Gracias a la donación de córneas en Tandil, 32 personas pudieron volver a ver
Las profesionales Laura Lewin y Gabriela Sewalt remarcaron la importancia de la donación de tejidos y órganos.
La importancia de la donación de órganos y tejidos es un tema que requiere de una constante sensibilización en la comunidad.
En el marco de una entrevista realizada en Plataforma Magazine, programa que se emite por Eco TV y Tandil FM 104.1, la doctora Laura Lewin y la licenciada en enfermería Gabriela Sewalt, integrantes del Equipo de Procuración de órganos y tejidos del Sistema Integrado de Salud Pública, brindaron detalles sobre el funcionamiento del grupo de trabajo, tarea fundamental para transformar el dolor de una pérdida en una nueva oportunidad de vida para quienes aguardan un trasplante.
Durante el diálogo, Lewin aclaró que existen diferencias fundamentales entre los procesos de donación de tejidos y los de órganos. “En el caso de los tejidos, específicamente las córneas, el procedimiento se realiza tras el fallecimiento de una persona en una sala de internación común”, detalló.
Por su parte, “la donación multiorgánica requiere condiciones clínicas muy específicas, como el diagnóstico de muerte encefálica, lo cual ocurre generalmente en unidades de terapia intensiva. La precisión técnica y la rapidez son factores determinantes, ya que en Tandil se dispone de un margen de seis horas tras el deceso para proceder con la ablación de tejidos”, describió.
El equipo local, conformado por aproximadamente 10 personas, trabaja bajo las normativas del Incucai y el Cucaiba. La doctora Lewin destacó que, desde el inicio de sus labores en 2022, han logrado un impacto significativo en la salud de muchos pacientes.
"Gracias a Tandil, 32 personas han vuelto a ver", afirmó la médica, subrayando el valor de cada intervención. Este proceso implica una logística rigurosa que incluye el traslado de las muestras hacia centros especializados en La Plata, donde oftalmólogos realizan el procesamiento necesario para que los tejidos puedan ser implantados con éxito en los receptores compatibles.
Uno de los puntos centrales de la charla fue la vigencia de la Ley Justina, que establece que todas las personas mayores de 18 años son donantes, a menos que hayan manifestado expresamente lo contrario.
Las profesionales enfatizaron que, si bien la ley es clara, es vital que la voluntad de cada individuo sea conocida por su entorno cercano. "Lo más importante es que la donación de órganos se discuta en las casas", señaló Lewin, explicando que “conocer la postura de un ser querido facilita enormemente la toma de decisiones en momentos de profundo shock emocional tras un fallecimiento”.
La licenciada Gabriela Sewalt, quien forma parte activa del equipo de detección y procuración, resaltó que “el trabajo es interdisciplinario y requiere de una gran calidad humana”.
El rol de estos profesionales no se limita a la parte técnica, sino que también abarca el acompañamiento a las familias en situaciones de extrema vulnerabilidad. “La dualidad de gestionar el duelo de una familia mientras se trabaja para salvar la vida de otra persona es un desafío constante que requiere una preparación psicológica y comunicacional específica para abordar el tema con la sensibilidad necesaria”, subrayó.
El sistema de salud local ha logrado aceitar los mecanismos de detección, permitiendo que el equipo actúe con celeridad. Cuando una persona fallece, el primer paso es verificar en el sistema informático del Incucai si la persona era donante. “Si la respuesta es positiva, se inicia el operativo”, describieron Lewin y Sewalt.
Las especialistas remarcaron que, en caso de no querer ser donante, “es fundamental registrar esa decisión a través de la aplicación Mi Argentina o mediante un telegrama al Incucai, para evitar confusiones en el momento del fallecimiento”.
La gratificación de este trabajo se manifiesta en los mensajes que el equipo recibe tras los trasplantes. "Un montón de veces nos dicen que sienten que la vida continúa", comentó Lewin, al referirse al alivio y la alegría que experimentan las familias de los donantes al saber que su ser querido ha ayudado a otros.
Historias de pacientes que han recuperado su salud, como el caso de personas que volvieron a ver o niños que pudieron retomar sus actividades cotidianas, son el motor que impulsa a este equipo a seguir adelante a pesar de dificultades operativas que se puedan registrar.
Finalmente, las profesionales hicieron un llamado a la comunidad para seguir informándose y perdiendo el miedo a la donación. “La falta de información es, a menudo, el mayor obstáculo para que más personas accedan a un trasplante”, manifestaron.
Con 4000 personas esperando una córnea en la provincia de Buenos Aires, el aporte de Tandil se vuelve un eslabón clave en la cadena de solidaridad nacional. La invitación es clara: hablar, informarse y decidir, para que el trasplante siga siendo una oportunidad real de vida para quienes más lo necesitan en todo el país.