumular más polvo, lo que dificulta el proceso de fotosíntesis, vital para la supervivencia de la planta. "Se agarra un pañito y se le pasa a la hoja cada 15 días. Es muy rápido y ayuda a que la planta reciba más luz, algo fundamental cuando los días son más cortos", explicó.
Especies resistentes y señales de alerta
Para quienes buscan opciones de bajo mantenimiento, existen variedades que se adaptan muy bien a las condiciones de interior. Entre las más recomendadas por su resistencia se encuentran la lengua de suegra (Sansevieria), la Zamioculcas, la Aspidistra y el clásico potus. Estas especies son ideales para quienes se inician en la jardinería, ya que toleran condiciones de luz y humedad variables.
Finalmente, el especialista destacó cómo identificar si una planta está sufriendo por falta de luz. Algunos signos claros son la inclinación excesiva hacia la ventana, la pérdida de color en las hojas o el crecimiento de tallos finos y débiles que pierden estabilidad. Si bien es posible moverlas para buscar mejores condiciones, el jardinero desaconsejó el traslado constante, sugiriendo encontrar un lugar definitivo donde la planta pueda establecerse y prosperar.