El sector papero de Tandil analiza el presente de la actividad
Juan Manuel Ferreiro, presidente del Centro de Productores de papa de Tandil, y Pedro Felice, integrante de la comisión, brindaron un panorama sobre la situación actual del cultivo en la región, destacando la recuperación tras una temporada marcada por la sobreabundancia y la necesidad de ajustar la producción a las demandas del mercado.
El sector papero de Tandil busca recuperar equilibrio tras un año marcado por la sobreoferta
Una de las principales zonas productoras del país, atraviesa una etapa de reacomodamiento luego de una campaña especialmente compleja. Según explicó Juan Manuel Ferreiro, presidente del Centro de Productores de Papa de la ciudad , la actividad está fuertemente condicionada por la dinámica de oferta y demanda, un factor que puede provocar fuertes variaciones en los precios.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailDurante la temporada pasada, la expansión de la superficie sembrada junto con condiciones climáticas favorables en regiones como Tandil, Córdoba y Tucumán generó un excedente de producción que derrumbó los valores de comercialización.
Pedro Felice, integrante de la comisión directiva de la entidad, recordó que se trató de uno de los períodos más difíciles para la actividad en los últimos años.
“Fue una sumatoria de factores. Veníamos de campañas positivas desde la pandemia, con un mayor consumo, y muchos productores decidieron aumentar sus apuestas”, señaló.
La caída de los precios llevó a numerosos establecimientos a dejar parte de la producción sin cosechar, debido a que los gastos de producción eran superiores al valor de comercialización. Esta situación afectó de manera directa la rentabilidad de las familias ligadas a la cadena productiva.
Menor siembra y costos en alza
Frente a ese escenario, la campaña actual comenzó con una reducción de la superficie implantada y una mayor cautela por parte de los productores.
“Este año se sembró menos y se arrancó la cosecha con muchas expectativas”, indicó Ferreiro.
Aunque los precios muestran una mejora respecto de la temporada anterior, los márgenes siguen condicionados por el aumento de los costos. Fertilizantes, agroquímicos, combustible y semillas continúan registrando incrementos que afectan la ecuación económica.
“El combustible aumenta constantemente y es indispensable para el riego. Lo mismo ocurre con la semilla, cuyo valor también refleja el incremento de los costos de producción”, explicó.
Producción y sustentabilidad
La papa es un cultivo intensivo que demanda inversiones elevadas por hectárea y un ciclo productivo cercano a los 120 días.
En paralelo, el sector avanza en la incorporación de prácticas más sustentables impulsadas por nuevas exigencias ambientales y por la demanda de la industria.
PedroFelice destacó que cada vez son más frecuentes las mediciones vinculadas a la huella de carbono y la adopción de alternativas que reemplazan determinados productos químicos.
“Las fábricas promueven mejoras en sostenibilidad e incluso ofrecen incentivos a quienes logran optimizar sus indicadores ambientales”, afirmó.
La industria y el comportamiento del mercado
La producción local se destina tanto al consumo fresco como al abastecimiento de industrias procesadoras, entre ellas McCain.
Sin embargo, la situación de esas plantas también influye sobre el mercado. Cuando disminuye la demanda industrial, parte de la producción se redirecciona al consumo interno, incrementando la disponibilidad y afectando los precios.
“Las fábricas enfrentan problemas de competitividad y eso termina repercutiendo en toda la cadena”, explicó Felice.
Respecto al panorama para los próximos meses, Juan Manuel Ferreiro consideró que el consumo sigue funcionando como regulador natural de los valores.
“Cuando el precio sube demasiado, la demanda se retrae y eso limita nuevas subas”, sostuvo.
Actualmente, el sudeste bonaerense lleva cosechado alrededor del 65% de la producción. Mientras el clima y la competencia de otras regiones continúan siendo variables de atención, el sector apuesta a mejorar la calidad y la eficiencia para sostener su competitividad.
Un desafío cultural
Los referentes también señalaron la necesidad de avanzar en la diferenciación de variedades y en la forma de comercialización del producto.
Mientras en muchos países la papa se vende lavada y clasificada según su uso culinario, en Argentina continúa predominando la variedad Spunta y la venta tradicional.
“Todavía queda camino por recorrer para que el consumidor conozca otras opciones y para mejorar la presentación del producto”, concluyó Felice.