Diferencias clave entre manejar y conducir: la importancia de la formación profesional al volante
El instructor de manejo Rafael Collebecchi analizó la importancia de la educación vial, la diferencia entre operar un vehículo y conducir con responsabilidad, y los cuidados necesarios ante las condiciones climáticas adversas.
La responsabilidad detrás del volante
Durante su participación en Plataforma Magazine, programa que se emite por Eco TV y Tandil FM 104.1, el instructor de manejo Rafael Collebecchi puso el foco en una distinción fundamental para la seguridad en la vía pública: la diferencia entre manejar y conducir.
Según el especialista, mientras que manejar puede entenderse como la acción mecánica de operar un vehículo, conducir implica un ejercicio de responsabilidad, conciencia del entorno y respeto por las normas de tránsito.
Collebecchi destacó que, si bien muchos jóvenes muestran ansiedad por obtener su licencia de conducir, es vital que este proceso sea acompañado por una formación integral. "Esa persona está capacitada para manejar posiblemente, pero no sé si para conducir", señaló el instructor, haciendo hincapié en que “la obtención del registro no debe ser vista como un trámite rápido, sino como una inversión en conocimiento y seguridad para uno mismo y para terceros”.
En este sentido, el instructor valoró la importancia de las autoescuelas y motoescuelas, donde los alumnos cuentan con vehículos equipados con doble comando y reguladores de velocidad, además de entornos controlados para practicar. "Es muy normal que cuando somos jóvenes nos guste ir con la música a fondo o distraernos con el celular. Ese segundo que yo saqué la vista del frente puede pasar cualquier cosa", advirtió sobre los riesgos de la falta de atención en un tránsito que ha crecido considerablemente en la ciudad.
El desafío de las condiciones climáticas
Ante las bajas temperaturas, Collebecchi brindó recomendaciones esenciales para los conductores. El especialista explicó que la escarcha y la helada generan una superficie sumamente resbaladiza, similar a una capa jabonosa, donde el caucho de los neumáticos pierde adherencia. "No hay manera de controlarlo si no es de una forma pausada y lenta", afirmó.
Asimismo, destacó la importancia de tecnologías como el sistema ABS en los vehículos modernos, que evita el bloqueo de las ruedas durante el frenado, permitiendo mantener el control del rodado. A diferencia de la lluvia, donde los surcos de los neumáticos permiten evacuar el agua, la escarcha representa un desafío mayor que exige una conducción preventiva y una reducción significativa de la velocidad.
Hacia una educación vial integral
Uno de los puntos centrales del debate fue la necesidad de incorporar la educación vial como una materia obligatoria en las escuelas. Collebecchi mencionó que, en muchos países del mundo, esta formación comienza desde temprana edad, lo que permite que los jóvenes lleguen a la edad de obtener su licencia con una base sólida de conocimientos y conciencia ciudadana.
"La conducción parece que no, pero es lo mismo que cualquier aspecto de la vida. Necesitamos de esto para poder ser más conscientes", sostuvo el instructor.
El profesional también hizo referencia a la importancia de no generalizar sobre las capacidades de los alumnos, ya que cada persona tiene sus propios tiempos de aprendizaje. Relató casos de familias que, con gran responsabilidad, comienzan el proceso de formación de sus hijos un año antes de que cumplan la mayoría de edad, permitiendo que el aprendizaje sea gradual y profundo.
Finalmente, Collebecchi instó a los conductores a reflexionar sobre sus hábitos diarios, como el uso del celular, el respeto a los peatones y la importancia de planificar los tiempos de salida para evitar el apuro.
"La velocidad es muy linda, pero ¿por qué no saliste de tu casa 15 minutos antes?", concluyó, reforzando la idea de que la seguridad vial es una construcción colectiva que requiere del compromiso de todos los actores del tránsito.