Inteligencia artificial: cómo potenciar el trabajo humano y superar el miedo al reemplazo tecnológico
El director de Globant, Mauricio Salvatierra, analizó el impacto de la inteligencia artificial en la vida cotidiana y el mercado laboral, instando a la comunidad a ver estas herramientas como un motor de eficiencia y no como una amenaza.
Al analizar el presente, es fundamental observar la historia de la humanidad. Hace 1.500.000 años, el descubrimiento del fuego marcó el inicio de nuestra capacidad tecnológica, permitiendo una mejora sustancial en la supervivencia. Sin embargo, los saltos evolutivos se han acortado drásticamente. Mientras que la escritura tardó milenios en consolidarse, la imprenta llegó 4.600 años después, y la revolución científica de Isaac Newton ocurrió apenas 80 años después de los hallazgos de Galileo, enumeró Mauricio Salvatierra, director de Globant Tandil.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEsta aceleración es constante. Desde la creación de la primera computadora hasta la llegada de internet en 1991, el progreso ha sido exponencial. Hoy, a solo 35 años de la masificación de la red, nos enfrentamos a la inteligencia artificial. Mauricio Salvatierra destaca que, más allá de los temores actuales, la especie humana ha demostrado una capacidad de adaptación notable ante cada ciclo tecnológico, logrando hitos como el aumento en la expectativa de vida, que hoy roza los 100 años.
El desafío del bienestar digital y la ética
El avance tecnológico no está exento de riesgos. La delegación de capacidades cognitivas básicas en las máquinas y el uso de tecnología aplicada a la guerra son preocupaciones legítimas. Según el especialista, el desafío radica en cómo nos adaptamos como cultura y en la necesidad de implementar políticas públicas educativas que acompañen estos cambios.
"La inteligencia artificial no vino a reemplazar al trabajo, sino a hacernos mucho más eficientes como seres humanos y a las industrias más productivas", afirmó Salvatierra.
El debate sobre si la tecnología nos dejará sin empleo es, en palabras del director de Globant, una mirada incompleta. Al igual que ocurrió con la llegada de la cosechadora mecánica, que transformó el trabajo rural, la inteligencia artificial nos obliga a replantear qué haremos con el tiempo ganado gracias a la automatización de procesos.
Aplicaciones prácticas: el caso de la salud
Para desmitificar el "cuco" de la inteligencia artificial, Salvatierra compartió una experiencia reciente durante un congreso de neumonología en Tandil. En un taller práctico, los profesionales pudieron utilizar herramientas de inteligencia artificial contextualizadas para analizar diagnósticos complejos. El resultado fue contundente: los médicos lograron obtener informes precisos en segundos, lo que les permite dedicar más tiempo a la atención directa y al seguimiento de sus pacientes.
No obstante, el especialista fue enfático en un punto crucial: la responsabilidad y el control final no se delegan. La inteligencia artificial actúa como un equipo de consulta en tiempo real, pero el criterio médico y la relación humana siguen siendo insustituibles.
Hacia una integración local
El ecosistema tecnológico de Tandil, con su clúster de empresas y talento local, tiene la oportunidad de liderar estas conversaciones. El objetivo es generar espacios donde las instituciones y la sociedad civil puedan discutir cómo integrar estas herramientas de manera ética y productiva.
La invitación es clara: perder el miedo y experimentar. La tecnología, como un martillo, puede ser utilizada para construir o para destruir; la diferencia reside en la capacidad humana de supervisar, dirigir y aplicar el conocimiento con responsabilidad.
La transformación digital no es un proceso ajeno, sino una realidad que, bien gestionada, promete potenciar nuestras capacidades y mejorar nuestra calidad de vida.