Inmunización y conflictos familiares: límites y responsabilidad parental
La abogada especialista en derecho de familia, Noelia Domenighini, analizó el fallo judicial que ordenó la vacunación de un menor en Tandil y reflexionó sobre la creciente crisis de límites y contención en los hogares. Además, sostuvo que muchos episodios de violencia escolar tienen su origen en la fragilidad de los vínculos de crianza y en la falta de referentes claros dentro del ámbito familiar.
El alcance de la inmunización obligatoria
Noelia Domenighini explicó que la denominada "vacunación compulsiva" no constituye una novedad jurídica, sino una herramienta prevista en la legislación nacional y provincial para garantizar el cumplimiento del calendario sanitario oficial cuando se han agotado otras instancias.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailAl referirse al reciente caso ocurrido en Tandil, donde la Justicia intervino para asegurar que un menor de seis años recibiera la Aplicaciones correspondientes, aclaró que este tipo de medidas se adopta únicamente como último recurso.
"En principio, nunca es compulsiva de antemano. Siempre hay instancias previas donde se intima a los padres en reiteradas oportunidades", señaló.
Destacó que el esquema oficial no responde a decisiones arbitrarias, sino a criterios científicos destinados a proteger tanto la salud individual como la de toda la comunidad.
En este caso particular, la situación adquiría especial relevancia debido a antecedentes de internaciones por enfermedades que actualmente se encuentran controladas gracias a las campañas sanitarias. Según explicó, cuando quienes tienen a cargo el cuidado de un menor se niegan a cumplir con estas medidas preventivas, los organismos de salud pueden solicitar la intervención judicial para resguardar sus derechos.
El interés superior del niño
Consultada sobre quienes rechazan la aplicación de vacunas invocando el derecho a la intimidad o determinados modelos de crianza, Domenighini remarcó que la responsabilidad parental tiene límites claramente establecidos por la ley.
"Ese derecho no es absoluto cuando se pone en riesgo la vida del hijo", afirmó.
La especialista recordó que el principio rector en este tipo de decisiones es el interés superior del niño, consagrado por la Convención sobre los Derechos del Niño y receptado por la legislación argentina.
"Por encima del consentimiento de los progenitores prevalece la protección de la salud. La falta de cobertura frente a enfermedades acreditadas no solo afecta al hijo, sino también al conjunto de la sociedad", sostuvo.
Cuando los conflictos del hogar llegan a la escuela
También se refirió a la reciente agresión sufrida por un docente del Colegio San José, un episodio que consideró representativo de problemáticas más profundas vinculadas al deterioro de los vínculos familiares.
Para la abogada, muchos hechos de este tipo tienen su origen en contextos marcados por la falta de acompañamiento, conflictos persistentes entre adultos y dificultades para establecer referencias claras durante la crianza.
"Mi mirada va más allá de la sanción al adolescente. Me pregunto qué ha vivido este chico y en qué contexto ha desarrollado su infancia para que una conducta agresiva aparezca como algo naturalizado", reflexionó.
A su entender, las instituciones educativas han asumido progresivamente tareas que históricamente correspondían al ámbito doméstico, como la transmisión de normas básicas de convivencia, la escucha y el acompañamiento cotidiano.
El rol de los adultos
También advirtió sobre las crecientes dificultades de diálogo entre padres y escuelas. Según señaló, la burocratización de algunos procesos ha generado una distancia que años atrás era menor.
"Hoy muchos progenitores terminan responsabilizando a los docentes por situaciones protagonizadas por sus hijos, cuando el deber principal de cuidado y formación corresponde a las familias", expresó.
Finalmente, llamó a recuperar espacios de escucha y presencia activa en la vida de niños y adolescentes, especialmente en una época atravesada por el individualismo y la falta de tiempo compartido.
"La escucha es fundamental. Lo vemos constantemente en los juzgados de familia: cuando existen niveles muy altos de conflicto entre los adultos, los chicos quedan inmersos en esas disputas y las consecuencias terminan reflejándose más tarde en la sociedad", concluyó.