La historia de Liri Cuchi de Barreta: un recorrido por la vida de una referente musical de Tandil
En una nueva edición de Plataforma Magazine, programa que se emite por Eco TV y Tandil FM 104.1, el historiador Néstor Di Paola realizó un emotivo homenaje a Liri Cuchi de Barreta, al cumplirse un nuevo aniversario de su nacimiento, repasando su legado artístico, su compromiso solidario y los vínculos históricos que la unieron a la identidad de la ciudad.
El historiador Néstor Di Paola recordó que Liri Cuchi de Barreta nació el 3 de agosto de 1921. Su origen está profundamente entrelazado con la infraestructura de la época, ya que nació en el edificio donde actualmente funciona la Clínica Chacabuco. En aquel entonces, el lugar albergaba a la Sociedad Cosmopolita, una institución que precedió a la Sociedad Italiana. Su padre, de origen italiano, se desempeñaba como constructor y cobrador de dicha entidad, lo que explica la presencia de la familia en ese sitio emblemático.
Posteriormente, la familia se trasladó a la calle 14 de Julio al 200. Di Paola destacó cómo los hechos y los recuerdos se entrelazan en la historia de Tandil. El tío de Liri, también de apellido Cuchi, fue una figura clave para los inicios del fútbol local en 1903, ya que en su casa se resguardaban los arcos desarmables que se utilizaban en aquellos primeros encuentros deportivos de la ciudad.
La vida de Liri también estuvo marcada por la música y los encuentros sociales. Conoció a su esposo, Eduardo Barreta, en los recordados bailes del Club Santa Marina durante la década del 40. En aquellos eventos, la orquesta de los hermanos Bayén —entre ellos Ricardo Bayén, pionero del Museo Fuerte Independencia— animaba las noches, generando un fervor tal que los asistentes solían trasladarse bailando hasta la plaza cercana.
El desarrollo artístico y el rol de la mujer
Un aspecto revelador de la entrevista fue la faceta artística de Liri. Según relató Néstor Di Paola, ella confesó en diversas oportunidades que su carrera pública y su apertura artística se consolidaron tras quedar viuda. En aquel entonces, las convenciones sociales no veían con buenos ojos que las mujeres se presentaran en público, una restricción que su marido también compartía, limitando su desarrollo profesional durante años.
Su labor fue fundamental en la formación cultural de los niños de la época. Antes de casarse, Liri organizaba espectáculos en el salón parroquial, un edificio que hoy conocemos como el Teatro del Fuerte. Este espacio, que pertenecía a la Parroquia del Santísimo Sacramento, fue escenario de las denominadas "Tardecitas Musicales", donde familias enteras se reunían los domingos para disfrutar de presentaciones en vivo.
La transformación del Teatro del Fuerte
El historiador explicó el proceso mediante el cual el antiguo salón parroquial pasó a ser un espacio municipal. Durante la gestión del intendente Gino Pizzorno, hacia finales de la década del 80 o principios de los 90, se realizó un intercambio de tierras. La comuna entregó a la Curia un predio ubicado frente al teatro, sobre la calle Fuerte Independencia, que anteriormente funcionaba como depósito de vehículos secuestrados y lugar de exámenes de conducir, a cambio del edificio que hoy alberga la actividad teatral.
Un legado de solidaridad y grandes encuentros
Más allá de su talento con el piano y el acordeón, Liri Cuchi de Barreta es recordada por su inmensa solidaridad. Di Paola rememoró cómo, en sus últimos años, ella organizaba festejos de cumpleaños donde pedía a sus invitados que, en lugar de regalos, llevaran alimentos para donar a diversas instituciones de la ciudad. Su compromiso con los hogares de ancianos, a quienes visitaba para llevar música y alegría, dejó una huella imborrable en la comunidad.
Entre sus anécdotas más destacadas, se encuentra su participación en grupos musicales junto al maestro Isaías Orbe y la voz de Mario Clavel. Este último, quien luego alcanzaría fama mundial, compartió escenarios con Liri cuando apenas era un adolescente. El historiador cerró el homenaje destacando una fotografía tomada por el periodista Mauro Carlucho, donde se observa a Liri a los 95 años, manteniendo intacta su lucidez y su espíritu vital hasta el final de sus días.