Daniel Hoyos Maldonado analizó la inflación, el dólar y el impacto político en la economía Argentina
El economista participó en el programa Tandil Despierta (Eco TV y FM 104.1) para desglosar los principales indicadores financieros, la desaceleración de los precios, la situación del mercado cambiario y la pérdida del poder adquisitivo en un contexto de fuerte incertidumbre.
Panorama económico: entre la mejora de indicadores y la incertidumbre política
El especialista examinó el "tablero de control" que hoy rige la toma de decisiones tanto del Gobierno como de los ciudadanos, advirtiendo que, aunque hay señales positivas, el rumbo final aún no se ha consolidado.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailAl describir el presente financiero, el profesional planteó un contexto de contrastes. "Hay preocupación en muchas personas por ciertos datos, pero también hay otros que antes nos alarmaban y ahora parecen haber quedado en segundo plano", explicó. Según su visión, el país atraviesa una etapa de transición donde algunos factores muestran una cara más favorable, aunque la estabilidad total se perciba lejana.
Inflación y disparidad regional
Uno de los ejes centrales de la charla fue el aumento sostenido de precios, fenómeno que calificó como un "clásico argentino" desde la creación del Banco Central. Al analizar el último registro mensual, Hoyos Maldonado advirtió que, si bien la cifra puede parecer baja comparada con los picos recientes, sigue siendo elevada en términos internacionales.
"El último dato dio un 3,4%. Es un número alto en cuanto a trayectoria histórica, pero dentro de los niveles que venía manejando el país, parece moderado", sostuvo. Además, destacó que el comportamiento de los valores no es homogéneo: mientras que en el noroeste las mediciones superaron el 4%, en Tandil los registros del IPC online arrojaron cifras por debajo del 3%.
Esta diferencia se explica por el peso de los servicios regulados y factores estacionales, como el inicio del ciclo lectivo. A futuro, el analista alertó que el próximo reporte podría captar los efectos del conflicto en el Golfo, particularmente en el costo de los combustibles.
Salarios y el umbral de pobreza
El impacto de la macroeconomía en el bolsillo fue otro punto crítico. Reconoció que, a fines del año pasado, los sueldos evolucionaron por debajo de la inflación, con la única excepción del sector informal, que mostró una leve ,aunque precaria, recuperación.
"Hoy la canasta de la línea de pobreza se ubica en 1.400.000 pesos. Antes era impensado que un trabajador no llegara a ese valor; hoy son pocos los gremios que alcanzan esa cifra", sentenció. Para el experto, la única salida genuina es una baja drástica del costo de vida combinada con un crecimiento real impulsado por la reducción de impuestos.
El nuevo rol de los bancos y el crédito
En cuanto al sistema financiero, se explicó el cambio de paradigma que atraviesan las entidades. Durante mucho tiempo, su negocio principal fue prestarle al Estado bajo "riesgo cero". Sin embargo, con el actual superávit fiscal, el sector público dejó de competir con las empresas por el financiamiento.
Este retiro debería abaratar el costo del dinero para el ámbito privado. No obstante, el economista señaló que las tasas para el consumo aún no han bajado lo suficiente: "Al correrse el gobierno, emergen proyectos que antes no eran viables. El crédito privado crece, pero todavía no sustituye la dinámica que imponía el sector público".
Metas con el FMI y el peso de la política
Respecto al dólar, destacó una tendencia a la baja debido al superávit comercial. "El Banco Central ya compró el 57% de la meta comprometida con el Fondo Monetario Internacional", informó. Si bien esto fortalece las reservas, también implica una mayor circulación de dinero que podría presionar los precios si la actividad económica no despega.
Finalmente, lamentó que la "puja electoral" del próximo año ya genere ruidos que desenfocan las cuestiones urgentes. Según su análisis, el riesgo país sigue estando por encima de la región no por fundamentos técnicos, sino por la incertidumbre política. "Cuestiones como el superávit o la estabilidad monetaria deberían ser condiciones naturales e indiscutibles para cualquier gestión", concluyó.