El rol del Plan de Desarrollo Territorial y la planificación urbana en el futuro de Tandil
El arquitecto Roberto Guadagna analizó cómo el Plan de Desarrollo Territorial de Tandil incide en el ejercicio profesional. Normativas, límites y posibilidades para proyectar y construir en la ciudad.
El arquitecto Roberto Guadagna, exsecretario de Planeamiento de Obras Públicas y referente en urbanismo, explicó en una reciente entrevista en el programa Tandil Despierta que el Plan de Desarrollo Territorial (PDT) de Tandil es una adecuación local de la Ley 8912 de Ordenamiento Territorial y Uso del Suelo de la provincia de Buenos Aires. Según detalló, el plan comenzó a gestarse en 2003, tomó forma definitiva en 2006 y fue finalmente aprobado en 2007.
"El PDT es una adecuación al partido de Tandil de la ley de ordenamiento territorial provincial. Históricamente, nos manejamos con una ley generalista que unificaba criterios para toda la provincia, sin considerar la dimensión natural específica de cada zona. Por eso, surgió la necesidad de una mirada local", señaló.
El especialista destacó que el PDT no es una norma estática, sino que cuenta con modificaciones permanentes que deben pasar por el Concejo Deliberante y recibir la revisión técnica de la provincia de Buenos Aires. Este mecanismo garantiza que las decisiones urbanísticas, como la definición de subcentros, corredores de mayor densidad o zonas de interés ambiental, sigan un proceso administrativo riguroso.
La gestión del territorio y el espacio público
Roberto Guadagna hizo hincapié en que el PDT funciona como un "reglamento de copropiedad" para la ciudad, regulando las relaciones sociales y el comportamiento urbano. La Comisión de Gestión Territorial, integrada por colegios profesionales, el Departamento Ejecutivo y el Concejo Deliberante, es el órgano encargado de gestionar estas dinámicas de manera cotidiana.
Al ser consultado sobre el futuro de la ciudad, el arquitecto subrayó la importancia de la ejecución de obras y la construcción de espacio público. "Una plaza no es solo un potrero con pasto corto; es un edificio público que requiere presupuesto y diseño. El cambio fundamental en el urbanismo contemporáneo es pasar de espacios de contemplación pasiva a espacios de uso activo, adaptados a las necesidades de los adultos mayores, los niños y los adolescentes", afirmó.
Asimismo, el profesional desalentó la dispersión urbana y abogó por "crecer hacia adentro". Según su visión, las ciudades del mundo que enfrentan restricciones presupuestarias logran resultados positivos densificando y completando el tejido urbano existente, en lugar de expandirse hacia afuera sin el equipamiento necesario.
Hacia una visión estratégica a largo plazo
En el marco del debate sobre el "Tandil del 2050", Guadagna analizó la propuesta de crear una estructura supragubernamental que trascienda los mandatos políticos. "Eso es hablar de un plan estratégico que defina el rumbo de la ciudad en áreas como la industria informática, la producción, la educación y la cultura. El PDT es una norma de aplicación directa, mientras que un plan estratégico marca el norte hacia donde queremos ir", explicó.
El arquitecto recordó experiencias internacionales como la de Barcelona, donde los Juegos Olímpicos de 1992 sirvieron como motor para transformar la ciudad, y advirtió sobre los riesgos de la burocracia. "Los planes a largo plazo deben ser dinámicos e interdisciplinarios. Deben atravesar todas las capas sociales para generar expectativas reales, porque la ciudad es de todos", concluyó.
Finalmente, Roberto Guadagna vinculó esta necesidad de planificación con la infraestructura regional, mencionando la importancia de recuperar el transporte ferroviario para la producción primaria. "Necesitamos otro andamiaje para la exportación y la conectividad. La Argentina productiva está en pausa, pero la planificación regional es clave para optimizar costos y mejorar la calidad de vida de los habitantes", cerró.